El accesorio hace la diferencia

Conoce a la diseñadora de accesorios Haylette González, quien convirtió una inspiración en un próspero negocio Hace ya más de un año que Haylette González empezó a diseñar sus propios collares en su país, Venezuela, con tan buena suerte que la gente al mirarla le pedía que se los vendiera y así fue que comenzó […]

  • Conoce a la diseñadora de
    accesorios Haylette González, quien convirtió una inspiración en un próspero negocio

Hace ya más de un año que Haylette González empezó a diseñar sus propios collares en su país, Venezuela, con tan buena suerte que la gente al mirarla le pedía que se los vendiera y así fue que comenzó su pequeña empresa de diseño de orfebrería.

Ahora se encuentra en nuestro país, donde a sus collares le abrieron las puertas.

¿Cómo hiciste para entrar en el mercado nicaragüense?

(Sonriendo nos contesta) “Mi mamá tiene dos años de estar viviendo en Nicaragua y vine con 70 collares para que los mostrara, todos los vendí, ésta es la segunda vez que vengo y traje como 100 collares y después fueron surgiendo oportunidades. Ahorita tengo tanta demanda que viajaré a Miami para conseguir material y no me va a dar abasto, tengo que hacer como mínimo 200 collares”.

¿De dónde nació este amor por la orfebrería?

“Desde pequeña he tendido a que me ha gustado el arte y empecé a estudiar diseño gráfico. En la escuela comienzas con un diseño básico y ellos te dan la introducción de todos los tipos de diseños que hay y terminé eligiendo diseño industrial porque es más manual”.

¿Cómo comenzaste a hacer collares?

“Termino mi carrera de diseñadora industrial, se me da la oportunidad de irme a trabajar y aprender inglés a los Estados Unidos, regresé a Venezuela y como diseñadora industrial no hay mucho campo todavía porque es algo nuevo, empecé a trabajar con el inglés, luego empecé a ver la moda que llegaba de los collares y los empecé a hacer para mí. Resulta que los que yo me ponía la gente me decía que se los vendiera y me fui dando cuenta que era una oportunidad de hacer lo que la gente me pedía y allí fueron surgiendo las cosas solitas”.

¿La inspiración de dónde la sacas?

“Me baso en la naturaleza, que me gusta. Buscas alguna forma que te llame la atención y que tú puedas adaptar al diseño del collar, es algo espontáneo. Puedo hacer un collar que termine con dos flores o puedo ponerle cuero”.

¿Esto es como una pequeña empresa, crees que la puedes expandir?

“Sí, muchísimo, hay oportunidades, lo que pasa es que hay que trabajar duro porque hay que ponerte a trabajar. Hay que tener inspiración, tiempo y espacio. Yo pienso que hay que sentirse cómoda, hay que hacer el ambiente, poner una musiquita, algo que te inspire, que te dé paz para empezar a trabajar”.

Un consejo para mujeres que quieran poner su pequeña empresa…

“Si tienen alguna idea y quieren llegar a hacer su idea, tienen que sentarse y decir: lo voy a hacer. Con las ganas que tienen, eso va saliendo poco a poco, tienes que ir viendo el mercado y las oportunidades que van saliendo. Lo más importante es disfrutar lo que uno está haciendo para que las cosas te salgan bien”.

Estos collares están de moda ahorita … ¿Qué piensas hacer cuando la moda pase?

“Yo eso lo estuve comentando con una compañero de Venezuela y él me decía que también pensaba que era de moda, pero ya tenía tres años en eso. Si es cuestión de moda, a lo mejor las piedras cambian, pero nosotras nunca dejamos de usar un accesorio, a lo mejor voy cambiando, a lo mejor un día paro, pero mientras lo hago, lo estoy disfrutando, el accesorio siempre hace la diferencia”.  

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