Agradecemos a los actores René Moya, Klaudya Solórzano y Emiliano Polo, del Teatro Justo Rufino Garay, por posar para ilustrar este trabajo.

Entre dos amores

Aunque se trata de dos amores distintos, estar en el medio no es fácil. Los hijos y un nuevo novio, pueden ser como fuego y pólvora para una madre soltera. El rechazo de los hijos a la nueva pareja de su madre es una respuesta normal, según la sicóloga. Sin embargo, la situación puede volverse […]

  • Aunque se trata de dos amores distintos, estar en el medio no es fácil. Los hijos y un nuevo novio, pueden ser como fuego y pólvora para una madre soltera. El rechazo de los hijos a la nueva pareja de su madre es una respuesta normal, según la sicóloga. Sin embargo, la situación puede volverse incontrolable

Después de tener en su hija a una cómplice, compañera y amiga, Nelly vivió con amargura la metamorfosis de su relación con la niña, quien se convirtió en su principal censuradora, hasta abandonarla. La pequeña de ocho años, prefirió irse con su padre antes que aceptar la nueva relación de pareja que su madre iniciaba. Nelly, a sus 32 años, lleva tres intentando recuperar a su hija.

Muchas madres solteras, al intentar rehacer sus vidas amorosas junto a una nueva pareja, viven toda una insurrección en sus casas, al encontrarse con el rechazo de sus hijos.

Marisol Vanegas, Directora del Departamento de Psicología de la Universidad Centroamericana (UCA), indicó que el celo que sienten los hijos en estos casos es una respuesta normal, y los padres deben manejar la situación con mucha madurez.

En los diez años de matrimonio de apariencia que vivió Nelly, su hija era la única que sabía la realidad de la pareja, apoyaba a su madre y había mucha comunicación entre ambas. Sin embargo, cuando se enteró de la nueva relación “empezó a ser malcriada, estaba celosa, no le gustaba verme con él, nos ofendía”, recuerda.

Otra mujer con una historia similar y que llamaremos “Ana”, de 42 años, define su situación como “un desastre”. Sus cuatro hijos reaccionaron de forma negativa al saber que alguien ocuparía el lugar de su padre, quien muriera años atrás. Su hija mayor —de 18 años en ese entonces— llegó hasta insultarla, recuerda.

Hijos a la defensiva

“Los hijos reaccionan así porque la madre es una figura de apego, una fuente de afecto. El muchacho o niño siente amenazado su territorio afectivo y reacciona de manera defensiva”, indicó la sicóloga.

Sin embargo, formar una nueva pareja es una elección personal, una decisión que no corresponde a los hijos, por lo que permitir que éstos tomen esa determinación no es lo más adecuado, aconsejó.

Agregó que lo ideal es explicarlo de una manera clara y transparente, decirles que la nueva relación no pone en riesgo la relación que existía entre madre e hijos. Nelly considera que “la niña se enteró de una forma fea”, ya que los miró besándose, y aunque no fue un beso apasionado reaccionó mal. “Me dolió mucho, se creó una imagen falsa de mi persona. Si antes había sido mi amiga, mi cómplice, mi compañera, después se convirtió en el dedo que me señalaba dentro de mi casa”, dijo.

Comprensión y tolerancia

La otra persona no la pasa menos mal que la madre de los hijos. “Él lloraba, me decía que deseaba que mi hija fuera la hija que nunca tuvo, que se sentía como un intruso, como pintado en la pared, porque mis hijos no le hablaban”, cuenta Ana.

Efectivamente, la otra persona debe aportar a la nueva situación mucha dosis de flexibilidad y comprensión. “Debe estar clara que se encontrará con el rechazo de los hijos de su pareja, debe ser maduro y saber que está enfrentando una situación con hijos, quienes merecen respeto, comprensión y tolerancia”, dijo la sicóloga.

Fue justamente con mucha comprensión, madurez y tolerancia, que “Oscar”, el esposo de Ana, logró ganarse el cariño de los cuatro muchachos. “Ahora se hablan, hay entre ellos un nivel de confianza, y aunque nunca lo verán como a su padre, formamos una familia en paz”, dijo Ana, feliz de escucharse decir esas palabras.

Ella considera que solamente un hombre que realmente ama a una mujer, podrá soportar una situación como ésta, ya que es algo muy complejo que requiere de enormes dosis de paciencia ante el rechazo de los hijos de su pareja.

Consecuencias dolorosas

A la mujer a quien en este trabajo llamamos “Nelly”, porque así lo prefiere ella, le tocó vivir una de las más tristes experiencias en las que una mujer se encuentra entre el amor de sus hijos y el amor de una nueva pareja.

Cuando “Nelly” decidió poner fin a su matrimonio, tenía una hija de sólo ocho años y un pequeño de apenas algunos meses. La niña miraba las injusticias que el padre cometía y estaba de acuerdo en que ellos tres se marcharan y lo dejaran solo. Sin embargo, no encontró apoyo de nadie, ni siquiera de su propia familia. El esposo empezó a acosarla y agredirla en el trabajo y la calle.

“Un día se aparece en mi trabajo y me dice que salga porque de lo contrario nunca volvería a ver a mis hijos, afuera me golpeó, y yo empecé a buscar a los niños desesperada en las casas donde pensé que podría encontrarlos, hasta localizarlos encerrados donde mi suegra”, recuerda.

La batalla entre Nelly y su esposo fue tal que ella acabó con problemas cardiacos, nerviosos y hasta lesiones en la columna. “No quería vivir, no quería nada, mi autoestima y mis ilusiones estaban aniquiladas, no pude ni sostener un trabajo”, rememora con tristeza.

Pero lo peor estaba por venir. La única persona que la apoyó cuando más necesitaba se fue convirtiendo en algo más que un simple amigo. “Mi idea nunca fue buscar a otra persona. Me aferré a quien estuvo conmigo cuando más necesitaba, sin siquiera darme cuenta”, narra.

A pesar que la niña sabía del trato que su padre le daba a “Nelly” y que conocía y tenía —hasta entonces— buenas relaciones con el ahora compañero de su madre, nunca aceptó la relación. Prefirió regresar con el papá.

La pareja de “Nelly” ha considerado la posibilidad de terminar su relación con ella, sacrificar el amor que siente para que ésta pueda recuperar a su hija. “No sé ni qué pensar. Son dos amores diferentes, no quiero que uno me presione por el otro”, dice todavía confundida.

Hoy, tres años después, “Nelly” busca a su hija y trata de convencerla de regresar, pero de la boca de su pequeña sólo salen dos frases: “No te quiero, no me busqués”. “Es una herida que no sé si algún día se cierre”, confiesa ella amargamente.

Recomendaciones

La primera recomendación de la sicóloga, Marisol Vanegas, es sostener una comunicación fluida y directa con los hijos, ya que la manera como éstos reaccionen dependerá del grado de intimidad y transparencia que exista entre madre e hijos.

Aconsejó establecer límites claros entre padres e hijos, de tal manera que éstos no quieran tomar decisiones que sólo le corresponden a la madre.

“La madre debe preservar el espacio reservado para el hijo”, dijo.

Los hijos deben tener claro que hay decisiones que les corresponden a los padres, respetar la elección de éstos y saber que la llegada de una nueva pareja a la vida de la mamá, no significa que la estén perdiendo.

La mamá deberá explicar la nueva situación con mucha claridad y transparencia a los hijos, sin ocultar nada, ni disfrazar la nueva relación como una simple amistad.  

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