- En miles de millones de córdobas se cuentan las transferencias que a través de centenares de cuentas de personas naturales iban a parar a las cuentas de los hermanos Centeno en el Interbank. Las transferencias se registran desde 1997, y se hicieron más continuas entre 1998 y 2000, según ha determinado la Junta Liquidadora de la institución bancaria
Jorge Loáisiga Mayorga [email protected]
El Banco Intercontinental (Interbank) sigue siendo una “Caja de Pandora”. Y es hasta ahora cuando la Junta Liquidadora del banco está realizando el informe final a la Superintendencia de Bancos (SIB) que se llega a tener una idea de la magnitud de la estafa fraguada en una telaraña, para aprovecharse de los fondos de la institución financiera.
La institución ha detectado casi 100 sociedades anónimas vinculadas a los hermanos Alex, Saúl y Albin Centeno Roque, que presuntamente servían de trampolín para alimentar las finanzas del Grupo Consagro a través de créditos en el banco y transferencias de efectivo.
En los registros de los movimientos históricos del banco se ha podido determinar que prácticamente fue creado para uso exclusivo del imperio Consagro de los Centeno. El 77.33 por ciento de las transferencias que se hicieron en el banco correspondían a empresas y personas relacionadas con los Centeno.
Las transferencias fueron en dólares y en córdobas. En moneda extranjera movieron 333 millones 298 mil 101 dólares con más de siete mil transferencias registradas en los archivos del Interbank, y en moneda nacional el monto de las transferencias alcanza los 744 millones, 630 mil 644 córdobas.
FANTASMAS Y TESTAFERROS
También se ha descubierto a más de 500 personas, con unas 600 cuentas en el Interbank presumiblemente “fantasmas”, que tramitaban créditos de entre 25 mil y 100 mil dólares para luego transferirlos a cuentas de otras personas relacionadas con las empresas del Grupo Consagro y a los hermanos Centeno Roque.
Estas “transferencias” datan desde 1997, y las mismas se hicieron más comunes entre 1998 y 2000 antes de la quiebra bancaria, según el documento clasificado como “confidencial”.
Rodolfo Delgado, presidente de la Junta Liquidadora del banco, confirmó a LA PRENSA que la institución está preparando un informe final que incluye ese tipo de hallazgos. Sin embargo, se negó a brindar detalles del mismo, argumentando que no ha sido enviado al Superintendente de Bancos.
“Ahora no puedo dar a conocer el contenido de este informe, porque primero se debe enviar a la Superintendencia”, expresó Delgado.
La sospecha de que las operaciones financieras con más de un centenar de transferidores hayan servido para “lavar” dinero desde el interior del banco está latente para los investigadores que han analizado todas las operaciones financieras.
“Estas operaciones son típicas de personas que estaban haciendo un trabajo de ‘dry cleaner’ y traspaso de fondos en el mismo banco”, dijo una fuente vinculada a las investigaciones del Interbank.
“Tramitaban el crédito en el día y en algunos casos éste era aprobado en horas de la noche, según se ha podido comprobar en los archivos de las computadoras que registran las horas en que se hacían los desembolsos”, precisó la fuente.
“Después hacían las transferencias a otras cuentas de otras personas en el mismo banco, en una maraña de traspasos bancarios a personas naturales y jurídicas, sin que se conozca la relación comercial que pudiera haber generado las obligaciones”, precisó la fuente.
TRANSFERIDOR NO APARECE
De acuerdo con los documentos que ha analizado la Junta Liquidadora y un equipo especial de auditores y abogados del Interbank, uno de los más de 100 transferidores era una persona llamada José Luis González Soza, quien recibió en su cuenta bancaria en el Interbank, 10 millones 494 mil 891 dólares, y transfirió nueve millones 925 mil, 776 dólares a otras cuentas en 219 operaciones bancarias registradas en sus movimientos históricos.
De acuerdo con indagaciones de LA PRENSA, esta persona se identificó en el banco con la cédula número 441 200461 0006, y supuestamente es originario de Matagalpa.
Sin embargo, González Soza no aparece en el padrón electoral de Matagalpa. El número de cédula no coincide con los números designados para este departamento.
También figura una persona llamada Teodoro Loza Sevilla, quien no tenía ningún tipo de créditos con el banco, pero registra movimientos de emisión de su cuenta por siete millones 529 mil 991 dólares, y recepciones de seis millones 926 mil 120 dólares.
Loza presuntamente es originario del municipio de San Ramón, Matagalpa, según los datos que aportó al banco, pero LA PRENSA no pudo ubicarlo en aquella localidad, pese a que el corresponsal de este diario lo buscó por la zona, imaginando que se trataba de una persona conocida y con suficientes recursos financieros por las cantidades de dinero que manejó en su cuenta en el Interbank.
“Es una persona que no conocemos. No sabemos quién es, se le ha buscado y no ha sido posible encontrarlo”, precisó la fuente vinculada a las investigaciones en Interbank.
LA PRENSA también logró determinar que Loza nació en Rosita, zona del Triángulo Minero, y según datos del Consejo Supremo Electoral (CSE), tiene residencia en la comarca El Cacao, municipio de Quilalí, Nueva Segovia.
FANTASMA EN PADRÓN ELECTORAL
Agustín Aguilar Cruz es otro de los “transferidores”, quien emitió de sus cuentas en Interbank nueve millones 233 mil 236 dólares y recibió en las mismas 5.4 millones de dólares.
En las cuentas de esta persona también están registrados movimientos financieros por el orden de los 24 millones 357 mil 151 córdobas.
Aguilar Cruz no aparece registrado en el padrón electoral, y, por tanto, no tiene cédula de identidad, ni existe forma de localizarlo. En los registros del CSE aparecen 13 personas identificadas como Agustín Aguilar, pero ninguna de ellas tiene por segundo apellido Cruz.
Entre el grupo de transferidores también aparece la mexicana Adriana del Pilar Fernández Trujil, con transferencias de 464 mil 247 dólares. Fernández es la esposa de Marcio Peralta Paguaga, ex gerente de la sucursal del Interbank en Ocotal, Nueva Segovia, quien es procesado por el delito de fraude y estafa, y existe orden de captura en su contra. Ambos salieron de Nicaragua a los pocos meses de que estallara el escándalo de la quiebra bancaria.
Entre los documentos a que tuvo acceso LA PRENSA también figuran dentro del grupo de “transferidores”, Urania Sánchez Cardoza, quien manejó en sus cuentas bancarias un millón de dólares, emitiendo 448 mil 360 a través de 26 operaciones y recibió 465 mil 966 dólares en 18 transferencias.
Sánchez Cardoza es la esposa de Gerardo Gutiérrez Alvarado, ex gerente general de Agropecuaria Renacer de San Miguel (Agresami), en Ocotal, empresa de los hermanos Centeno Roque, que utilizó las escrituras de campesinos de Jalapa, San Juan de Río Coco, Telpaneca y otros municipios segovianos para tramitar créditos en el Interbank, alterando los nombres de las fincas, las dimensiones de las mismas y las prendas agrarias que fueron hipotecadas.
Gutiérrez Alvarado huyó del país después que fuera acusado en Ocotal por campesinos de Jalapa, por el presunto delito de estafa.
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