Gabriel Sánchez Campbell [email protected]
Los productores de pan dicen que están entre la espada y la pared: si suben el precio del producto la gente les deja de comprar, y si no lo hacen se verán obligados a cerrar sus negocios, debido a los altos costos en los que incurren.
En un sondeo realizado en algunas de las pequeñas y medianas empresas productoras de pan de consumo popular, encontramos que la mayoría de ellas está en un verdadero estado crítico. Y por si fuera poco, el libre comercio parece afectarlos, según expresaron.
La panadería de Alfredo Rosales cerrará a finales de este mes. Después de 20 años de estar en el negocio del pan dice que este último incremento en los precios de la harina (15 córdobas por quintal) fue la gota que derramó el vaso.
“El problema no sólo ha sido el incremento de la harina. El acoso de la DGI, el Seguro Social, los incrementos de Unión Fenosa, el pago del agua son terribles y lo que hacen es obligarnos a cerrar”, comentó Rosales quien es dueño de la panadería El Buen Gusto.
Asegura que no incrementará el precio del pan porque la competencia informal vende a precios con los que a veces pierden pero logran clientela.
Cándido Enrique Moraga, dueño de la Panadería Imara, dice tendrán que seguírselas “ingeniando” para no cerrar, porque no sabe qué más hacer.
“Reduciremos nuevamente el tamaño del pan, aunque hay algunos que desaparecerán, tendremos que esperar cuál será la reacción de los consumidores”.
Para Aníbal Sandino, gerente de la Panificadora Moderna, según sus cálculos el incremento del pan que ellos venden será de 30 centavos máximo por cada barra, pero consideró que esto no afectará su segmento de consumo.