Debido a la mala pesca de los últimos días, cuando llega una lancha los vendedores ambulantes se apresuran a buscar aunque sea una cuota del producto.

Pesca en Masachapa “mala, mala, mala”

Las mujeres conocidas como paneras en un buen día de venta lograban ganarse hasta 60 córdobas, hoy en día eso bajó a la mitad Aunque la pesca artesanal haya disminuido considerablemente los pescadores aseguran que ésta es su única fuente de subsistencia Mayda Isabel Meléndez [email protected] Los pobladores de Masachapa cuya economía doméstica depende de […]

  • Las mujeres conocidas como paneras en un buen día de venta lograban ganarse hasta 60 córdobas, hoy en día eso bajó a la mitad
  • Aunque la pesca artesanal haya disminuido considerablemente los pescadores aseguran que ésta es su única fuente de subsistencia

Mayda Isabel Meléndez [email protected]

Los pobladores de Masachapa cuya economía doméstica depende de la pesca están enfrentando serios problemas debido a que esta actividad ha decaído en esta temporada, indicaron algunos afectados este sábado.

En un recorrido que hiciera un equipo periodístico de LA PRENSA se pudo constatar que la actividad de pesca artesanal no está generando las utilidades que los pescadores quisieran.

“La pesca está mala, mala, mala”, enfatizó Francisca Calero, mientras se alejaba con paso lento de una lanchita que más tardó en llegar a la playa que en vender los pocos pescados que portaba. Ella estuvo toda la mañana aguardando la llegada de los pescadores para comprar algo de pescado que luego revendería por las calles del pueblo, pero “no alcancé”, dice, mientras apretuja entre los dedos un rollo de billetes de 10 y 20 córdobas.

A las mujeres que, como Calero buscan pescados para revender, se les conoce como “paneras” y su actividad depende de lo que los pescadores logren sacar a tierra. En un buen día de venta, esta señora logra ganarse 60 córdobas, pero cuando las ventas no van muy bien, sus ganancias disminuyen hasta en un 50 por ciento. Esto, sin contar los días en que sólo saca el monto invertido.

Recuerda que antes trabajaba como empleada doméstica y aunque sólo comentó que ganaba “una nada”, considera que ahora está mejor pues aunque enfrenta los inconvenientes de las malas temporadas de pesca y que sólo ofrece su producto día de por medio, al menos pasa más tiempo con su familia.

GANANCIA COMPARTIDA

Por su parte, Antonio Gutiérrez, propietario de la lancha en cuestión, aseguró que tenía 15 días de echarse a la mar y salir sin nada. Esta vez, al menos sacó 30 libras de pescado, entre pargos y ojones. “El pargo lo vendo a las exportadoras, pero lo que es la charbasca se lo vendemos a las paneras. A este pescado que sacamos ahorita le llamamos ‘ruco’, pero a veces salen variados”, explicó.

Tal parece que para ellos existen dos variedades principales de pescados: el pargo y los demás. La diferencia, además de la calidad de la carne y el tamaño del animal, está en el precio de comercialización pues por cada libra de pargo reciben 14 córdobas y por la charbasca (que incluye diversas variedades) reciben seis córdobas por libra.

Los pescadores casi siempre se echan a la mar acompañados. Gutiérrez acostumbra a salir con tres hombres más, aunque el día de la entrevista sólo salió en compañía de otros dos. Al final, el procedimiento es el mismo: luego de la venta, se divide la ganancia en tantas cuotas como hombres fueron al mar, más dos cuotas más: el pago de las redes y el pago del motor.

“Por decirle un ejemplo, si hoy (sábado) nos quedaron de ganancia 500 pesos, que no nos quedaron, eso lo tenemos que dividir en cinco cuotas porque somos tres hombres más las cuotas del motor y la red. Entonces a mí me quedarían 300 pesos y a cada hombre 100 porque esas cuotas yo las guardo para cuando me toque ir a abonar las deudas”.

La ganancia se calcula luego de pagar a los “ayudantes”, es decir, niños que reciben “algo” por asistir en cualquier cosa que el pescador necesite antes y después de salir del mar; estos niños no reciben una cuota fija. Otro gasto fijo es el de la gasolina pues en cada salida se gastan como mínimo cinco galones los que tienen un costo de 32 córdobas cada uno.

PAGO DE DEUDAS

“Bonito es que no ganemos, pero que tampoco perdamos”. Esa frase resume la esperanza del pescador Antonio Gutiérrez, pues asegura que cuando la pesca está mala, como sucedió durante la última quincena, las deudas se le acumulan.

“Cuando no hay pesca se nos va acumulando la deuda de la gasolina y allí vamos, allí vamos. Pero lo que más me preocupa es cuando me retraso con el pago del motor porque la gente de la casa comercial no entiende, lo más que te esperan son dos cuotas y si no las pagás te embargan cualquier cosa”.

Gutiérrez asegura que el pargo siempre se lo vende a la empresa exportadora “Expomar” pues ésta le ayudó a obtener una exoneración para su motor “y usted sabe, uno se siente comprometido con ellos porque lo ayudaron”.

DEUDAS LOS ACOSAN

La ganancia que saca un pescador en lo que considera un buen día de pesca oscila entre los 100 y los 150 córdobas. “Si uno no tuviera deudas sería diferente porque uno allí se la busca y de cualquier manera sale adelante, pero el problema es más grande cuando uno se atrasa en los pagos con las casas comerciales”, explica Antonio Gutiérrez pescador de Masachapa.  

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