- Se sacudió la mala fama de no rendir en los grandes juegos
Edgard Tijerino M. [email protected]
La Serie Mundial del 2002 quedó atrás y no tiene sitio en el Museo de Louvre… Ya terminó todo, amigos. Las luces se apagaron y los músculos se fueron a descansar, mientras los Ángeles de Anaheim se acomodaban en la cima del béisbol.
Repaso las imágenes y hay unas que permanece tercamente en la pantalla de mi televisor provocando tanto asombro como en el 2001, y es la de Barry Bonds, el Indomable… ¡Qué grandioso volvió a ser! Como el Everest visto desde abajo o el Himalaya desde una nube.
Su swing no se desvanece… Ahí está en perfecta ejecución, tratando de atrapar algunas aproximaciones a la zona de strike para hacer volar pelotas hacia las tribunas, o más allá, obligándolas a descender en el mar… ¡Qué espectáculo amigos!
NUEVA CIFRA MÁGICA
Lo vimos a los 37 años, superar cifras de Mark McGwire y Babe Ruth que parecían tan indestructibles como la Esfinge, y sorpréndanse, no fue jactancioso… Dejó a un lado su arrogancia característica y hasta tuvo tiempo para llorar atrapado por la emoción.
Su jonrón 73, fue como la última pincelada de Rubens en su famoso cuadro, “El rapto de las hijas de Leucipo”, su obra maestra… Y uno se preguntaba hace un año: ¿por cuánto tiempo sobrevivirá este nuevo número mágico?
El 60 de Babe Ruth se mantuvo desde 1927, hasta que Roger Maris lo reemplazó en 1961… Luego, fue necesario esperar 37 años, para ver a McGwire cambiarlo por el 70, y creímos que no tendríamos tiempo en nuestro paso por esta vida, para ver algo más grandioso… Y apareció Bonds en pantalla, debidamente aumentado y corregido, como una fiera fabricada en computadora y se lanzó al asalto contra viento y marea.
Y borró el fabuloso 70 de “Big Mac”… Ahora, el nuevo reto es el 73, y Bonds, se convirtió el primer bateador negro en apropiarse de la máxima cifra jonronera en la historia del béisbol.
SU IMPACTO CONTINÚA
En aquel momento, antes de firmar un nuevo contrato con los Gigantes por 5 años, consideramos como algo improbable, esperar más de Bonds, el pelotero de los 90, en vista que nadie escapa a los estragos del desgaste, y que pocos hombres, como Ted Williams, han sido capaces de seguir impresionando en ruta hacia los 39 y 40 años.
Pero, el inagotable artillero no estuvo de acuerdo y volvió a impactarnos mostrando un crecimiento que sorprendentemente no se detiene. En este 2002, el voraz Barry, logró “aprobar” dos asignaturas que le quedaban pendientes: obtener un cetro de bateo y deslumbrar en la postemporada.
Antes del play ball, era natural preguntarse: ¿qué más podrá ofrecernos Bonds doblando la curva de los 38 años? ¿Tendría suficiente cuerda, aliento y efectividad para ser el bateador de porcentaje más alto? ¿Avanzarían los Gigantes a los Play Offs y tendría Bonds la oportunidad de reivindicarse quitándose de encima un cuestionamiento que lo perseguía implacablemente más allá de su inmensidad como pelotero?
Se trataba, sin duda un gran reto, muy difícil de tomarlo y derrotarlo en caso de presentarse las posibilidades, pero Bonds, soñaba con no dejar su “sinfonía” incompleta, como aquella de Schubert.
Utilizó su “monstruoso” orgullo para prepararse con la ansiedad, la dedicación y la concentración de un prospecto que busca como impresionar, y logró una proyección de ribetes espectaculares en este 2002.
¿SE PUEDE CREER?
Su porcentaje de 370 puntos viendo venir hacia el plato pocos strikes, parece ser un producto de la fantasía, un detalle sacado de cualquiera de las novelas de Ray Bradbury, el de “Fahrenheit 451”… Obligado por las dificultades que le colocaron, como otorgarle 198 bases por bolas, Bonds, saltó sobre obstáculos como lo hacía Edwin Moses magistralmente, y reduciendo sus swings de bola larga, se elevó hasta esa cifra que le permitió obtener su primer cetro de bateo.
Y después, entró con su furia intacta a la Postemporada, demostrando que frente a la presión agobiante de los Play Offs, podía ser tan devastador como en la temporada. Conectó 8 jonrones en 17 juegos y empujó 16 carreras anotando 18, pese a recibir la insólita cantidad de 27 pasaportes. Su slugging de 1,294 en una Serie que se extendió a 7 juegos, es otro cifra para estudiarla en astronomía.
Un año después, Bonds lució tan formidable, que dejó de estar girando alrededor de los 73 jonrones conectados en el 2001… Con 46 disparados este año y 110 empujadas, Bonds llegó a ser calificado como el bateador más temido que se ha visto en el béisbol desde Babe Ruth, y no se puede considerar esa apreciación como algo exagerado… “Es apenas lo justo”, diría el propio “Bambino”
FRECUENCIA ESCALOFRIANTE
En los años 20 y 21, Babe Ruth sacudió al béisbol encaramándose sobre los 800 puntos en slugging. Sus porcentajes de .846 y .847 parecieron inalcanzables a lo largo de décadas… Ochenta años después, en el 2001, Barry Bonds arremetió tan bruscamente, que su registro de .863, estableció una marca que podría sobrevivir a huracanes y terremotos. El viejo récord de la Liga Nacional era de .756 en poder de Rogers Hornsby desde 1925.
En 1923, el pitcheo enemigo, aterrorizado, le concedió 170 bases por bolas a Ruth, y en este 2001, frente a un Bonds convertido en verdugo implacable, los lanzadores se vieron obligados a bolearlo 177 veces, y en el 2002, lo enviaron 198 veces a la base “confiscándole” la posibilidad de hacer swing.
Desde Ted Williams y Mickey Mantle, ningún otro bateador había podido registrar más de .500 en porcentaje sobre las bases, y en el 2001 Bonds marcó .515 en otro alarde impresionante, y en el 2002, llegó a .582 en 143 juegos.
Cuando McGwire fue capaz de conectar un jonrón cada 7.27 veces al bate superando a Ruth, y promediar 13.75 jonrones por cada 100 turnos, nunca pensamos ser testigos de una frecuencia más frenética, pero Bonds, el señor Bonds, en el 2001, disparó un jonrón cada 6.52 intentos, y su promedio de 15.34 cuadrangulares por 100 veces al bate, se ve más arrogante que él mismo.
A los 55 años, Aristóteles produjo sus mejores obras. A los 66, Kant escribió su Crítica de la razón pura. A los 70, Darwing produjo su Origen de las especies. ¿Qué más tiene almacenado Bonds para el futuro inmediato acercándose a los 39 años? Esa inquietud, se convierte en una de las grandes atracciones para el 2003.
CONTRA RELOJ
A los 38 años, Joe Dimaggio había salido del escenario, en tanto Mickey Mantle a los 37, descargó 18 jonrones y empujó 54 carreras… El legandario Ty Cobb, registró 338 puntos con 4 jonrones y 74 remolques.
Ted Williams siguió siendo fiero. Bateó para 388 y 328 puntos a los 39 y 40 años, asegurando títulos de bateo, en cambio Hank Aaron se conformó con 265 puntos, 34 jonrones y 77 empujadas cumpliendo 38.
Un hiteador como Pete Rose logró un promedio de 331 puntos a la edad de Bonds, en tanto Reggie Jackson, un auténtico demoledor, conectó a esa misma altura, 25 jonrones, impulsó 81 carreras con un promedio muy pobre de 223 puntos.
Sigamos con las comparaciones en lo referente a registros obtenidos a los 38 años. Jimmie Fox conectó 7 jonrones con 38 empujadas… Honus Wagner bateó para 324 con 7 vuela cercas y 94 remolques. Batallando contra reloj es muy difícil, poco probable, ser tan grandioso como Bonds.
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