No reelección

Enrique Padilla Santos Es imperativo, dice el filósofo serrano Caldera, establecer en la Constitución el principio de la no reelección absoluta, cualquiera que sea la forma en que se haya llegado al poder. Anda por ahí un Maradona nicaragüense metiendo goles muy gordos que debían haber sido cantados nulos, pero que no lo hicieron porque […]

Enrique Padilla Santos

Es imperativo, dice el filósofo serrano Caldera, establecer en la Constitución el principio de la no reelección absoluta, cualquiera que sea la forma en que se haya llegado al poder.

Anda por ahí un Maradona nicaragüense metiendo goles muy gordos que debían haber sido cantados nulos, pero que no lo hicieron porque fueron ayudados, según dicen, por la mano de Dios, emulando al verdadero Maradona en aquel legendario partido del Mundial del 70 en México, entre Inglaterra y Argentina, y va a seguir metiendo goles porque el que viene es más gordo todavía y lleva la misma etiqueta; la jugada viene muy bien confeccionada, la pelota la patea el Maradona nica porque le repugna la corrupción, se la pasa a alguien que lava con agua de La Libertad, Chontales, y se la devuelve en bandeja; mete la mano y… gool-gool,

Para evitar que estos caudillos y caporales políticos sigan haciendo pactos, constituyentes, reelecciones, repartición de los cargos del Estado, conflictos, inestabilidad, crisis y vuelta a empezar, es imperativo que todos los nicaragüenses exijamos la ¡no reelección! Por eso murió Pedro Joaquín Chamorro, el Mártir de las Libertades Públicas.  

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