Compañeritas de clase de Camila Mayela García observan una fotografía de su amiga cuando recibía su Primera Comunión.

Niña muere arrollada

Iba cruzando la calle del brazo de su madre cuando de pronto un vehículo la lanzó a unos diez metros de distancia El informe policial dice que el accidente fue producto de la imprudencia peatonal, pero su familia rechaza esa versión Luis Alemán [email protected] Dolor y consternación ha causado la muerte de la pequeña Camila […]

  • Iba cruzando la calle del brazo de su madre cuando de pronto un vehículo la lanzó a unos diez metros de distancia
  • El informe policial dice que el
    accidente fue producto de la
    imprudencia peatonal, pero su
    familia rechaza esa versión

Luis Alemán [email protected]

Dolor y consternación ha causado la muerte de la pequeña Camila Mayela García Anderson, quien pereció la noche del miércoles pasado, arrollada por un microbús en el barrio Riguero.

En medio de la tragedia que envuelve a la familia, la versión de la Policía del Distrito Cinco, para quien la muerte de la niña fue por imprudencia peatonal, fue rechazada categóricamente por los familiares de la víctima.

“En otras palabras, para la Policía nosotros fuimos los responsables de la muerte de la niña”, comentaron molestos familiares de Camila, que ayer era velada en su casa de habitación, de los Talleres Modernos 50 metros arriba, en el Riguero.

La explicación policial señala que el microbús placas 198-354 era conducido por Carlos José Lacayo Chirino, de 18 años de edad, a una velocidad de 40 kilómetros por hora cuando impactó a la niña. “Aparentemente el conductor trató de evitar el impacto” afirmó el teniente Bismarck Arévalo, jefe de Información y Análisis del Distrito Cinco de Policía.

Pero esta versión fue rechazada por los familiares de la niña y varios testigos que presenciaron cuando el vehículo impactó a la pequeña y la lanzó a casi 10 metros de distancia.

Rafaela Anderson Tercero, madre de la pequeña, declaró que eran cerca de las 8 y 40 minutos de la noche cuando ella se dirigía con su hija a la pulpería “La Mía”, ubicada en la esquina opuesta a los Talleres Modernos.

“Yo me fijé a ambos lados y no vi ningún vehículo” afirmó la madre, quien señala que de pronto vio que un carro le arrebataba a su hija de las manos y la lanzó a unos 10 metros de distancia.

Pero eso no fue todo, el conductor del vehículo, que manejaba a exceso de velocidad y sin luces —según la versión de doña Rafaela—, ni se detuvo para ver lo que había hecho y más bien aceleró y huyó del lugar.

Don Hilario Sánchez, un testigo de los hechos, corrió a auxiliar a la niña y junto a su madre se dirigieron al hospital, pero la pequeña ya no llegó con vida, murió en el trayecto, cobijada por los brazos de su madre.

AMIGUITOS LAMENTAN SU MUERTE

Una veintena de niños, compañeros de clases de Camila Mayela, lloraban inconsolables la muerte de su amiguita a quien consideraban una niña muy amistosa y fraterna.

Loyda Alejandra Henríquez Ortiz, amiga de Camila, no quería aceptar la muerte de su amiga, estaba jugando cuando me avisaron que había muerto, afirmó la niña, para quien “no es justo que nos quiten la vida así por así”.

Calex Francisco Morales Fonseca, profesor de Camila, aseguró que era una de sus alumnas más aplicadas. Era una niña muy fraterna y le gustaba compartir con todos sus compañeros.

HUYE Y PROVOCA OTRO ACCIDENTE

La versión policial no informa sobre la huida del conductor del vehículo homicida, Carlos José Lacayo Chirino. Los testigos señalan que el sujeto aceleró y tomó con dirección al Mercado Roberto Huembes. Vecinos de la niña dieron persecución en un taxi a Carlos José, quien en su huida provocó otro accidente cerca de las oficinas de la Policía de Tránsito.  

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