- Violencia juvenil en Carazo preocupa a la Policía
Lucía Vargas CalderónCORRESPONSAL/[email protected]
Un menor de edad declaró haber golpeado en la cabeza con un palo a Johnny Enrique Cruz García, de 18 años, cuando éste salió de su centro de estudios en Diriamba, la semana pasada, quien luego falleció producto de trauma cráneo-encefálico y lesión occipital.
La comisionada Elsa Moján Matus, jefa de la Policía en Carazo, informó que dos de los tres detenidos son menores de edad y uno de ellos es confeso de haber propinado la golpiza al ahora occiso, porque tenían problemas personales y esa noche del suceso los menores se presentaron a las afueras del Colegio La Salle a esperar que saliera el joven Cruz.
La investigación policial indica que de los tres jóvenes uno de ellos es José Horacio Sánchez Cortés, de 21 años, y dos menores. Éstos discutieron con Cruz García y producto de eso llegaron a la violencia y, según testigos, uno de los menores de edad fue quien lo golpeó de muerte.
Moján se mostró preocupada por el nivel de violencia provocado por la juventud y, “lo peor, por menores de edad”, dijo. Explicó que este caso es otro más que sucede en Diriamba, municipio que ha sido catalogado como propenso a la inseguridad ciudadana, pero producto de una serie de elementos que se salen de las manos de la Policía.
La comisionada explicó que este caso fue provocado por rencillas personales de forma individual entre los involucrados. Determinó que no hubo premeditación, simplemente fue un hecho trágico provocado por el problema que había entre los dos jóvenes.
Señaló que los expedientes se abrieron en dos Juzgados porque se está procesando a menores de edad y a un adulto. Respecto a la violencia juvenil que impera en Diriamba, la oficial dijo que el problema no es sólo responsabilidad de la Policía, pues asegura que se han promovido cada tres meses reuniones con todas las autoridades de la ciudad.
Las que han sido para señalar las situaciones que el municipio presenta y coinciden en que se trata de la droga, el licor, las pandillas y hasta la falta de alumbrado público en las calles y en las afueras de los centros de estudio nocturnos, conllevando a una inseguridad ciudadana alarmante en la que están involucrados los padres de familia que no controlan a sus hijos, dijo.