- El presidente electo asegura que su gobierno pagará deuda y mantendrá “la responsabilidad fiscal”
- Como se esperaba, anuncia que su país priorizará la integración en el Mercosur antes que en el ALCA
Agencias
RÍO DE JANEIRO.- El presidente electo, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo el lunes que su gobierno mantendrá la disciplina fiscal, controlará la inflación y honrará todos los compromisos externos de Brasil.
En su primer pronunciamiento político tras las elecciones que ganó el domingo, Lula afirmó que “como dijimos en nuestra campaña, nuestro gobierno va a honrar todos los contratos del gobierno, no perderá el control de la inflación, y mantendrá (…) una posición de responsabilidad fiscal”.
El mensaje era esperado por los mercados financieros preocupados sobre los planteos del líder izquierdista, electo por una abrumadora mayoría el domingo.
Los mercados, que durante la campaña de Lula temblaron con la perspectiva de su victoria, oscilaron desde la apertura tras la elección.
El real, que perdió 40 por ciento desde abril, abrió en baja de 0.37 por ciento y operaba levemente apreciado en 0.07 a la media mañana, a 3.72 por dólar. La Bolsa de valores de Sao Paulo registraba alza de 0.55 por ciento, en los 10,070 puntos, a la misma hora, tras pasar por el negativo.
REACCIONES
“El triunfo de Lula es importante ahora y lo será cada vez más, porque abre perspectivas ciertas de unir más a nuestros pueblos y nuestros intereses comunes”, destacó Alfredo Atanasof, jefe del gabinete del presidente argentino, Eduardo Duhalde.
En México, el presidente Vicente Fox afirmó que se trató de una “elección que marca muy claro que las dos potencias económicas de Latinoamérica: México y Brasil, de alguna manera quedarán enlazadas a través de la democracia”.
En Venezuela, el presidente Hugo Chávez, adalid del antineoliberalismo en el continente, deseó el domingo a Lula “toda la suerte”.
“Juntos estamos llamados a impulsar caminos (…) para que cada año que pase en estos pueblos de Suramérica la pobreza se vaya erradicando”, afirmó.
Los principales líderes de Alemania y Francia se apresuraron a invitar a Lula a sus respectivos países, antes que asuma el cargo el próximo 1 de enero.
En América Latina, las expectativas de gobiernos y economistas se centraban en la posibilidad de que Lula diese nuevo impulso a los procesos de integración, sobre todo en el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), golpeado por una grave crisis.
La izquierda continental, por su lado, cifraba sus esperanzas en un Lula capaz de plantarle cara a Estados Unidos en las negociaciones por un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y en la posibilidad de que su victoria inspire a los ciudadanos de otros países.
NEGOCIACIÓN POLÍTICA SERÁ OBLIGATORIA
A pesar de los 52 millones de votos que el izquierdista obtuvo en la elección presidencial del domingo, su gobierno estará jalonado de dificultades por su falta de mayoría en el Congreso, por los gobiernos estatales que no le son afines y la crisis económica.
Por esa razón, los analistas políticos consideran que Lula tendrá que sacar el mayor provecho de su experiencia política y de la capacidad para negociar que hasta sus adversarios le reconocen.
“El PT se verá obligado a hacer una serie de composiciones en nombre de la gobernabilidad”, dijo el sociólogo y analista político Benicio Schmidt, profesor de la Universidad de Brasilia.
El sociólogo consideró que el Partido de los Trabajadores de Lula deberá empeñarse por intentar construir un grupo parlamentario de centro izquierda, con el auxilio hasta de fuerzas derechistas, y agregar refuerzos a los 220 diputados y 30 senadores que suma con partidos simpatizantes, por ahora insuficientes para hacer cambios constitucionales.
EE.UU. POR “FUERTE COLABORACIÓN”
Estados Unidos espera “construir una fuerte colaboración con el presidente electo y su nueva Administración”, indicó un comunicado del Departamento de Estado. El Secretario del Tesoro, Paul O’Neill, celebró el fin de la “incertidumbre” electoral en Brasil, que llevó en los últimos meses a una devaluación de casi 40 por ciento del real frente al dólar, ante temores de que el favorito Lula no quiera —o no pueda— pagar la voluminosa deuda brasileña (US$250,000 millones). “Tenemos todas las razones para creer que el nuevo gobierno cumplirá con sus compromisos”, indicó la portavoz del Tesoro, Michele Davis.
LOS CORSÉS DEL NUEVO GOBIERNO
Al escaso margen de maniobra de Lula en el ámbito económico, agravado por la camisa de fuerza impuesta por el Fondo Monetario Internacional a cambio de 30,000 millones de dólares, 24,000 millones de los cuales serán para su gobierno, se suma la falta de mayoría en el Congreso.
El Partido de los Trabajadores, PT, a pesar de haberse convertido en estas elecciones legislativas en la principal fuerza de la Cámara de Diputados, sólo tiene 91 de los 513 escaños, y 14 de los 81 en el Senado, donde es la tercera fuerza.
La coalición de ocho partidos que apoyó a Lula para conquistar la presidencia suma en total 218 diputados y treinta senadores, a los que se podrán agregar disidentes de los partidos del centro derecha de la coalición del actual presidente Fernando Henrique Cardoso, que lo apoyaron en la elección.
La ‘ola Lula’, que con 52 millones de votos recibidos el domingo lo ha convertido en el presidente más votado de Brasil, no llegó a los estados, donde el PT gobernará sólo en tres de muy escasa relevancia.
El Partido Socialdemócrata Brasileño de Cardoso (PSDB) controla los estados claves de Sao Paulo y Minas Gerais, y el PT perdió Río Grande do Sul, su vitrina política.
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