Oscar René Vargas
La expansión de la economía norteamericana durante la década de los noventa se basó en fundamentos muy frágiles. A fines de la presidencia de Bill Clinton, hubo una implosión de la economía. Aunque la crisis comenzó durante los últimos meses de Clinton, se profundizó bajo la Presidencia de Bush.
La “burbuja” económica creció durante la década de los noventa hasta marzo del 2000, cuando el índice del Nasdaq llegó a los 5,132 puntos. Después el globo se desplomó y el 15 de octubre del 2002 el índice cerró en 1,282 puntos, una pérdida del 75.01 por ciento de la capitalización anterior, lo cual ha provocado pérdidas por ocho mil 400 millones de dólares.
El colapso de las Industrias de Tecnologías de la Información (ITI) y el fracaso de la mayor parte de las empresas biotecnológicas fueron dos ejemplos prominentes de la propaganda especulativa que tentó a millones de inversionistas a invertir miles de millones de dólares. La baja del 75 por ciento en el valor del sector de la tecnología de la información es comparable a la caída en los valores durante la Gran Depresión de 1929-1932.
La mayor parte de los valores de las ITI jamás dieron una ganancia y algunas ni siquiera habían presentado un producto vendible que pudiera generar ingresos. Muchas crecieron, simplemente, a causa de expectativas futuras promovidas por los especuladores que entraron temprano al mercado, inflaron su valor, tomaron sus ganancias y dejaron a millones en posesión de papeles sin valor.
La industria biotecnológica siguió un camino similar. Los inversionistas colocaron decenas de miles de millones de dólares en la biotecnología, con la promesa de “drogas milagrosas” o “descubrimientos milagrosos” que producirían enormes beneficios. Sin embargo, sólo un 25 por ciento de las cuatrocientas firmas farmacéuticas más importantes ganaron algún dinero, y sólo 63 drogas nuevas fueron desarrolladas durante los últimos 25 años, después de invertir enormes cantidades de dólares.
Probablemente la mayor pérdida de fondos potenciales de inversión fue en la estafa del Y2K (como se le conoce en inglés), en la que miles de millones de dólares fueron gastados corrigiendo ordenadores bajo la amenaza directa de un colapso económico, algo que ni siquiera ocurrió en países que gastaron menos de un millón de dólares. Es decir, los años de “prosperidad” de la administración Clinton se basaron en una economía de papel, especulativa, insostenible, alimentada por expectativas falsas basadas en propaganda, desconectada de la economía real. Las principales características de la economía norteamericana para el año 2002 son las siguientes:
La economía norteamericana en el 2001 mostró un desempeño menor registrándose un crecimiento del PBI del 1.3 por ciento respecto al año anterior. Para el 2002, se calcula un crecimiento de 1.1 por ciento. Crecen las voces que plantean la posibilidad real de que la economía experimente la llamada “doble zambullida”, o sea caiga nuevamente en recesión cuando recién comenzaba a dar signos de recuperación.
El sector industrial disminuyó significativamente sus adquisiciones de maquinaria y equipo especialmente aquéllos relacionados con bienes de alta tecnología. El sector productivo redujo fuertemente su actividad, satisfaciendo en gran parte su demanda a través de sus inventarios acumulados.
La Reserva Federal (Banco Central de los Estados Unidos) redujo varias veces la tasa de referencia de los fondos federales lo que la hizo llegar hasta un 1.75 por ciento, este nivel es el más bajo desde la administración de Kennedy.
El número de quiebras de empresas se dirige hacia un segundo año consecutivo de niveles récord. En el 2001, 255 sociedades que cotizaban en Bolsa, encabezadas por Enron, solicitaron protección judicial en empresas con activos totales de 260 mil millones de dólares, casi tres veces la cifra que se alcanzó como promedio durante la última década. En el 2002, esta cantidad quedaría superada largamente al acogerse WorldCom, con activos por 103 mil 800 millones de dólares, a la Ley de Quiebras. Su monto se sumaría al de las 113 compañías que en el primer semestre entraron en bancarrota, contando con activos por 149 mil 300 millones de dólares.
El desplome de la Bolsa de Valores de Nueva York afecta a empresas con colocaciones bursátiles —reduciendo su capacidad inversora— y los ahorros de cerca de 80 millones de personas que poseen acciones en forma directa o a través de fondos de pensiones.
Paralelamente, la Oficina de Presupuesto del Congreso anunció que el déficit fiscal llegará a 165 mil millones de dólares en el año fiscal 2002, que finalizó el 30 de septiembre pasado, cifra que debe compararse con los 127 mil millones de dólares de superávit del ejercicio anterior.
De acuerdo al Departamento de Comercio, el desbalance comercial de bienes y servicios de ese país pasó de 78 mil 847 millones de dólares en 1990, a 264 mil 974 millones de dólares en 1999, un aumento de más de tres veces en una década. Se calcula que para el año 2002 el déficit alcanzará los 500 mil millones de dólares.
Inversores extranjeros han retirado miles de millones de dólares tras los sucesos del 11 de septiembre del 2001. Por ejemplo, las inversiones sauditas oscilan entre los 400 mil y 600 mil millones dólares. Los fondos están en el mercado de valores y propiedades. Inversores saudíes han sacado cerca de 200 mil millones de dólares. La confianza de los consumidores cayó en agosto a 93.5 puntos, su nivel más bajo desde noviembre de 2001. Los economistas observan de cerca la confianza del consumidor para determinar las tendencias de su gasto, que representa dos tercios de la economía.
Casi tres millones de personas han perdido su empleo desde que empezó la recesión económica, y la tasa de desempleo alcanza el 5.9 por ciento de la PEA.
El autor tiene la autoría del libro: ¿Qué es el ALCA? Globalización, Estados Unidos y América Latina.