- Potencial sequía en Brasil mantiene animados los precios internacionales en las últimas dos semanas
- En medio de esta buena noticia sale a luz la controversia por el “diferencial”, un elemento vital pero poco conocido
Gustavo Ortega Campos [email protected]
Con tan sólo tres semanas de retraso de las lluvias en el enorme y enigmático Brasil, los precios internacionales del café han mantenido una recuperación estable en las últimas dos semanas, los 70 dólares por saco ya son una referencia próxima, atrás han quedado los deprimentes 40, 50 y 60 dólares. Samba o lambada, lo cierto es que el ritmo de los precios lo sigue imponiendo el pentacampeón mundial del fútbol.
Estas noticias han devuelto momentáneamente la tranquilidad a los productores, exportadores y al gobierno mismo, pues todos coinciden que hay que aprovechar este momento para vender, pues es casi un milagro después de contar con precios deprimidos por dos años.
Actualmente Brasil es el mayor exportador de café del mundo, con 35 millones de sacos en una sola cosecha, una exagerada diferencia al compararse con Nicaragua que ha logrado como máximo exportaciones que pocas veces ha superado el millón de sacos.
El solo hecho de que Brasil venda en el mercado de Nueva York, provoca que los precios se distorsionen, pese a que en teoría no debería estar ahí, pues es sólo para cafés suaves, como el de Centroamérica.
Pero para vender hay que saber negociar y contar con muchas cosas a favor, siendo quizás la principal y menos conocida el diferencial, un premio o castigo al precio que depende de varios factores.
JUEGO DE MATEMÁTICAS
Para el presidente de la Unión de Cafetaleros de Nicaragua (Uncafenic), Freddy Torres, los diferenciales funcionan en base al exceso de café en el mercado, por exceso de inventarios en la bolsa de Nueva York o por escasez.
Un diferencial puede ser negativo, como le ha sucedido a Nicaragua en los últimos años, pero también puede ser positivo, por ejemplo a un precio de 60 dólares por quintal, si el diferencial es menos 10, el valor a pagar es 50 dólares, pero si por el contrario es más 10 el precio logrado será de 70.
Pero Torres también considera que puede estar basado en el interés de compra que tiene el tostador del grano sobre determinada calidad del café, es el caso de los cafés especiales o gourmet.
En el diferencial del país también influye la infraestructura productiva y la historia de la calidad del país, y para Torres muchas veces los exportadores influyen negativamente en este último aspecto, “pues en aras de obtener ingresos mezclan cualquier calidad de café y eso termina dañando la imagen”.
Por esta razón recomendó que exista un mayor control de calidad, situación que en Nicaragua considera que es débil.
Opinión con la que coincide el presidente de la Unión Nicaragüense de Cafetaleros (Unicafé), Amílcar Navarro, quien también considera que el diferencial se ha visto perjudicado por el desorden provocado por las exportadoras, “mezclaban café malo con café bueno, ellos lo que querían era exportar y llegó un nivel de desprestigio internacional”.
Situación que según Navarro se empezó a corregir con la puesta en marcha de la legislación que obligaba la certificación de la calidad.
EXPORTADORAS SE DEFIENDEN
Pero estos comentarios no fueron bien recibidos por el presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan), José Ángel Buitrago, pues cree que es inoportuno generalizar el comportamiento de los exportadores, pues asegura que “cada quien es dueño de su propio riesgo”.
“Para establecer el diferencial con el productor lo primero es averiguar con el comprador para ver en cuánto me lo darán a mí y luego trasladarlo, con el diferencial el exportador se gana un porcentaje muy bajo”, asegura. Este pequeño porcentaje lo calcula en dos dólares por quintal.
Buitrago asegura que el exportador sólo es interlocutor entre productor y comprador, “no trato de vender, de deteriorar la calidad. Es absurdo. Con eso estoy deteriorando mi imagen. No puedo estar engañando, ni los que compran son tontos”.
Aunque no descarta que existan algunas personas que quieran hacerse ricos de la noche a la mañana, sin escrúpulos, “el que anda haciendo trampa no sobrevive mucho tiempo”.
Freddy Torres, de Uncafenic, también asegura que además del diferencial, los productores deben asumir los gastos de comercialización cobrados por los exportadores y además denuncia que existen presiones por parte de los exportadores a que fijen un contrato de futuro..
Pero mientras la controversia interna entre exportadores y productores sigue, más al sur, en Brasil, la lluvia está siendo clamada por los caficultores, mientras que en Nicaragua son miles los que tienen cruzados los dedos para que los precios sigan subiendo, una buena noticia en medio de los pesares del grano de oro.
ENTRE EL «FUTURO» Y EL «FÍSICO»
En la comercialización del café hay dos mercados: el de futuro y el de ventas físicas.
El mercado de futuro tiene como referencia el mercado de Nueva York, donde se negocian con posiciones adelantadas, aquí se puede vender o comprar sin tener café en las manos, es llamado por eso “mercado de papel”.
Aquí entran sólo transacciones basadas en contratos de compra y venta. Esto da la posibilidad de vender la producción hacia adelante posibilitando planificarla sobre un precio determinado.
En el caso del mercado físico es la venta inmediata del producto en mano.
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