Comerciar en libertad: la nueva empresa de las Américas

Robert. B. Zoellick Este es un hemisferio que encierra una promesa. En el curso de una sola generación, América Latina se convirtió de una región dominada por autocracias estancadas en una región de democracias competitivas, la mayoría de las cuales sostienen economías en crecimiento. México en el norte, Chile en el sur, se destacan por […]

Robert. B. Zoellick

Este es un hemisferio que encierra una promesa. En el curso de una sola generación, América Latina se convirtió de una región dominada por autocracias estancadas en una región de democracias competitivas, la mayoría de las cuales sostienen economías en crecimiento.

México en el norte, Chile en el sur, se destacan por lo que puede lograrse. En un mundo de corrientes de capital mundiales, los vínculos de comercio e inversión con Estados Unidos, por medio de acuerdos de libre comercio, pueden llegar a ser especialmente valiosos: después de la crisis del peso de 1982, México tuvo que esperar siete años para poder tomar préstamos nuevamente en los mercados financieros internacionales; luego de la sacudida financiera de 1994-95, con la ayuda del Nafta le llevó apenas siete meses.

Las políticas de comercio libre de México y Chile les han permitido ser más fuertes en las Américas y dentro de la economía mundial. Después del Nafta, México procedió a negociar nueve acuerdos de libre comercio con 29 socios en América Latina. En medio de una contracción mundial, Chile ha seguido creciendo, 4.4 por ciento en 2000 y 2.8 por ciento el año pasado. La capacidad de recuperación de Chile es una función directa de su apertura. El crecimiento impulsado por el sector exportador le ha permitido reducir a la mitad su tasa de pobreza, de 45 por ciento en 1987 a 22 por ciento en 1998.

Luego del 11 de septiembre, al hemisferio le preocupó que las demandas de la guerra llevarían a Estados Unidos a perder interés en América Latina.

Nada podría estar más lejos de la verdad. Durante los últimos 20 meses, el presidente ha mantenido en la Casa Blanca 30 reuniones con jefes de gobierno latinoamericanos. Su primer viaje al exterior como jefe de estado lo hizo a América Latina. Su primera cumbre fue la Cumbre de las Américas. Ha visitado El Salvador, Perú y México. Para el presidente Bush este hemisferio es su hogar, el vecindario de las Américas.

La perseverancia del presidente en relación con el comercio rindió dividendos recientemente, cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley de Comercio de 2002. La ley restableció el Sistema Generalizado de Preferencias, que permite el ingreso a Estados Unidos, libres de derechos, de unos 3,500 productos procedentes de 140 economías en desarrollo. La legislación amplió la Ley de Asociación Comercial Caribeña, liberalizando las cláusulas referentes a la ropa. Y amplió y aumentó la Ley de Preferencia Comercial Andina, aumentando a unos 6,300 los productos que no pagan derechos de aduana.

El elemento central de la Ley de Comercio es la Autoridad de Promoción Comercial, que le permite al Congreso votar a favor o en contra de los acuerdos comerciales, sin introducirles enmiendas. No perdemos tiempo en emplear esta autoridad para abrir mercados y crear oportunidades.

Hace dos semanas notifiqué formalmente al Congreso nuestra intención de concluir, para finales de este año, las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Chile, y de comenzar las negociaciones sobre un acuerdo de comercio libre con los cinco países del Mercado Común Centroamericano.

Nuestra principal empresa es la creación del Área de Libre Comercio de las Américas. El primero de noviembre los ministros de Comercio de 34 democracias que son parte del ALCA se reunirán en Quito para adelantar las negociaciones hacia la fase de negociación específica y concreta.

Lo que no es ninguna sorpresa, abundan los escépticos. Algunos líderes políticos adoptan la posición de lanzar advertencias, en tanto que otros procuran interesar a su público en las oportunidades. Cada uno de nosotros tiene un tema delicado que debe abordarse con cuidado, sin perder de vista la gran ganancia para todos. Queremos negociar con todas las democracias de las Américas por medio del ALCA, pero también estamos preparados para avanzar paso a paso hacia el comercio libre, si otros retroceden o simplemente no están listos todavía.

Si bien queremos darles a las Américas la primera opción, los países de Asia y el Pacífico, de África y el Oriente Medio también están interesados en acuerdos de libre comercio con Estados Unidos. Con el ingreso en la OMC de China, el cuarto país del mundo por su comercio exterior, América Latina se enfrenta a una competencia mundial más fuerte. Queremos que las Américas avancen, no que permanezcan estancadas, o, peor todavía, que se queden atrás.

El programa de comercio libre de Estados Unidos puede ayudar a las democracias frágiles de las Américas, de la misma manera que la política comercial estadounidense luego que la Segunda Guerra Mundial ayudó a asegurar la democracia y la esperanza en Europa Occidental y Japón. Aún cuando las recientes sacudidas hayan afectado las economías latinoamericanas, la recuperación, en la mayoría de los sitios, ha ocurrido más rápidamente que antes, y la respuesta de la mayoría de los líderes democráticos latinoamericanos ha sido profundizar las reformas de mercado, y no la de alejarse de ellas.

Lamentablemente, no hay una solución inmediata para los problemas de la pobreza y el subdesarrollo. La próxima generación de reformas del mercado y las políticas demandan líderes audaces que no retrocedan ante sus responsabilidades. Demandar líderes que miren más allá de su propio interés, más allá de las próximas elecciones.

Para aquéllos que en América Latina tienen esa determinación y esa perspectiva, permítanme dejarles a ustedes este mensaje: Colaboraremos con ustedes; lucharemos con ustedes; nos esforzaremos con ustedes para hacer de este hemisferio un modelo para el mundo.

El autor es representante de Comercio de Estados Unidos.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí