El “bisne” del maíz

Los 120 mil productores de maíz estimados en el país casi nunca saben que existen almacenadores del grano que al sacarlo en el momento de escasez ganarán más del doble de lo que obtuvo el productor Gabriel Sánchez Campbell [email protected] El comerciante Alvin Moreno necesitó un solo día para ganarse el doble que la campesina […]

  • Los 120 mil productores de maíz estimados en el país casi nunca saben que existen almacenadores del grano que al sacarlo en el momento de escasez ganarán más del doble de lo que obtuvo el productor

Gabriel Sánchez Campbell [email protected]

El comerciante Alvin Moreno necesitó un solo día para ganarse el doble que la campesina Berena Mejía. Sólo tuvo que bajarse de su camión y negociar el precio de la manzana de maíz que cultivó esa mujer durante tres meses.

—Es rápido, dice Alvin, al comentar la transacción.

—Es duro y cansado comenta Berena, pues tuvo que estar en el plantío de maíz ubicado en Tipitapa, antes de las seis de la mañana, por lo menos cuatro veces por semana durante tres meses. Tiempo que duró el desarrollo de su siembra.

Es una cuestión de rapidez —dice Berena— quien después de venderle los 25 quintales de maíz a Alvin por 60 córdobas, lo único que quiere hacer es pagar la deuda que adquirió para comprar la semilla que sembró.

Irá al pueblo a pagarle a su hermano los mil córdobas que le prestó para pagar el arado del terreno, las fumigadas y la fertilización. “Y eso porque no pagué mozos para que hicieran esa labor. Me lo ahorro porque yo misma lo hice, sólo tengo que pagar los productos que compré”, comenta.

Mientras tanto Alvin llega al Mercado Oriental donde otros 20 camioneros esperan que los comerciantes les lleguen a comprar.

A las seis de la mañana, el parqueo que está cerca de donde fue la cervecería está lleno de gente. Los compradores son cautelosos y saben que la plaza está baja, por lo que les imponen a éstos el precio que quieren.

“85 por quintal, si querés. No más”, negocian con Alvin, quien piensa que como compró a 60 córdobas el quintal de maíz le quedarán 25 córdobas por saco. En 180 quintales que trajo de Tipitapa, de donde le compró a Berena y a cinco productores más, se ganó 4,500 córdobas en un solo día.

Le parece buen trato y lo cierra. Sin embargo Alvin no será el único que le gane al quintal que vendió. Falta el comercializador que le venderá al otro comprador de abarrotes, y éste lo venderá a los consumidores.

Después que los camioneros se parquean en el Mercado Oriental, los comercializadores más grandes lo compran y lo almacenan para ser vendido en el mercado después de abril hasta en 160 córdobas, con eso el precio ha subido 100 córdobas más de lo que el productor lo vendió.

Los comercializadores compran maíz en la temporada de octubre a febrero, en un promedio de 1,500 sacos a diarios para almacenarlo. Luego entre los meses de marzo y septiembre, cuando el precio sube por la escasez, lo venden y sacan provecho, aseguraron ellos mismos.

El principal centro de comercialización del maíz en Nicaragua es el Mercado Oriental, donde unos pocos vendedores almacenan en sus bodegas el maíz, para venderlo a mayor precio cuando la producción, que inicia en octubre y se mantiene hasta enero, baja.

Estas personas son quienes imponen el verdadero precio en el mercado local. Ellos deciden a quién comprar y a quién vender. Igualmente deciden en cuánto venderles, según sostuvieron los comerciantes del Mercado Oriental.

Rafael Ventura, uno de los comerciantes de maíz más fuertes del Oriental, sostiene que ellos sólo compran el maíz cuando hay mucha oferta, porque así aprovechan para vender más, aunque sostiene que su negocio no está en almacenar sino en vender.

UN SOLO CICLO

Según Roberto Brenes, gerente general de la Asociación de Productores de Productos no Tradicionales (Apenn), el hecho que los mayores niveles de ganancia queden en los pocos comercializadores del Mercado Oriental y no en los miles de productores que hay en Nicaragua, se debe a que el ciclo de la producción es uno solo.

“Los principales problemas son por un lado la producción y por otro la regulación. En Nicaragua no hay producciones escalonadas, por lo que los productores cosechan en los meses de octubre, noviembre, diciembre y enero. Esta situación los grandes comercializadores la aprovechan y lo que hacen es acumular el producto y lo sacan en el momento que la producción baja y entonces empiezan a suplir las necesidades del mercado y aprovechan ese momento para aumentar los preciso”, explica Brenes.

El problema de la producción no escalonada conlleva a la desregulación del precio en el mercado. Según el gerente de la Apenn, esto no significa que se deba regular e imponer un precio en el mercado, sino que por la falta de técnicas de producción esto se deja llevar por la ley de la oferta y la demanda.

MÁS TECNIFICACIÓN

Propone que se debe tecnificar a los productores para que puedan producir escalonadamente, así se evita sobre abastecer al mercado en un período del año y en otro no. Además considera que hay que facilitar sistemas de financiamiento porque muchos productores tienen que vender sus cosechas en cuanto la producen porque para lograrla tuvieron que prestar plata que deben pagar.

Por su parte Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), dijo que el principal problema que enfrentan los productores de maíz es la falta de organización para la producción, algo que vuelve desorganizado el comercio.

Esta razón ayuda a que los mismos compradores de maíz que llegan a las fincas de los productores relajen el precio en el mercado y al final son los más grandes los que deciden si compran o no y a cómo, para quedarse después con las jugosas ganancias. Además mencionó que uno de los principales problemas es el acceso a tecnología para lograr un mayor rendimiento.

Propuso que se debe apoyar la capacitación técnica, el mejoramiento de la semilla con la que trabajan y se deberá trabajar para ayudar a su financiamiento.

EL MITO AMARILLO

“Contrario al pensamiento de la mayoría de productores, el maíz amarillo tiene mucho más nutrientes que el blanco. Sin embargo, la falta de costumbre para cosecharlo está haciendo que este mercado no se aproveche”, según comentó Álvaro Fiallos, presidente de la UNAG.  

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