Deuda interna debe renegociarse pronto

País no tiene capacidad para soportar alta carga de intereses que van subiendo cada día De no replantear los pagos, el gasto público para sectores prioritarios como Salud, Educación y Seguridad se irán reduciendo hasta quedar en cero María Antonia López M. [email protected] La deuda interna se podría convertir en una enfermedad terminal para la […]

  • País no tiene capacidad para soportar alta carga de intereses que van subiendo cada día
  • De no replantear los pagos, el gasto público para sectores prioritarios como Salud, Educación y Seguridad se irán reduciendo hasta quedar en cero

María Antonia López M. [email protected]

La deuda interna se podría convertir en una enfermedad terminal para la economía nicaragüense, si el Poder Ejecutivo no toma las precauciones del caso, y de eso están conscientes, analistas, diputados y hasta los mismos banqueros, según expresaron a este rotativo al ser consultados, dado que buena parte del proyecto de Presupuesto Nacional para 2003 es destinado al pago de los intereses que deben enterarse al sistema financiero privado en el país.

El economista Néstor Avendaño dice que la negociación entre el gobierno y los banqueros sobre el pago de la deuda interna ya debería estar avanzando.

De esa situación tienen plena claridad los banqueros. Adolfo Argüello, presidente de la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (Asobanp), reconoció que la deuda interna es una amenaza al país, porque implica un alto costo al presupuesto nacional.

Para Avendaño, el gobierno debe tomar medidas precautorias dirigidas a la renegociación de la deuda interna. “Hay que demostrarles a los acreedores internos que los recursos tributarios son insuficientes” para honrar esos compromisos en el monto y tiempo que queda.

Enfatizó el especialista: “Al gobierno le es muy fácil convocar a una reunión a los banqueros privados y demostrarles numéricamente que los recursos son insuficientes, y por tanto es necesario un canje soberano de la deuda interna”.

Avendaño cree que los bancos deberían aceptar la reducción de las tasas de interés pactadas inicialmente en los CENI emitidos por el Banco Central, las que fueron temporalmente modificadas a 20 por ciento para mil documentos subastados, en los dos meses siguientes al triunfo electoral del actual presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, aumentando con eso “el riesgo país”. La tasa de interés debería fijarse de acuerdo con la que se estimaba en el mercado internacional cuando se hizo el acuerdo, que era menor al 5 por ciento.

A la par de ello, el gobierno debe tratar de obtener mayores plazos, en un promedio de cinco años más (en vez de 2004 extenderlo a 2009).

Los banqueros saben lo que puede pasar si no toman las previsiones del caso, por tal razón Argüello expresó: “La banca está trabajando para aminorar el impacto, no lo podemos borrar, y tenemos que reducir el costo de esta deuda y llevarla a un plazo más largo, para que el impacto que tiene en el presupuesto de cada año disminuya”.

Uno de los mecanismos para modificar esa deuda, dijo el banquero, es buscar un refinanciamiento para dar un plazo más largo, eso se puede hacer con fondos locales con los mismos compromisos que tienen los bancos, la desventaja es que siempre va quitando dinero de la economía que de otra manera se dirigen al crédito productivo.

Pero Avendaño también alertó ante esa posibilidad, y señaló que esa negociación debe hacerse con mucho cuidado, ya que la recompra de la deuda interna puede ser adquirida por algún tipo de capital local o combinado con fondos externos, y de esa manera “alguien” podrían salir altamente beneficiado detrás de una cortina “presuntamente lícita”, tal como sucedió con la recompra de deuda externa en 1994.

Pese a esas observaciones, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Eduardo Montealegre, declaró que el tema de la deuda interna es una propuesta que están trabajando para el 2004, sin brindar mayores detalles. El proyecto de presupuesto para el año siguiente, presentado la semana pasada por el ministro Montealegre a la Asamblea Nacional, detalla que del monto total del gasto equivalente a 13,554 millones de córdobas, 3,076 millones serán destinados para pagos de intereses de la deuda que el gobierno tiene con los bancos privados y del mismo aparato estatal con el Banco Central de Nicaragua, aunque la primera es la que tiende a reducir la posibilidades de encontrar salidas viables para el país.

El ministro Montealegre públicamente declaró que más del 80 por ciento de la cifra reflejada en el presupuesto no será dirigido al pago de capital sino a una parte de los intereses, ya que en concepto de deuda interna al sector privado se calculan ya 1,420 millones de dólares, y del sector público al Banco Central 2,148 millones de dólares.

Esa deuda tiene como origen las confiscaciones de propiedades en la década de los ochenta que obligaron a la creación de los Bonos de Pago de Indemnización (BPI) y el compromiso adquirido por el gobierno ante los bancos privados para que asumieran los riesgos de las carteras de las entidades financieras quebradas a finales de los noventa, acordando con ellos la compra de Certificados Negociables de Inversión (CENI), a corto plazo y con una tasa de interés que ha cambiado dos veces, por demás muy alta para la reducida economía nacional, de estos últimos se calcula que ya ascienden a 350 millones de dólares.

“Ambas actividades con carácter ilícito, y difícilmente se pueden encontrar acreedores externos que ayuden a pagarla como está sucediendo con la deuda externa”, dijo Avendaño.

Según la revista Envío de la Universidad Centroamericana, en su edición de octubre, la deuda está siendo pagada en plazos de 1 a 2 años con tasas de interés del 18 por ciento, y aunque éstas bajaran de 8 a 9 por ciento, indican que todavía es impagable.

DEUDA EXTERNA ES MENOS PREOCUPANTE

La deuda externa ha sido negociada. Por un lado, Nicaragua años atrás obtuvo varias reducciones hasta alcanzar los seis mil millones que se estiman en la actualidad; por otro, el Fondo Monetario Internacional, con el respaldo de varios países cooperantes crearon el Programa de Países Altamente Endeudados (HIPC por sus siglas en inglés), llegando el país a una etapa previa al denominado Punto de Culminación, para obtener el perdón de una parte de los saldos.

Para llegar hasta allí se ha obligado al país a la firma de acuerdos económicos, y en los últimos meses el actual gobierno se ha dedicado a diseñar uno de ellos que se estaba detallando este fin de semana.

Avendaño, economista independiente, dice que la deuda externa contractual de Nicaragua establece que de cada córdoba de ingresos fiscales, tendría que destinar 45 centavos al pago de la deuda externa, si no hay acuerdo con el FMI; si éste se logra, cada nicaragüense debe pagar 13 centavos de córdoba” , por ello el alto interés de llegar al último escalón exigido en la HIPC.

DEUDA INTERNA ES UN “DOLOR DE CABEZA”

Precisamente por esas negociaciones, es que la atención ahora es sobre la deuda interna, según los cálculos del economista Avendaño, porque ésta va creciendo cada año. De cada córdoba que un nicaragüense paga en impuestos, 23 centavos de córdoba son destinados a redimirla.

Eso equivale a decir que los nicaragüenses están obligados a restar de cada córdoba pagado en impuestos 12 centavos para la deuda externa y 23 centavos para deuda interna. De tal manera, que el 35 por ciento de los ingresos fiscales (provenientes del pago de impuestos) es usado para pagar deudas, lo cual merma el dinero que debía emplearse en la salud y educación de toda la población.

Pero la mayor presión económica sobre esta situación se sentiría de lleno en 2004, cuando el gobierno deberá pagar toda la deuda, ya que los plazos de los certificados emitidos y comprados por los bancos estarán vencidos y la inversión de los nicaragüenses será mayor; de cada córdoba pagado en impuestos 94 centavos irían al pago total de la deuda interna, “eso es insostenible, inadmisible porque prácticamente eliminaría al Presupuesto General de la República, ya que es desde allí de donde salen los pagos para cancelar los Ceni, los BPI y los saldos pendientes del gobierno con el Banco Central”.

La renegociación de la deuda, para los bancos, es una oportunidad que no pueden despreciar. “Ellos asumieron un alto riesgo, por pactar una alta tasa de interés” que les generaría ganancias, pero su principal cliente era el Banco Central de Nicaragua que ya era deficitario en un 90 por ciento por operaciones de mercado abierto, con respecto a las Reservas Internacionales Brutas, enfatizó Avendaño.

En el dado caso de que hubiese habido presiones al sistema financiero para que compraran los Ceni contra el alza del Encaje Legal, Avendaño sostuvo que era preferible asumirlo a tener la incertidumbre en la que se encuentran ahora, porque los ingresos nacionales actualmente son insuficientes.  

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