Ángeles, ganan el segundo juego

Edgard Tijerino M. [email protected] En un juego más largo que una semana sin ver el gallo pinto, y más confuso que un debate en la Asamblea pinolera, los Ángeles de Anaheim se impusieron 11 por 10 a los Gigantes de San Francisco, equilibrando la Serie Mundial 1-1. El partido fue un show de fuerza, durante […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

En un juego más largo que una semana sin ver el gallo pinto, y más confuso que un debate en la Asamblea pinolera, los Ángeles de Anaheim se impusieron 11 por 10 a los Gigantes de San Francisco, equilibrando la Serie Mundial 1-1.

El partido fue un show de fuerza, durante el cual, el único pitcher que supo apretar las tuercas convenientemente, fue el joven pistolero venezolano Francisco Rodríguez, autoritario durante tres entradas apagando la furia de los Gigantes, y estimulante para que los Ángeles reaccionaran vigorosamente con el jonrón decisivo del candente Tim Salmon en el cierre del octavo, impulsador de dos carreras, que neutralizó el conectado por Barry Bonds en el inicio del noveno.

Después de 5 jonrones en el primer juego, anoche se dispararon 6, y el récord de 17 en una Serie, comienza a tambalearse con peligro inminente de derrumbe.

En el propio primer inning, los bateadores de Anaheim se volcaron como lobos feroces encima del pitcheo de Russ Ortiz, fabricando 5 carreras. Los primeros 7 hombres al bate, conectaron 6 hits mientras Ortiz sentía que alguien debajo de sus spikes, estaba taladrando el montículo.

Con el marcador en contra tan rápidamente 5-0, el manager Baker se sintió tan desamparado como la clase obrera ante las constantes alzas de tarifas. Pero era muy temprano para lamentarse. Los Gigantes ripostaron como lo hacía Joe Frazier, y jonrones consecutivos de Reggie Sanders y David Bell, redujeron a sólo una carrera la diferencia, 5 por 4.

Un jonrón de dos carreras de Tim Salmon, hizo retornar la tranquilidad en el ruidoso parque de Anaheim, con los Angelinos ampliando su ventaja 7 por 5.

Los Gigantes lejos de tirar la toalla, se reagruparon y organizaron un operativo de 4 carreras en el quinto inning, para voltear las cifras 9 por 7, antes de ver entrar en acción al temido venezolano, Francisco Rodríguez.

Los de Anaheim, recargaron rápidamente sus baterías y se lanzaron a la carga. Un flay de sacrificio de Spiezio en el cierre del quinto, y hit empujador de Garret Anderson en el sexto, empataron el juego 9 por 9, mientras los gallos trataban de dormir en los alrededores del Estadio para poder cantar a tiempo en la madrugada de hoy.

El segundo jonrón de Tim Salmon con uno a bordo contra Félix Rodríguez en el cierre del octavo, colocó a los Gigantes contra la pared, atados de pies y manos, en espera del francotirador Troy Percival.

Con el marcador en contra 11 por 9, Barry Bonds jonroneó con dos outs y bases limpias en el inicio del noveno, pero su batazo fue un canto de cisne. Percival eliminó a Santiago para el todo está consumado, y después de la victoria de Anaheim 11 por 10, la Serie se traslada mañana al Pacific Bell de San Francisco, recortada ahora al mejor de cinco juegos.

Cuando se batea tan furiosamente en los dos primeros juegos, no podemos decir “aquí no ha pasado nada”, porque las columnas de humo permanecen elevándose.

SÓLO RODRÍGUEZ

Cada pitcher que entraba parecía estar condenado a la guillotina… Ninguna parecía ser confiable, excepto el venezolano Francisco Rodríguez, quien colgó tres ceros sin permitir embasados, siendo el ganador con toda la legitimidad del caso.

En total, vimos desfilar 11 lanzadores, 6 de los Gigantes y 5 de Anaheim, en una noche que obligó a Baker y Scioscia a tomar calmantes y visitar siquiatras antes de acostarse. Al levantarse, lo primero que hicieron fue tomar el teléfono y llamar al bullpen.

Para el tercer juego, los Gigantes esperan que el cubano Liván Hernández alargue su dominio en postemporada, en tanto Anaheim entregará la pelota a Ramón Ortiz, cruzando los dedos.  

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