- En un mes como este, hace 108 años, Diriamba fue elevada a ciudad. Hoy, sus personajes la recuerdan como una de las ciudades más prósperas desde 1900 hasta 1979 y critican la ciudad de ahora. Cuna del Güegüense, rica en tradiciones y dueña de la Basílica Menor, uno de sus más queridos tesoros: la antigua imagen de San Sebastián.
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/[email protected]
Bajo el gobierno del general José Santos Zelaya se decretó, el 10 de octubre de 1894, que Diriamba, la “Cuna del Güegüense”, fuera elevada a la categoría de ciudad, rango que partió de los méritos que había alcanzado este poblado en la época y que más tarde fue la razón para que sus ilustres hijos la convirtieran en una referencia económica a nivel nacional.
La era pujante de Diriamba se mantuvo sobre los fuertes pilares del desarrollo económico que ofreció la caficultura. Lo que también dio lugar al inicio de la transformación, que abrió paso a una nueva concepción de progreso y que se reflejó en las novedosas construcciones de edificios públicos y casas particulares que embellecieron la ciudad.
Así se expresa el arquitecto Jaime Serrano Mena, diriambino y miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, tras calificar a Diriamba de ahora, como “la ciudad perdida.”
A su juicio, hoy está convertida en un “gran asentamiento, desordenado, triste y lamentable que urge de ciudadanos que busquen el bien común y abonen acciones positivas para que vuelva a ser lo que un día fue”.
La opinión del arquitecto coincide con el aniversario 108 de que fuera elevada a ciudad, lo que sólo trae recuerdos de cuando este municipio fue protagonista de la construcción de sitios de gran envergadura social y educativa, como el Instituto Pedagógico, cuya vida activa nació en los años 40.
NOSTALGIAS POR LOS AÑOS MOZOS
“Hoy hablamos del 108 aniversario, pero considero que la ciudad ha perdido calidades de ciudad. Ya Diriamba no es una ciudad que podría estarse enorgulleciendo de su aniversario”, opina el historiador, tras señalar que ha pasado a ser un gran poblado.
Serrano señala que los líderes naturales, políticos y económicos que una vez se unieron para crear obras de progreso como el Club Social, el Pedagógico, el Instituto Nacional, entre otros, desaparecieron en 1979; cuando se imponen sanciones políticas de los nuevos líderes, que llegaron cargados de un resentimiento de orden social.
A criterio de Serrano, estos nuevos líderes que tomaron la batuta de la ciudad, no han sido capaces de asumir estos liderazgos , señala, tras asegurar que es la causa de la realidad que hoy vive Diriamba.
“Hoy es una ciudad postrada y sumida en un retraso de lo más lamentable que no presenta ningún vestigio que pueda mejorar en los próximos años”, indicó, tras lamentar la actitud de la propia comunidad, la que a su criterio “está sumida en una anemia mental que no le permite dilucidar qué podemos hacer”. Recalca.
UN LLAMADO A LA COMUNIDAD
La clave para que Diriamba cambie y recupere sus años perdidos está en la voluntad de la comunidad, indicó el diriambino, quien cree que el poblador debe recuperarse de esa anemia y preocuparse porque la ciudad sea limpia y ordenada.
Dijo que se debe buscar entre los jóvenes o adultos personas que tengan una visión de comunidad y de progreso y esperar que en el futuro éstos decidan si quieren seguir viviendo como hoy, o si prefieren una ciudad próspera, limpia y agradable a los ojos del visitante.
REFERENCIA HISTÓRICA
Por su parte, Ronald Abud Vivas, otra de las figuras representativas de Diriamba y creador de una de las glorias de este pueblo: el Ballet Folclórico Nicaragüense; señaló que la referencia histórica que posee la ciudad parte de una larga tradición que aún mantiene el sello de lo que un día fue esta hermosa ciudad caraceña.
Refiere entre los tesoros que guarda la ciudad, los 80 años de vida del equipo Diriangén, la Basílica Menor San Sebastián, considerada Monumento Nacional, mérito que sólo cinco templos del país han logrado obtener por un mandato papal, así como la obra bailete El Güegüense.
Abud incluye al cementerio municipal, sitio que aunque luce deplorable es un remanente de monumentos de corte gótico y barroco, obras hechas de mármol italiano, donde yacen los restos de importantes personajes del pasado.
El maestro menciona como otro interés local el “Estadio Nacional de Fútbol”, el Hospital San José, cuya obra es de vieja data y se mantiene en pie sirviendo a la comunidad, el Seminario de la Obra Terciaria Franciscana única en Nicaragua y el Hospital Nacional del Maestro.
Diriamba fue pionero de la educación con la creación de centros de estudio de la calidad del Pedagógico, La Inmaculada, El Divino Pastor y otros que abrieron las puertas de la ciudad a estudiantes de todo el país y hasta de Centroamérica.
El artista también lamenta que esa ciudad se haya perdido, pero cree en la nueva generación de intelectuales para que luchen por dar a la juventud oportunidades que ahora no tienen.