Esperanza Auxiliadora Angulo, esposa del ahora difunto Ramiro José Huete Borge, con sus hijos y su suegra en la humilde vivienda donde habitan en las cercanías de la hacienda El Yucatán.

Sicarios ejecutaron matanza

En asesinato de cinco campesinos en Boaco, la Policía presume que los asesinos fueron contratados para llevar a cabo “el trabajo” en un ajuste de cuentas Asesinos llevaban lista de víctimas a quienes exigieron identificarse con la cédula Jorge Loáisiga Mayorga [email protected] EL MASIGUE, CAMOAPA.- Una banda de seis sicarios, con la lista de sus […]

  • En asesinato de cinco campesinos en Boaco, la Policía presume que los asesinos fueron contratados para llevar a cabo “el trabajo” en un ajuste de cuentas
  • Asesinos llevaban lista de víctimas a quienes exigieron identificarse con la cédula

Jorge Loáisiga Mayorga [email protected]

EL MASIGUE, CAMOAPA.- Una banda de seis sicarios, con la lista de sus víctimas en mano, fue la que ejecutó la matanza de cinco campesinos en la comarca El Masigüe, Camoapa, Boaco, según las presunciones de la Policía y las declaraciones de los familiares de las víctimas.

“Sospechamos que (los asesinos) fueron contratados en otro lugar, lejos de esta región para ejecutar los asesinatos. Las investigaciones que están en marcha así nos lo indican”, dijo a LA PRENSA la comisionada Vilma Reyes, jefa de la Policía en Boaco.

“Es un ajuste de cuentas o un trabajo que alguien los contrató para hacerlo”, agregó Reyes.

La Policía llevó ayer hasta el cuartel de Camoapa, para que rinda una declaración testifical, a un joven de 18 años, identificado como Miguel Hernández Sánchez (hermano de José y Alejandro, asesinados), quien sería un segundo sobreviviente de la masacre, pues fue liberado por los delincuentes porque aparentemente no estaba en la lista de las personas que iban a matar.

“A éste lo soltaron porque supuestamente no tenía su cédula”, precisó la comisionada Reyes.

Mientras tanto, en el hospital de Boaco, permanecía bajo custodia policial el joven Eusebio Cruz López, quien sobrevivió a la matanza, luego que a orillas del río Murra le dispararon, y él se hizo el muerto, lanzándose a las aguas del río boca abajo.

El joven también es asistido por su madre, María López Garmedis, sin embargo, no fue posible hablar con él.

Ayer, en busca de los delincuentes, tropas combinadas de la Policía y el Ejército patrullaban la zona de El Masigüe y comarcas aledañas, sin embargo se retiraron del lugar a eso de las cuatro de la tarde.

Mientras tanto, Esperanza Auxiliadora Angulo, esposa del ahora difunto Ramiro José Huete Borge, relató que el miércoles de esta semana que culmina, a eso de las ocho de la noche, entre seis y siete hombres vestidos con uniformes militares, dos de camuflaje, dos de verde olivo, y otros de civil y armados de fusiles AK y pistolas, llegaron a su casa y se llevaron a su marido. Los armados se identificaron como miembros del Ejército.

“¡Que salgan todos los hombres de esta casa!, llegaron gritando, cuando salió al patio mi marido le preguntaron que si tenía cédula, y él me dijo que se la pasara por una rendija, y después uno de los armados me la quitó y se los llevaron, y después aparecieron muertos en el río”, dijo Angulo.

La mujer tiene a su cargo cinco hijos, de 19, 17, 14, 9 y 4 años que ahora dice no sabe cómo va a mantenerlos, porque su marido era el que les daba el sustento, aunque no tenía un trabajo fijo.

ANTECEDENTES DELICTIVOS

Dos de los cinco asesinados en el río Murra, Camoapa, tenían antecedentes policiales.

Ramiro José Borge Huete estuvo detenido en 1996 por el delito de abigeato, pero no fue juzgado por vencimiento de término.

El otro que estuvo detenido fue Isidro Ortega Alaniz, quien tiene un largo historial delictivo, con detenciones en 1987, 2001 y 2002 por el delito de abigeato, de acuerdo con los registros policiales.

La Policía aún no sabe por qué los sicarios actuaron con tanta saña contra Pedro Brenes Méndez, a quien le sacaron los ojos y lo decapitaron.

MÓVIL DEL CRIMEN

“Estamos investigando a todos los muertos para saber cuáles eran sus actividades y qué razones pudieron haber tenido para mandarlos a matar de esa forma. También estamos investigando todos los posibles nexos de ellos con algún delincuente. Nos llama la atención que todos son gente pobre, trabajadores de haciendas”, precisó la comisionada Vilma Reyes, jefa de la Policía en Boaco.  

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