Barry pegó su “Bonds-bazo”

Edgard Rodríguez C. [email protected] Barry Bonds nunca se había asomado a una Serie Mundial, y cuando lo hizo, no falló. No hacía falta que probara que es el jugador de mejor instrumental físico en el béisbol en estos momentos, sin embargo, nos pegó una recordadita al meter el cuarto disparo que le hizo Jarrod Washburn, […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Barry Bonds nunca se había asomado a una Serie Mundial, y cuando lo hizo, no falló.

No hacía falta que probara que es el jugador de mejor instrumental físico en el béisbol en estos momentos, sin embargo, nos pegó una recordadita al meter el cuarto disparo que le hizo Jarrod Washburn, en las tribunas del jardín derecho para situar en ventaja 1-0 a los Gigantes.

El partido tuvo luego otros puntos de atracción, pero quizá lo esencial fue observar a Bonds y su aire circunspecto, arrimarse a la caja de bateo y luego ejecutar impecablemente su madero, y así demostrar que ya no es el chico aquel que se derretía en los grandes momentos del juego.

El trancazo de Bonds, fue el gran aliento para San Francisco, que le arrebató la iniciativa a estos peligrosos Ángeles, a los que sin embargo, anoche les faltó bastante del hervor que han mostrado a través de la temporada y la fase de los play off, con su estilo agresivo y contagiante.

Para el espectáculo no hubo nada mejor que el palo de Bonds. Para los Gigantes, no obstante, el toletazo decisivo fue el de J.T. Snow, quien le puso seguro al partido y permitió amortiguar en el cierre, el intento de sublevación de Anaheim, que tropezó ante el poder de Rob Nen.

Sin llegar a proyectar el brillo de una joya monticular, el trabajo de Jason Schmidt fue meritorio. Sorteó con habilidad a una batería que suele enchufarse constantemente, pero que ayer sólo tronó a través de Troy Glauss. Tuvo una presión permanente, pero se llevó la mejor parte.

Pienso que el mayor acoso lo sufrió en el quinto episodio, cuando contuvo a Tim Salmon con la complicidad de una espectacular intervención de Snow y luego ponchó a Garret Anderson con el “rancho ardiendo”. Ahí mostró su carácter y la fortaleza que le hizo salir adelante.

En lo que respecta a Jarrod Washburn, es un gran tirador, pero tal como lo anticipó el analista de ESPN, Tom Candiotti, le encanta desafiar a los bateadores y no tiene tanto poder como para ello. Al final, soportó tres jonrones y su equipo perdió el chance de meter el mono.  

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