- Desde las cinco de la mañana y diariamente las religiosas “Siervas del Divino Rostro” van al campo a realizar las faenas de cultivo y cuido de animales para garantizar la alimentación de unos 150 niños y niñas abandonados, que hoy habitan el Hogar de Niños ubicado en El Crucero, quienes las ven como sus madres protectoras
Maryórit Guevara G. [email protected]
El reloj marca las cinco de la mañana, el día apenas está comenzando y para las religiosas “Siervas del Divino Rostro” también está por iniciar la tarea diaria de trabajar en la tierra, cuidar de la escuela, los niños y predicar “la palabra de Dios” en el campo.
En la alejada comarca de Caliguate en Santa Teresa, Carazo, se encuentra la finca de 18 manzanas “Eres – Providencia”, lugar que alberga y da de comer a 53 religiosas, a cargo de la madre superiora, Teresa Ortez Ortez, quienes cuidan del “Hogar de Niños Siervas del Divino Rostro”, ubicado en El Crucero donde se encuentran 150 menores que fueron abandonados por sus padres.
Día a día, las hermanas se levantan desde las cinco de la mañana a realizar sus primeras oraciones en la capilla de la finca, desayunar y preparase para la jornada de seis horas en la siembra de maíz, frijoles, yuca, hortalizas así como el cuido de animales de granja como gallinas, cerdos, vacas y ovejas pelibuey.
FALTA DE APOYO ECONÓMICO
Remuneración salarial es lo menos que obtienen, viven de la palabra de Dios y el amor al prójimo, que en este caso son los niños del hogar a quienes alimentan con lo poco que logran cosechar en la finca.
Según sor José Sequeira, a diario se levantan en busca de la palabra de Dios misma que les provee los alimentos necesarios para el crecimiento de los menores, debido a la falta de financiamiento del gobierno.
“Nos levantamos y hacemos la oración, luego desayunamos y nos preparamos para comenzar a trabajar la tierra. A las seis de la tarde nuevamente rezamos el Rosario y nos preparamos para cenar y poder descansar, porque mañana será igual la labor. Apoyo económico no tenemos de nadie”, expresó Sequeira.
La finca fue donada por la fundación española “Eres” (por eso el nombre), el hogar fue reconstruido por el Fondo de Inversión Social de Emergencia (Fise) luego que el huracán Mitch causara varios estragos.
Las instalaciones de ambos lugares se encuentran en buen estado, pero eso no basta para mantener y cuidar a 150 niños que padecen de problemas psicológicos, así como combatir el alto grado de desnutrición con que llegan.
Cada cosecha que se logra producir es trasladada al hogar, donde cada niño es protagonista de una historia familiar llena de tristeza, dolor y desamor.
150 HISTORIAS
Historias dolorosas y tristes de niños abandonados, maltratados, golpeados, y hasta abusados se pueden conocer en el centro.
Neysi López Arguijo llegó a la edad de 7 años al centro y dice que jamás había estado con una familia tan grande y amorosa como la que ahora posee.
“Las hermanas son como nuestras tías, la madre Teresita es como nuestra mamá. Antes, cuando estaba con mi madre, sufría maltrato. Ahora siento lo que es el verdadero calor de una madre y de una familia”, manifestó.
Desde hace siete años que en el centro López no recibe visita alguna de sus padres y agradece con gran entusiasmo lo que le han dado en el hogar. “Todo, todo, todo lo que yo tengo, madre Teresita y las hermanas me lo ha dado. Ahora además del cariño de madre, tengo amigas”, expresó.
López es una de las pequeñas que llevan más años en el hogar, al igual que otros ha aprendido corte y confección, manualidades, bordado, baile y está terminando sus estudios de secundaria, los que un día recuerda fueron rechazados.
“Cuando no existía el colegio, la Madre nos mandaba a otras escuelas, pero siempre nos rechazaron, la gente decía —‘¡Huy! ¿Cómo vamos a estar junto a los niños del Hogar?’, y como a veces no podíamos pagar y nos maltrataban y por eso nos sacaron”, afirmó.
SOLICITANDO AYUDA
La madre superiora, Teresa Ortez, aseguró que sobrevivir ha sido un gran reto. “Todo lo que hoy tenemos es gracias al Señor, a las oraciones que a diario elevamos en su nombre, porque siempre que estamos con gran necesidad y le solicitamos, Él nos manda alguna ayuda. Por eso lo amo”, exteriorizó.
Ortez expresó que a pesar de la dificultad de mantener a los niños y a la vez pagar los servicios básicos del centro, continuarán trabajando en la finca porque “ésta es una obra de Dios”.
Para cualquier ayuda el Hogar de Niños “Siervas del Divino Rostro” se ubica de la entrada a El Crucero medio kilómetro arriba o puede llamarles al teléfono 2912340. El número de su cuenta de ahorro es 100200201 en el Banco Centroamericano a nombre de las hermanas “Siervas del Divino Rostro”.