Luis Gabriel Jarquín Montoya
En los campos del azul infinito
mi nombre escribiría
si Dios me diera estando extinto
un trozo más de vida.
A las estrellas de grises colores
su color les cambiaría
procurando que en el día
hagan juego armónico con las flores.
La pradera de los peces es el mar
donde el sol se refleja intensamente
y el agua de la vida quisiera derramar.
Y en el cielo quisiera encontrarme
con un ave rara llamado Papemor
y me diga dónde refugiarme.
En el hielo todo mi odio incrustaría
y a que el Sol saliera esperaría
y fuese como si ya renaciera
si un trozo de vida Dios me diera.