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Desde hace un año, Eveling Carazo comparte su vida con el español Víctor Valbuena quien le lleva tres años. Ella es de Managua, tiene 28 años y su pasión es el Trabajo Social. Él, en tanto, es un periodista que dedica parte de su tiempo a la docencia.
Ambos comentan que se conocieron por casualidad, gracias a unos amigos en común. Su primer “encuentro” ocurrió en 1998 en la Costa Atlántica, pero el que los llevó a algo más “cercano” se dio año y medio después, en Managua.
Valbuena relata que desde el principio se sintió atraído por la exótica mujer a quien incluso invitó a salir. Pero le llevó meses convencerla ya que Carazo siempre es cuidadosa con los “cheles” porque tiene la percepción de que llegan al país con actitudes arrogantes y algunas veces mesiánicas.
Aunque con Valbuena descubrió lo contrario. Con el tiempo, tras una relación accidentada entre viajes y re-encuentros, decidieron vivir juntos y según dicen, se sienten a gusto a pesar de pertenecer a culturas con “distinta tonalidad”.
—Nosotros compartimos un idioma semejante, tenemos una forma similar de ver la vida, nos respetamos los espacios, coincidimos en los gustos musicales, en la literatura… y eso facilita las cosas, expone el español.
—Pero dejamos las cosas bien en claro: nunca nadie le impone nada a nadie… responde Carazo.
—Aunque a mí me gusta la cultura latina, me gusta la comida nica y disfruto con sus frases lingüísticas.
—Y yo soy muy abierta a todo. Amo mi cultura pero también me gusta conocer otras.
A tal punto que en su casa el primer plato es nica y el segundo español. Según ellos, el único “pegón” que han encontrado es el estereotipo malinchista. “Eso me molesta porque yo no soy ningún conquistador ¡me enamoré de una nica! Eso es todo. Y aquí tienden a confundir las cosas”, expresa Valbuena.
Sin embargo, esto lo han logrado superar, al menos con los amigos. Por lo pronto tienen planes de seguir juntos y de irse a vivir a algún lugar de Latinoamérica.