- El Día Mundial de la Alimentación, jamás fue tan tristemente celebrado como hoy, cuando el propio organismo de las Naciones Unidas que tiene por mandato asistir con alimentos a las personas que padecen de hambre, se declaró ayer desde su sede en Roma, “imposibilitado de responder adecuadamente a las crecientes crisis alimentarias”
Benjamín Blanco [email protected]
Los cambios climáticos ya no podrán volver a ser vistos como simples fenómenos atmosféricos causantes de inundaciones o severas sequías, de incendios o plagas.
Cada vez es más evidente que los desastres naturales asociados al comportamiento del clima provocan más hambrientos en todo el mundo.
La representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Krystyna Bednarska calificó de “catastrófico el aumento de los problemas relacionados al clima que enfrenta la población a nivel mundial”, donde Nicaragua no escapa a ser castigada.
“Nicaragua es un país constantemente expuesto a fenómenos naturales adversos, como son las sequías, inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas, y tenemos zonas dentro del país que se exponen a estos fenómenos climáticos año con año”, aseguró Bednarska.
Cada año de la década de los noventa, un promedio de 211 millones de personas se vieron afectadas por catástrofes naturales, cifra que es siete veces superior al número de muertos o afectados por conflictos, según la Federación Internacional de la Cruz Roja.
Los cambios de clima extremos han intensificado su rol en las crisis actuales: en el sur de África, la sequía es la primera causa del hambre que ahora amenaza a cerca de 14.4 millones de personas, de acuerdo con una evaluación reciente.
En Centroamérica más de un millón y medio de personas han visto sus suministros alimentarios reducidos debido a la sequía, y según pavorosas cifras del PMA, un total de 8.6 millones de personas en Centroamérica viven en áreas rurales en un “corredor de sequía”, donde están expuestas a recurrentes desastres naturales y enfrentan periódicamente escasez de alimentos.
LA RUTA DE LA SEQUÍA POR NICARAGUA
El corredor de la sequía que atraviesan algunos municipios de Nicaragua afecta, según cifras del PMA a 2.6 millones de nicaragüenses.
Este corredor está definido por áreas que reciben menos lluvia entre los meses de mayo a agosto, que es la época de siembra y cosecha, conocida como temporada lluviosa, durante la cual los campesinos siembran la más importante cosecha: “la cosecha de primera”.
La población que vive en este corredor de sequía es extremadamente pobre y vive en tierras relativamente infértiles; al depender en su mayor parte de la agricultura se les dificulta sobrevivir debido a que no hay alternativas de subsistencia.
Una encuesta del PMA realizada en El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala, en marzo de 2002, titulada “Resultados de la Evaluación Estándar de Alimentos y Medios de Vida Sostenibles para Centroamérica”, reveló al menos en Nicaragua, que el último año que recuerdan las familias rurales de la zona seca de Occidente y del norte del país que tuvieron “buena cosecha” fue 1997.
“Obviamente, después de ser afectadas en estos años por desastres naturales, estas familias a estas alturas ya lo han vendido todo y ya no les queda nada para vender, nada para cultivar y nada qué comer. Son familias con hambre”, afirmó la representante del PMA en Nicaragua.
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