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ANAHEIM.- Una campaña fuera de serie llegó a un abrupto y humillante final para los Mellizos de Minnesota, pero un equipo tiene motivos de sobra para sentirse orgulloso de sus logros.
Un racimo de diez carreras en el séptimo inning dio a los Serafines de Anaheim una victoria 13-5 y el domingo y sepultó las pretensiones de los Mellizos de ir a la serie mundial.
Los Serafines, en cambio, lograron acceder por primera vez en su historia a la serie, imponiéndose 4-1 en el duelo al mejor de siete partidos.
Minnesota, que disputó la final de la Liga Americana con la cuarta nómina más baja de las mayores y tras sobrevivir al intento de las Grandes Ligas de eliminar la franquicia, no daba crédito al fatídico séptimo inning.
“Teníamos la espalda contra la pared y jugamos como nunca”, expresó el inicialista Doug Mientkiewicz. “Sólo fallamos en un inning que se nos fue de entre las manos”.
Tras fabricarle tres carreras al pregonado bullpen de los Serafines en la parte alta de la séptima, la ventaja 5-3 de los Mellizos fue efímera.
La primera víctima fue el venezolano Johan Santana, quien permitió dos sencillos consecutivos antes que Adam Kennedy la sacara del parque para voltear el marcador.
Abajo 6-5, los Mellizos empezaron a contemplar el final de su campaña, si bien los Serafines alargaron el suplicio anotando siete veces más.
Los Mellizos, pilares durante todo el año, terminaron la serie con un astronómico promedio de carreras limpias admitidas de 13.50.
El séptimo inning fue difícil de digerir. “Estuvimos a nueve outs para que la serie regresara a casa”, indicó Mientkiewicz. “Es algo muy duro”.
El inning registró los vaivenes por los que los Mellizos han tenido que lidiar desde el pasado receso invernal, al punto que la novena no supo si jugaría este año hasta el comienzo de los entrenamientos de primavera.
Ello obedeció más que todo a la intervención de los tribunales que le pusieron luz roja a los planes de las mayores de eliminar del todo a la novena.
Sin embargo, la serie ante los Serafines no tuvo el mismo desenlace feliz para los Mellizos.
“Conseguimos ponernos en ventaja, pero ellos supieron responder enseguida y lo hicieron con signos de exclamación”, comentó el mánager Ron Gardenhire. “No se podía hacer nada, salvo sentarse y observar”.
Si bien aturdidos por el colapso, los Mellizos quedaron contentos con su empeño esta temporada.
Hay que recordar que este equipo cosechó ocho campañas consecutivas con récord negativo entre 1993 y el 2000.
Apelando a su propio semillero, los Mellizos finalmente pudieron armar el año pasado un equipo que se entreveró en los primeros planos.
“No pudimos ir a la Serie Mundial, pero estuvimos en la final de la Liga Americana”, destacó el guardabosque central Tori Hunter, esbozando una sonrisa. “No está mal y me gustaría repetir la experiencia”.
SIEMPRE COMPETITIVOS
En los papeles, los Mellizos deberían volver a los playoffs el año entrante, si logran mantener su actual plantel.
El propietario Carl Pohlad dijo al comenzar la campaña que no se permitirá que la nómina sobrepase los 41 millones de dólares, pero hay varios jugadores que podrían recibir significativos aumentos en sus salarios en base a arbitrajes.
“Tengo la esperanza de que el señor Pohlad sabrá responder y hacer lo que corresponde”, expresó el receptor A.J. Pierzynski. “Nos gustaría permanecer juntos”.