María Antonia López M. [email protected]
La baja de precios en el mercado internacional experimentado el año pasado, ha dejado una lección importante a los productores: cultivar con el sistema orgánico, les garantiza un producto con mayor rentabilidad.
El precio del quintal de ajonjolí orgánico llegó a 58 dólares, mientras que el producido tradicionalmente se ubica en unos 40 dólares.
Ese fenómeno es explicado por Juan Alberto Blanco, gerente ejecutivo de la Asociación de Productores Ecológicos de Nicaragua (Apronic), ubicada en el departamento de León, quien dijo orientar la siembra orgánica, aunque el reconocimiento de ese esfuerzo no es compensado en toda su magnitud actualmente.
La falta de reconocimiento al trabajo que se desarrolla se ve afectado, por cuanto, si el precio del ajonjolí convencional baja, el orgánico también tiende a reducirse y esa es una regla que no han podido obviar.
“A nivel mundial hay conciencia de que se está cultivando orgánicamente de tal manera que la oferta ha crecido en los últimos años, y cuando nosotros empezamos a acomodar nuestro producto ya había un acuerdo de sobreprecio del 30 por ciento, establecido por los compradores”, explica Blanco.
La producción de ajonjolí orgánico ha crecido en los últimos años luego que se descartó el cultivo del algodón en la zona de occidente.
Blanco considera que el ajonjolí si bien es un cultivo de alto riesgo cuando hay grandes precipitaciones lluviosas, es de fácil manejo para los productores, aunque a veces se topan con vaivenes en los precios porque no hay garantías.
No obstante, pese a las adversidades la producción orgánica ha crecido de 500 a 6,000 quintales.
Para Blanco, el hecho de que la mayoría de los productores que cultivan ajonjolí sean pequeños es una posibilidad de mantener el rubro por muchos años, pese a los altibajos del mercado externo.
Esto se explica porque el ajonjolí generalmente se vendía en diciembre, y era un recurso del que echaban mano los productores para hacer pequeñas compras en Navidad “por eso fue bautizado como el cultivo del pobre”.
Por otro lado, la mayor parte del cultivo se hace de forma familiar, de tal manera, que hay un nivel de ahorro para el productor.
Pero también emplear técnicas de cultivo orgánico ha permitido que algunas áreas de siembra que fueron degradadas por el uso de agroquímicos en el algodón, se hayan recuperado.
También se pueden alcanzar notables resultados, ya que la producción orgánica de ajonjolí en tiempo de sequías severas ha obtenido cuatro quintales, mientras la siembra convencional fue nula.
Mientras la calidad se puede calificar de superior en el producido orgánicamente tanto, en color, olor y otros elementos que contiene la semilla.