Edgard Rodríguez C. [email protected]
“No sé por qué la piensan tanto para hacerte un swing. Te obligan a lanzar y lanzar, aunque hay que reconocer que han tenido éxito”, comentó el dominicano Pedro Martínez sobre los Yanquis.
La explicación a ese procedimiento es sencilla: les gusta desgastar a los abridores, que son los mejores lanzadores de cada staff, sin que ello signifique cederle todo el espacio al carabinero.
Los mejores lanzadores en Boston, por ejemplo, son Pedro y Derek Lowe. Ambos son abridores. Así que una vez que salís de ellos, tenés mejores opciones ante los relevistas medios o cortos.
El Bóer tiene tres pítcheres reata: Cairo Murillo, Diego Sandino y Jairo Pineda. Uno los imagina iniciando juegos. Con ellos más tiempo en la colina, las posibilidades de la tribu se incrementan.
Sin embargo, alguien experto en pitcheo como Antonio “Boricua” Jiménez, sugería ayer que ante la presencia de los tres “mosqueteros”, más Alejandro Noguera, Pineda debería ir al bullpen.
Se trata de una sugerencia con mucho tino. Pineda es el lanzador más intimidante de nuestro país y utilizado como cerrador, a lo sumo en dos entradas, debe echar humo en beneficio del Bóer.
Me gusta más como abridor. Si Pineda es buen lanzador, quiero tenerlo más innings en la colina. Además, para llegar hasta Pineda, necesitás de brazos responsables y de esos no hay abundancia.
Ahora, el Bóer tiene a Omar Varela, quien hace dos años empató el récord de juegos salvados en nuestra liga y en el último campeonato, probó que estaba saludable como abridor con los Leones.
¿Dónde puede ser más efectivo Varela, en dos innings bien halados o como abridor, en una faena que tiene que dosificar sus recursos? Por supuesto que funcionaría mejor en un trayecto breve.
Varela ha demostrado que está saludable, pero Pineda es más fuerte y puede soportar mejor esas faenas que corresponden a un iniciador de partidos. Y en ambos casos, habrá mucha seguridad.
“Sin bullpen no hay campeonato”, dice Kevin Kennedy, ex-manager de Texas. Y es cierto. Pero entre Varela, Mario Peña, Orlando Suárez y Bayardo Gadea, deben hacer ese trabajo.
Los mejores lanzadores inician las batallas, por eso Johnson y Schilling están al frente y no en el bullpen.