Edgard Rodríguez C. [email protected]
Después de varias experiencias frustrantes con jugadores profesionales pinoleros, William Juárez ha sido una magnífica adición a la Selección Nacional de béisbol.
En 1999, cuando los Panamericanos de Winnipeg, se contó con Jimmy González y Julio Raudez, pero ambos pasaron inadvertidos, mientras la tropa se hundía.
Incluso en el equipo del 2000 en el Premundial de Panamá, el aporte del zurdo Oswaldo Mairena fue casi imperceptible y se llegó a perder fe en esta práctica.
Es decir, llegamos a pensar que aunque resultaba válida la voluntad de los muchachos firmados por ayudar, objetivamente no lo lograban y era mejor no insistir.
En ese contexto, lanzadores o bateadores sin vínculo con el profesionalismo como Roa, Sandino, Cairo y Padilla, resultaban más valiosos para la tropa pinolera.
No obstante, Juárez ha llegado a impactar y ofrece una nueva perspectiva que podría obligarnos a reconsiderar el aporte de los prospectos de la pelota rentada.
Después de dos intervenciones en México, William ha aportado dos victorias a la Selección y en duelos de enorme exigencia ante Venezuela y Dominicana.
Este sobrino de Pablo Juárez y principal esperanza del Chinandega para la campaña próxima, ha coleccionado 15 innings con 2 carreras limpias y lanza para 1.20.
Aunque no ha tenido todo el jolgorio que ha rodeado a Gonzalo López, se trata de un prospecto de mucho potencial y constituye una esperanza nica hacia las Mayores.
Juárez es un tirador de 6.3 pies y próximo a las 200 libras, con una recta que alcanza hasta las 93 millas, mientras amplía su repertorio con curva, slider y un cambio.
Y uno de los aspectos más alentadores en William, a parte de su potencial, es su capacidad para asimilar. De un año a otro, dio un salto impresionante como tirador.
Juárez pasó de ser un muchacho tímido y de escasa agresividad como monticulista, a un pitcher que proyecta respeto, intimidante y creyente en sus capacidades.
Al igual que con Vicente Padilla, Arizona tuvo la visión de firmarlo. Y ahora tiene la fe en que podrá seguir las huellas del meteórico lanzador de los Filis.
Después de tantas frustraciones, Juárez ha sido una gran adición.