Waldo Garrido Pérez, profesor que ayudó a formar a más de 1,500 estudiantes nicaragüenses en Cuba.

Homenaje a Garrido: el cubano protector de estudiantes nicas

Jóvenes nicaragüenses que estudiaron en la isla caribeña en los años 80, se unieron para reconocer a quien les tendió la mano en pro de su formación profesional. Invitaron al profe a venir a Nicaragua, y en diferentes departamentos del país lo han acogido para recordar viejos tiempos y ofrecerle sus muestras de agradecimiento Miguel […]

  • Jóvenes nicaragüenses que estudiaron en la isla caribeña en los años 80, se unieron para reconocer a quien les tendió la mano en pro de su formación profesional. Invitaron al profe a venir a Nicaragua, y en
    diferentes departamentos del país lo han acogido para recordar viejos tiempos y ofrecerle sus muestras de agradecimiento

Miguel FloresCORRESPONSAL/[email protected]

En los años 80, muchos estudiantes nicaragüenses abandonaron a sus familiares en búsqueda de una carrera profesional que en esa oportunidad les ofrecía la revolución sandinista. Muchos de esos jóvenes emprendedores se marcharon a Cuba para obtener una mejor educación y convertirse en lo que ahora son: buenos profesionales.

En ese país centenares de estudiantes nicaragüenses recibieron la acogida de personas de buena voluntad. Tal es el caso del profesor cubano Waldo Garrido Pérez, quien con mucho cariño acogió a más de 1,500 pinoleros, por cuatro años y medio, en la Escuela de Secundaria Básica Carlos Fonseca Amador, ubicada en la Isla de la Juventud.

Actualmente, 300 de esos 1,500 estudiantes agradecen el aporte y cariño que Garrido les brindó en aquellos años difíciles. Tanto es así, que estos estudiantes decidieron juntarse de nuevo, ya no para estudiar, sino para invitar a Garrido Pérez, homenajearlo y que vea los frutos que ayudó a cosechar.

En la actualidad hay muchos jóvenes nicaragüenses que se encuentran en La Habana, ubicados la mayor parte en la Escuela Internacional de Medicina, donde aspiran a convertirse en médicos de alta calidad que servirán al pueblo de Nicaragua, comentó el profesor Garrido.

“En los años 80 iban a estudiar nicaragüenses a la escuela secundaria básica y después pasaban a preuniversitario o carreras técnicas; y otros terminados estos niveles optaban por carreras universitarias como agronomía, veterinaria, ingeniería, medicina, es decir, en distintas especialidades, para formarse profesionalmente. Muchos de ellos se inclinaban por medicina”, manifestó el profesor.

Según el docente cubano, la mayor expectativa que lleva el nicaragüense cuando llega a Cuba es formarse y prepararse adecuadamente para asumir estudios superiores en ramas científicas y regresar al país a mejorar las condiciones de vida del pueblo nicaragüense.

LA TECNOLOGÍA ACOMPAÑA LA ENSEÑANZA

“La alta calidad de la enseñanza está siendo acompañada por las nuevas tecnologías en niveles primarios con laboratorios de computación, y cuentan con videos en cada salón de clase que refuerzan el aprendizaje”, refiere el docente.

También las zonas rurales han instalado paneles solares en las escuelas, por lo que obtienen energía eléctrica para las computadoras, televisores y videos que apoyan la enseñanza.

Explicó que, además, el sistema de enseñanza es personalizada alumno-profesor, que en cada nivel solamente llegan a tener hasta 20 estudiantes por aula, lo que permite que el profesor pueda atender las diferencias individuales de sus discentes.

ESTUDIANTES AGRADECIDOS

Marlon Centeno, estudiante que se graduó de ingeniero eléctrico en Cuba, dice sentirse como hijo, alumno y discípulo de Garrido. Expresó la satisfacción que les provoca la presencia del profesor Garrido, porque querían demostrarle el afecto que sienten por él los estudiantes nicaragüenses.

“Lo trajimos a Nicaragua para reencontrarnos y decirle que él ha contribuido a que la familia de los egresados de Cuba bajo su tutela, nos hayamos unido para recordar buenos tiempos y buscar una forma para ayudar a los que están en Cuba”, expresó Centeno.

Por su parte, William Hernández, ingeniero en sistemas, también agradece la formación que les inculcó Garrido, espiritual, técnica y profesionalmente. Destacó que Garrido es unos de los grandes valores magisteriales cubanos y una gran reserva para la juventud nicaragüense que estudió en Cuba.

“Estoy viendo los frutos del esfuerzo”

El profesor Garrido se siente satisfecho de ver los frutos que ayudó a sembrar, producto de su esfuerzo y dedicación, dirigido a estudiantes nicaragüenses en la isla caribeña. “En aquel momento pensábamos que nuestra misión era preparar alumnos de secundaria, pero han pasado más de 20 años y los veo convertidos en profesionales, esa es la más grande satisfacción”, expresó el docente.  

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