Berlín/EFE
Edmund Stoiber, el candidato que los conservadores alemanes han escogido para plantar cara a Schroeder en las elecciones generales del domingo, es un político cuyo principal atuto es también su gran fallo: una exagerada seriedad.
Stoiber, primer ministro del ‘land’ (estado) de Baviera, presidente de la Unión Cristianosocial (CSU) de ese estado federado y candidato del grupo formado por esa formación y el partido federal hermano, Unión Cristianodemócrata (CDU), es un bávaro atípico que no bebe cerveza, no tiene don de gentes y pone el trabajo por encima de todo.
Los responsables de la campaña de Stoiber trataron desde el principio de capitalizar la fama de “devorador de informes” de su candidato, y presentaron su dedicación al trabajo y su escasa soltura en sociedad como muestras de la rectitud de su carácter y la falta de artificios de su personalidad.
La imagen de Stoiber contrasta con el tópico del bávaro vividor y sociable y con la fama de Schroeder, quien incluso en el programa de su partido aparece definido como “alguien que ama la vida”.
Según el semanario Stern, Stoiber tuvo que dejar su propósito de ser futbolista porque le faltaban rápidos reflejos.
w Su carrera
El candidato a la Cancillería, que nació el 28 de septiembre de 1941 en la localidad bávara de Oberaudorf, no fue un alumno modelo, brillante, ni motivado en el colegio, pero la cosa cambió cuando empezó a estudiar Derecho.
A partir de ahí, Stoiber se convirtió en el trabajador empedernido que ha avanzado gracias a su dedicación y capacidad de trabajo.
Entre 1978 y 1983 Stoiber fue secretario general de la CSU, y en 1982 fue nombrado jefe de gabinete del primer ministro de Baviera. En 1988 fue nombrado ministro del Interior del gobierno bávaro. Cinco años después llegaría a la presidencia de la CSU.
Ser de Baviera —un Estado federado que cultiva sus particularidades culturales y resulta ajeno para muchos alemanes— no es precisamente una ventaja y Stoiber es sólo el segundo político de esa región que se aventura en la carrera por la Cancillería.
Stoiber y el equipo que le apoya optaron por la estrategia electoral de atacar la “incapacidad” del Gobierno en materia económica y hacer valer sus éxitos de gestor en Baviera, el ‘land’ más próspero en Alemania.
Por otra parte, para contrarrestar la imagen ultraconservadora de la CSU, Stoiber se presenta en la campaña como un moderado. Ha evitado hacer declaraciones radicales sobre temas que antes condenaba con vehemencia, como el abandono de la energía nuclear o el matrimonio homosexual, pero ha resultado aún más soso.