Dolores en plena faena, alimentando a sus aves de corral, una de las actividades que vincula con su trabajo de dirigente gremial.

“Las mujeres estamos evitando la descapitalización”

La organización de la mujer campesina es fundamental en estos tiempos de crisis económica, son ellas las que ahora tienen más oportunidades de trabajo, pero a la par están obligadas a administrar la crisis y evitar que la familia pierda la tierra, los alimentos y cubrir las necesidades básicas. María Antonia López [email protected] A simple […]

  • La organización de la mujer campesina es fundamental en estos tiempos de crisis económica, son ellas las que ahora tienen más oportunidades de trabajo, pero a la par están obligadas a administrar la crisis y evitar que la familia pierda la tierra, los alimentos y cubrir las necesidades básicas.

María Antonia López [email protected]

A simple vista se le notan sus orígenes campesinos, y aunque en el transcurso del tiempo probablemente ha tenido algunos cambios en su forma de expresión, un poco su vestimenta, la educación y hasta su tiempo, Dolores Roa no se amilanó ante las dificultades y señalamientos que le hicieron cuando poco a poco se fue formando para convertirse en la dirigente a quien le reconocen una serie de valores en el seno de su organización.

Tiene una hija de once años, quien ha tenido que integrarse a muchas de las actividades de la organización sin tener plena conciencia del significado de muchas decisiones. Pero también en su casa, hay dos personas más que le ayudan a llevar las actividades agropecuarias porque con eso de ser dirigente, dispone de menos tiempo para atender un pequeño rebaño.

Han sido muchos años de esfuerzo, cuando llegó a la organización, apenas tenía la primaria aprobada. Recién acaba de concluir su licenciatura en derecho “ha sido una preparación casi como empujada por los productores, porque siempre que enfrentábamos algún problema de la propiedad me escuchaban a mí peleando por la tierra y me decían que yo era la representante legal de los campesinos y no era así. Me vi como comprometida para estudiar las leyes y tener una mejor representación del sector campesino”.

¿Cómo logra integrarse a la actividad organizativa de la UNAG?

Estoy organizada en una cooperativa de base desde el 27 de julio de 1982, que lleva el nombre de Arlen Siu, y en mi cooperativa había 32 hombres y yo era la única mujer que estaba integrada. Estaba bastante joven, inicié en la Secretaría de Actas y 10 años después fui escalando en los cargos de dirección hasta que llegué a ser la presidenta de la cooperativa, todavía estoy dirigiendo un poco eso.

Iniciamos con los cultivos de soya y el sorgo, experimentando en esa época, pero a partir del 90 cambiamos de rubro y nos dedicamos a la ganadería.

Se convirtió en la presidenta de un colectivo de hombres, ¿qué cosas tuvo que enfrentar en ese sentido?

Creo que es la parte más difícil, porque como mujer la lucha es prepararse cada día más y ser competitivas con los varones. En mi cooperativa, los campesinos tenían mucha experiencia en la parte agrícola, y yo casi no tenía experiencia en plaguicidas. UNAG en esa época tenía un componente de organización y capacitación, yo participaba en casi todos los eventos de la parte organizativa y técnica y me especialicé en análisis de plagas y cuando llegaban los técnicos del INRA, siempre estaba detrás. Y como tenía la primaria aprobada, estaba tratando de documentarme para tener siempre discusión en la cooperativa.

¿El convertirse en la presidenta dio lugar para que otras mujeres se integraran a la cooperativa?

Sí, logramos integrar a siete compañeras, cuando iniciamos el proceso de ganadería. Hay dos compañeras que son excelentes en la comercialización de los productos a pesar de que tienen un nivel de sexto grado.

¿Cómo llega a ser dirigente de la UNAG?

Ese fue otro reto, otro sueño de conocer más de mi organización. Más o menos en 1989, yo era presidente municipal de Mateare y sin consultarlo me dijeron que viniera a Managua a probar en la sección de la mujer. Era algo distinto, venía de trabajar con hombres, y de repente estaba como ellos, con botas, ‘bluejeans’, manejaba el tractor, pero fue una escuela. Había que hablar de género, en la UNAG era como un tabú y en la misma ignorancia hacíamos los chistes, porque mi abuela decía que género era la tela que usábamos en el campo para la ropa.

Ahora tengo más claro, eso, cómo aplicarlo a la organización, todavía en los departamentos cuesta asimilar el trabajo de la mujer y mantener una discusión profunda del género.

Pero también me tocó organizar cooperativas mixtas, fue una lucha dura integrar la Media Luna de Managua. Se empezó un trabajo de organizar a las mujeres, hablar de la reforma agraria, eran los años ochenta, se organizó la brigada de cortes de café en el Norte y luego apliqué esa técnica gremial al departamento de Managua.

¿Hay alguna diferencia en su trabajo de base y la dirigencia nacional?

Sí, lo del nacional es más difícil. En el cuarto Congreso de la UNAG hubo mucha democracia, participamos cuatro compañeras, creo que todas somos buenas y capaces, pero la decisión se tiene que respetar, y resultamos dos para integrar la junta directiva nacional.

Estamos iniciando el proceso de reorganización a lo interno. Me delegaron la parte de la tesorería a nivel del equipo ejecutivo, aunque es una propuesta que debe decidirse.

A nivel nacional es más trabajo, más capacidad y demostrar la que hemos adquirido. Tengo mis dudas para visibilizar mi trabajo, porque a nivel nacional estamos hablando de 16 departamentos y 3 zonas especiales, siento que hay muchas cosas que no vamos a alcanzar por el tiempo que disponemos.

Porque también me están asignando la comisión de legalización de propiedades, es como mayor carga.

Hay que acomodar muy bien el tiempo para poder estar con la familia, ver la finca, porque ante todo soy productora, tengo que estar administrando mis pocos recursos para no descapitalizarme y eso me quita más tiempo.

¿Cómo pueden hacer las mujeres para compensar esa parte, porque hay demanda de los hijos, el marido y… hasta de los animales?

Es la parte más difícil y eso nos pasa a la mayoría de las mujeres que estamos en cargos de dirección, porque en la mañana es una carrera de locos, tengo que alistar a mi hija, llevarla a la escuela, y es el momento en que platicamos cómo le fue, lo de las tareas; en la tarde, pasarla recogiendo. Es un problema serio, a veces tengo que llevármela a las asambleas, y mi hija de repente me dice que es una nueva afiliada a la UNAG. Con la pareja, a veces tengo que traerlo para que vaya conmigo cuando voy fuera del departamento, buscando cómo estar un poco más cerca de la familia porque los fines de semana es cuando más dedicamos a la finca, y hay un agotamiento, pero es un trabajo bastante difícil.

¿Hay diferencia entre el tiempo que dispone una dirigente nacional y una dirigente de base, en cuanto a la atención a la familia y el trabajo productivo?

Creo que es más pesado el trabajo de esas compañeras porque todavía nuestros hombres en el campo mantienen la brecha de entender el trabajo, y a veces tienen que pedir permiso para estar en un cargo de dirección. Además algunas tienen muchos hijos y su carga es más pesada, está más ligada a la parte productiva.

Aunque ahorita nosotros estamos preparando nuestros relevos, capacitándolas en contabilidad, administración y estamos en un proceso de medirles el tiempo.

Lo que hemos logrado es que la pareja productora inicie un proceso de preparación y eso permite visualizar las capacidades de ambos. Muchas mujeres ejercemos liderazgo en las casas, y la parte administrativa está en manos de nosotras las mujeres, será porque gastamos menos.

Pero la compañera de base hace una planificación del trabajo, y ahora involucran más a los hijos de 13 a 14 años, ya tienen responsabilidades, el marido hace otras cosas y dar seguimiento de cómo gastarlo y hacerlo más rentable.

Aunque en estos días, por la situación económica, enfrentamos iguales dificultades las dirigentes nacionales como las de base. Pese a que ahora hay más alternativas laborales para las mujeres que para los hombres. Los hombres están más en la casa y la mujer anda afuera buscando el trabajo para ayudar en la casa, y eso da un poco más de soltura para decir que aportan, aunque a veces el compañero se molesta.

Quiere decir que la mujer que no es líder sigue estando en el mismo rol de ama de casa, o por lo menos sale para buscar empleo, ¿no hay avances?

Todavía hay sus casos, en la montaña se ve la sumisión. Aunque a veces se mira a la pareja recibiendo capacitación y los dos discuten como socios de la cooperativa no como esposos. Vamos avanzando lento pero seguro. No podemos decir que como UNAG hemos alcanzado el 100 por ciento. Pero también preparamos a las mujeres no organizadas porque a veces atacan a las organizadas acusándolas de vagas, y por eso dijimos que íbamos a transmitir la experiencia, no a señalarlas. Hemos iniciado con preparaciones en costura, tejidos, bordados, cuando no tienen permiso de participar en actividades. Algunas ya pueden trabajar en la maquila, que no es lo mejor, pero sí una alternativa para que salgan del campo. La mujer que no está en la producción agropecuaria debe entrar a ese nivel de producción de la familia campesina.

Se puede estar cambiando un poco el sentido de la tenencia de la tierra, no es tenerla para que ella la haga producir, sino para garantizar el futuro de los hijos…

En esa parte, ha sido más difícil para la UNAG, la legalización de la tierra, porque es una actividad bastante cara. Eso ha permitido para que se hagan gestiones. Hemos iniciado en cuatro departamentos el apoyo de medición y notarial. La lucha sigue siendo la legalización a nombre de la pareja. En el Congreso fue una discusión tremenda, porque se decía que era para la familia, pero así no se ve la participación de la mujer porque allí van todos. En el gobierno de doña Violeta cuando Álvaro Fiallos era ministro de Reforma Agraria, se negoció 4 mil títulos a nombre de la pareja y a lo interno de la organización era nuevo que las mujeres tuvieran su pedazo de tierra.

En el caso de las mujeres que no tienen tierra hemos podido organizarlas en pequeño comercio. En Managua, las hemos integrado a las orillas de Tipitapa, con productos cosechados en el campo con la venta directa.

¿La situación de la mujer en general ha mejorado o empeorado en estos últimos tiempos?

No tenemos un parámetro para saber hasta dónde hemos avanzado, creo que en la parte económica estamos en una época de no descapitalizarnos y tratando las que tenemos ganado de no sacarle mucho la leche para que le quede alimento al ternero. Pero hay otras que no tienen muchas opciones. Por eso creemos que el mercado está matando a todos los productores.

Las mujeres que hacen costura porque no tiene tierra, no pueden vender en la ciudad, porque la maquila nos bota los precios, el pan de maíz no compite con el pan de harina. Por eso estamos tratando de promover las ferias para vender a mejor precios, sin intermediarios. Estamos en una crisis de recesión económica en el campo, por eso algunos han tomado el Programa Libra por Libra para evitar enjaranarse y no perder la tierra, porque es lo que más cuidamos.

¿Qué futuro pueden tener las mujeres tal a como van las cosas?

Quisiéramos tener un mercado justo, porque estamos cosechando más orgánico que químicos, porque no tenemos para comprarlos. Pero tenemos un problema para decir que somos productores orgánicos, y el gobierno debería apoyarnos en esta parte.

TRINITEÑA DE MANAGUA

Originaria de la comunidad Trinidad Norte, ubicada entre Ciudad Sandino y Mateare

-Pequeña productora de ganadería mayor y menor

-Fue presidenta de la Cooperativa Arlen Siu

-Por muchos años se desempeñó en la Secretaría de la Mujer de la UNAG

-También fue delegada de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos de Managua

-Actualmente pertenece al directorio de la UNAG nacional  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí