Mujeres de la comunidad Las Pilas, en El Crucero, en seis meses ha logrado destrezas en la costura, la que se ha convertido en su principal fuente de ingresos.

Esfuerzos aislados con la rama textil vestuario

Fundación ha logrado que campesinas aprendan costura Mayda Isabel Meléndez [email protected] Porfirio Pérez Castro, promotor de desarrollo económico de la Fundación Arco Iris (FAI), aseguró que dicha organización se ha dado a la tarea de organizar colectivos de textil vestuario en varios departamentos del país, con el objetivo de llevar a familias de escasos recursos […]

  • Fundación ha logrado que campesinas aprendan costura

Mayda Isabel Meléndez [email protected]

Porfirio Pérez Castro, promotor de desarrollo económico de la Fundación Arco Iris (FAI), aseguró que dicha organización se ha dado a la tarea de organizar colectivos de textil vestuario en varios departamentos del país, con el objetivo de llevar a familias de escasos recursos una oportunidad de incrementar sus ingresos.

Aunque la mayoría de las veces las personas que se organizan no tienen experiencia previa en la confección, la FAI se encarga de capacitarles al respecto y enseñarles mecanismos para vender su producción, qué deben ofrecer en el mercado y cómo trabajar en equipo, puesto que para la mayoría ésta es una experiencia nueva.

“No sabía nada de costura. Empecé de cero, y en estos seis meses que tengo de pertenecer al colectivo, he aprendido bastante. Me gusta porque uno se defiende (económicamente), aunque no sea mucho, pero a medida que nos demos a conocer con la calidad de nuestro trabajo, las cosas van a estar mejor”, aseguró Zoyla Baltodano, miembro del Colectivo Las Pilas #2, ubicado en El Crucero, Managua.

Dependiendo de cómo se muevan las ventas en la localidad, y de cuántos días haya llegado a trabajar con sus compañeras, Zoyla obtiene entre 80 y 140 córdobas a la quincena, lo que según ella, “no está mal, porque aquí (comarca Las Pilas) pagan 20 córdobas por el día de trabajo en el campo”.

Para asistir a sus labores, Zoyla camina 10 kilómetros cada día, pero esto no la amilana en su objetivo de perfeccionarse en el arte de la costura, pues tiene la visión de que un día no muy lejano el colectivo al que pertenece encontrará un nicho de mercado estable y rentable en la capital.

PROBLEMAS CON MANTA

Por otro lado, la rama textil-vestuario, al menos a nivel de micro y pequeña empresa, ha dado muestras de mejoría en cuanto al diseño de las prendas y la calidad de las mismas.

El Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme), por medio de la cooperación con San Jacinto, ciudad de la provincia canadiense de Québec, Canadá, impulsa el proyecto “Capacitación para la micro y pequeña empresa textil”.

Abel Largaespada, funcionario del Inpyme, dijo que la entidad facilita capacitación y asistencia técnica, y además brinda apoyo en la comercialización y organización de unas 600 micro y pequeñas empresas.

Sin embargo, señaló que todavía enfrentan problemas que no necesariamente están ligados a la calificación de la mano de obra.

Indicó que para quienes trabajan con bordado, el principal problema es el abastecimiento de la manta, debido a que los importadores de tela la traen de acuerdo con los movimientos del mercado.

“Si los bordadores reciben un pedido extraordinario de prendas es muy probable que no encuentren suficiente manta en el mercado”, indicó.  

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