María Felipa Nery González Ruiz, miembro del Colectivo de Mujeres Constructoras de Condega, se desempeña con gran habilidad en las tareas de carpintería y albañilería.

Segovianas aran el porvenir

Con la esperanza de un futuro mejor, las mujeres segovianas trabajan la tierra, crían reses y cerdos de calidad. En las zonas rurales le hacen frente a la pobreza extrema buscando alternativas para sostener sus familias Adolfo Olivas Olivas yMartha Marina GonzálezCORRESPONSALES/ [email protected] Con tesón y firmeza las mujeres segovianas se labran un panorama diferente […]

  • Con la esperanza de un futuro mejor, las mujeres segovianas trabajan la tierra, crían reses y cerdos de calidad. En las zonas rurales le hacen frente a la pobreza extrema buscando alternativas para sostener sus familias

Adolfo Olivas Olivas yMartha Marina GonzálezCORRESPONSALES/ [email protected]

Con tesón y firmeza las mujeres segovianas se labran un panorama diferente y esperanzador, a través de una amplia cadena de actividades productivas en el sector agropecuario, pequeña y mediana industria, comercio y servicios.

En estos poblados de Madriz y Estelí, la iniciativa de organizaciones femeninas está presente en la integración de las campesinas a proyectos de desarrollo en las diversas esferas de la economía.

El Instituto de la Mujer y Comunidad (IMC), a partir de 1990 ha jugado un importante papel, viene trabajando en la transformación de mejores condiciones de vida de las comunidades de Nueva Segovia, Madriz y Estelí.

Auxiliadora Chiong, directora ejecutiva del IMC, dice que el programa ha logrado la autonomía y poder económico de mujeres, que han incursionando en la producción de café, granos básicos, productos no tradicionales, ganadería y proyectos de largo plazo que generen rentabilidad, ganancias, inversión y autosuficiencia económica.

No obstante, Chiong comenta que las mujeres experimentan transformaciones positivas a través de programas de capacitación en género, autogestión comunitaria y participación ciudadana, así como la ejecución de proyectos de viviendas, créditos financieros y asistencia técnica.

A través de este organismo las mujeres han recibido financiamiento para la compra de tierras, ganado, aves de corral, conejos y cerdos, instalación de pozos, y sistemas de riego para la siembra de hortalizas y el mantenimiento de los “Patios Productores” en 16 comunidades localizadas en la comarca de Santa Cruz.

“Lo que yo tenía antes en mi patio era un montón de escoba lisa, hasta que me dieron la idea de como aprovecharla y ahora tengo todo tipo de cosecha y me siento muy feliz, porque además de servirme para el autoconsumo, también vendo en el mercado y gano mis centavos”, relata doña Reina Ruiz, de la comunidad de Tres Esquinas, en la comarca de Santa Cruz, al sur de Estelí.

Rosario Gutierrez, de la comunidad de Buena Vista, también dice que “vender en el mercado nos permite otros ingresos y obtener mejores precios para aliviar la situación del hogar”. Por su parte Isabel Valle del poblado Las Cámaras, señala: “Vendiendo en el mercado tomamos experiencia, vamos perdiendo la vergüenza, compartimos con las compañeras del grupo y también nos hace sentir alegres”.

TEJIENDO EL HENEQUÉN

Las jovencitas que se capacitan en las labores de artesanía son hijas de productores, a fin de explotar al máximo la fibra del henequén y obtener ingresos para mejorar las condiciones de vida de sus hogares, a través de un programa de tecnificación que financia la Asociación de Desarrollo Social de Nicaragua (Asdenic).

“Ellas han aprendido todo el proceso que se requiere para la elaboración de artesanía, desfibrar, secar y escoger el material que se utilizará para cada uno de los productos, eso demuestra que con las capacitaciones han aprendido mucho”, indica Santos Gutiérrez Sánchez, quien tiene su taller en la comunidad Los Canales, municipio de San Lucas.

“Con las capacitaciones aprendí a elaborar todo tipo de artículos como hamacas, tapices, alfombras y muchas cosas más”, explica Janneth Ruiz Pérez, del poblado de Los Canales, en San Lucas.

La joven, se ha convertido en una importante artesana del henequén y sus conocimientos la han llevado a la realización de hermosas combinaciones de colores, creando obras de arte llamativas.

MUJERES QUE CONSTRUYEN

“Estoy capacitada para competir con cualquier carpintero o albañil, además de la construcción hago muebles, mesas, roperos, libreros, cómodas, puertas, ventanas y todo en el ramo de la carpintería”, narra Felipa Nery González Ruiz, una campesina que emigró de la comunidad de Santa Teresa hacia la ciudad de Condega.

Ella labora en la “Asociación Colectivo de Mujeres Constructoras”, fundada en 1990, para enseñar a campesinas los oficios de la carpintería, construcción, soldadura, electricidad, docencia y mantenimiento de maquinarias.

Mujeres, como doña Felipa Nery González Ruiz, se hallan altamente capacitadas para la construcción de ventanas, puertas, muebles de todo tipo, y amplios conocimientos en electricidad y soldadura.

Amanda Centeno Espinoza, coordinadora del Colectivo de Mujeres Constructoras, dijo que surgieron en busca de alternativas de trabajo, incursionando a las labores tradicionales de los hombres, como albañilería y carpintería. “El que una mujer aprenda un oficio de este tipo le eleva su autoestima”, afirma Amanda Centeno Espinoza.

La asociación cuenta con una moderna maquinaria de carpintería, produciendo muebles de alta calidad, pero producto de la crisis económica que azota el país las ventas cayeron de manera estrepitosamente.

Lilliam Zavala, administradora del colectivo, asegura que el propósito inmediato es la construcción del local de una Escuela Taller con las condiciones básicas para capacitar a mujeres que tienen interés de aprender oficios no tradicionales, a fin de brindar una posibilidad de empleo temporal o permanente.

LA VACA LECHERA

Justina Vásquez Landero, es una de las 45 campesinas beneficiadas con el Proyecto “Mujeres en la producción ganadera”, que contempla la entrega de vacas lecheras y la capacitación en técnicas de manejo de ganado, para mejorar la dieta alimenticia de familias pobres en siete comunidades del municipio de Somoto, departamento de Madriz.

Con el respaldo de Alcaldías y organismos españoles, las autoridades municipales de Somoto, gestionaron recursos para la compra de ganado lechero a favor de mujeres de las comunidades rurales: Cacaulí, Uniles, Las Papayas, San José de Icalupe, La Carbonera, El Cascabel y El Rodeo.

“Con cuatro litros de leche que produce mi vaca, hago cuajada y mantequilla, sirviéndome de mucho para la alimentación de mis dos nietos y de las tres personas adultas de la casa”, relata la señora Justina Vásquez, de la comunidad de Uniles.

Vásquez en un período de cinco años reembolsará, sin intereses, el dinero que recibió para la compra de la vaca, para que la Alcaldía pueda financiar a otras campesinas.

“Ellas no pagan ningún interés. Solamente se busca recuperar el fondo para beneficiar a otras mujeres necesitadas en zonas afectadas por la pobreza y la sequía”, dice el alcalde de Somoto, Douglas Prado.  

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