Dos de los trillizos que nacieron la semana pasada en el Hospital Bertha Calderón. Su salud se encuentra estable.

Trillizos siguen en su lucha por ganar peso

Elízabeth [email protected] Marbelí del Carmen Hernández López, de 21 años, tiene otro aspecto. Su rostro denota más alegría. Su historia ha conmovido a varias personas de buen corazón que empezaron a visitarla en el hospital portando la ayuda material que estaba urgiendo para sus tres bebés. Pero su expresión ha cambiado, además, porque los médicos […]

Elízabeth [email protected]

Marbelí del Carmen Hernández López, de 21 años, tiene otro aspecto. Su rostro denota más alegría. Su historia ha conmovido a varias personas de buen corazón que empezaron a visitarla en el hospital portando la ayuda material que estaba urgiendo para sus tres bebés. Pero su expresión ha cambiado, además, porque los médicos le han asegurado que sus hijos están estables.

Personas altruistas le han empezado a ayudar con ropa, leche e incluso dinero en efectivo que le permitirá costear sus gastos urgentes. “Estoy muy contenta, me trajeron leche hasta para mí”, expresó la humilde mujer, quien no ha dejado de visitar ni un solo día a sus bebés que se encuentran en la Sala de Neonatos del Hospital Bertha Calderón.

El drama que vive Marbelí, una campesina oriunda de una comunidad del Norte del país, también ha sido seguido por los lectores de LA PRENSA, que tanto dentro como fuera del país han escrito solicitando más información sobre el desarrollo en la salud de los recién nacidos, e incluso se ofrecen para apadrinar a uno o a los tres niños.

El bajo peso al nacer sigue siendo el problema de los tres bebés de sexo masculino, a quienes todavía la madre no se decide con qué nombre los registrará. Hasta el momento sólo tiene nombre para uno, Juan Carlos, en agradecimiento a una persona de nombre Carla que le ha ayudado desde los primeros días que supo de su embarazo.

El primero de los trillizos, al nacer pesó 860 gramos (una libra y 10 onzas), el segundo 1,130 gramos (dos libras, tres onzas), y el último pesó 960 gramos (dos libras).

La pediatra, doctora Mar-tha Mendoza, expresó que los bebés se mantienen igual debido a que están en los primeros 10 días, cuando normalmente los niños no ganan peso, sino más bien bajan, debido a la falta del calor natural de la madre.

La especialista explicó que de los tres bebés, el primero —al nacer con más bajo peso— es el que se observa un poco más decaído “desde el punto de vista neurológico”, sobre todo porque tienen alta sospechas de sepsis neonatal (infección en el bebé), y lo mantienen en observación.

“Es el más delicado. Está con oxígeno”, explicó la pediatra, quien dijo que ayer efectuaron exámenes para determinar si el infante amerita cambio de antibióticos que le están suministrando.

Los otros dos bebés están más estables, dijo, tras explicar que el segundo niño está con oxígeno ambiente, y el tercero con oxígeno en baja cantidad.

Los bebés siguen siendo alimentados por sondas, y la doctora Mendoza estima que así seguirán por lo menos dos o tres semanas más.

La médica agradeció a las personas altruistas que telefónicamente han estado ofreciendo ayuda para los trillizos y su madre.   

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