Dr. Octavio Maglione.

Maglione, el famoso médico de viejitos y pobres

Portador de valores desde su infancia, el Dr. Octavio Maglione ha dedicado más de 40 años de su vida a brindar atención a los viejitos y pobres de León. Para algunos pacientes, sólo necesita tocar un brazo o un pie para dar con el mal. “Menos mal que no dicen que les toco otra cosa”, […]

  • Portador de valores desde su infancia, el Dr. Octavio Maglione ha dedicado más de 40 años de su vida a brindar atención a los viejitos y pobres de León. Para
    algunos pacientes, sólo necesita tocar un brazo o un pie para dar con el mal.
    “Menos mal que no dicen que les toco otra cosa”, ríe socarrón

Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/LEÓ[email protected]

“Sabio” para unos y “brujo” para otros, el Dr. Maglione, de 68 años, es el médico que trata no sólo la salud del cuerpo, sino de la mente y del espíritu. Quien llega a su consultorio, en el Asilo de Ancianos, y cerca de la Iglesia de San Juan de Dios, va con la fe que recuperará su salud, y la consigue.

Y es que allí llegó cuando en el año 1973, su esposa le dijo: “el Asilo de Ancianos de Sutiaba está sin atención médica”. Desde entonces, atiende con amor a los viejecitos de ese hogar. Los vecinos de Sutiaba son también sus pacientes. Así es que en León se ha ganado casi 300 ahijados, de madres agradecidas

El doctor Maglione fue director del Hospital de pacientes tuberculosos “Rosario Lacayo”, durante seis años y tiene 22 años de trabajar con el Minsa, en los centros de salud. Desde hace ocho años no toma vacaciones. A diario atiende un promedio de 90 pacientes, incluyendo los de su consulta privada, en la que cobra 30 córdobas.

Dice que “si los pacientes que me buscan tienen para la consulta, no tienen para la medicina”, justificando así la entrega de medicamentos a algunos de sus pacientes.

COMPADRE DE SUS PACIENTES

Las embarazadas llegan en busca de terminar con sus achaques, controlar su embarazo, o saber el sexo del bebé por nacer. Algunas de sus pacientes se sienten tan agradecidas que le piden ser el padrino del niño.

“Ha sido mi médico por años y fue el padrino de mi primer hijo”, expresa agradecida doña Francisca Antón Delgado, de Sutiaba

Para Sonia Sandino, quien fuera su paciente, el doctor Maglione “rescata costumbres de nuestros ancestros, recomienda a las mujeres embarazadas que sufren náuseas: comer tortilla tostada con sal, en ayunas y antes de levantarse” y aclara que “no es brujería, es la práctica”, advierte.

Y es más, doña Sonia considera que el médico le da a la atención que brinda un lugar prominente a la parte espiritual y emocional, “la mayoría de las enfermedades que atiendo son de orden sicosomáticas”, revela, mientras invita a la reflexión personal, a través de un texto bíblico que él mismo indica.

“La superstición es sucedánea de la fe. En el 60 por ciento de nuestra población hay ignorancia, miedos, temores, y si yo detecto lo que tienen, ellos creen que he adivinado su enfermedad y no creen en la ciencia, sino en algo más poderoso. Pero además, recomiendo dietas, para estar sanos. La práctica me hace descubrir que algo le está pasando, que no es enfermedad precisamente. De allí viene lo de brujo”, explica.

UN COLECCIONISTA DE TODO UN POCO

Sus hobbies son, la fotografía, colección de cosas extrañas y antigüedades. Conserva monedas antiguas, piedritas de todas formas, trocitos de cristal de colores, pequeñas estatuillas y libros.

INFLUENCIADO POR LA SALLE

Su apostolado por los pobres fue influencia de sus padres Aniello Maglione, italiano y Evangelina Somarriba, leonesa; y de sus maestros.

“Fui educado en el seno de una familia sencilla, creyente y trabajadora; en la fe, virtud, saber y servicio, del Colegio Pedagógico de Managua. Nuestra vida fue comunitaria. Colegio, hogar enseñanza, ejemplo y servicio, fue la meta enseñada”, expresa.

Agradece a su esposa Sonia Balladares, servir al Asilo de las Hermanas de San Pedro Claver y a la obra de San Vicente de Paul, cuya obra también lo marcó.

PROFUNDAMENTE HUMANISTA

Octavio Maglione es el gran servidor de la comunidad, maestro, ex docente universitario, médico y cruzrojista, que trabaja guiado con la filosofía cristiana de que “todo lo que hicieres a una de mis criaturas, a mí me lo haces”.

Su meta es cumplir con el deber y realizar su viaje final en paz. “Si de los pobres es el reino de los cielos, quien los ayude con amor puede contar con la salvación”, cree.

La UNAN y otras instituciones reconocen la labor de Maglione, que en 1989 fue nombrado “Hijo Dilecto de León”, por parte de la Alcaldía.

“En 1993, respaldado por el Santo Fundador San Juan Bautista de La Salle, fui afiliado a la Congregación de los Hermanos de La Salle, de cuyo colegio fui maestro por 30 años”, evoca el médico humanista.

“La Comunidad Indígena de Sutiaba le prepara un homenaje a este benefactor de ese barrio indígena”, informó su presidente, René Pérez Flores.  

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