- Comparten corazón
ACAN-EFE
TEGUCIGALPA.- La situación de las siamesas hondureñas Blanca y Rosa, que nacieron el pasado 4 de septiembre, se ha complicado porque tras un nuevo examen se ha comprobado que comparten corazón e hígado, según informó la prensa local.
El caso de las menores había revivido esperanzas entre su madre, Wendy Vanesa Linares, de 16 años de edad, y los médicos del Hospital “Mario Catarino Rivas”, donde nacieron, porque en principio creyeron que no compartían el corazón, solamente el hígado.
Las niñas fueron llevadas ayer al Centro de Diagnóstico Médico, de San Pedro Sula, lugar de nacimiento de las niñas, donde tras varios exámenes se comprobó que comparten corazón e hígado.
Los médicos expresaron su desilusión por la “mala noticia”, ya que una de las niñas tendría que morir.
“Tenía mucha esperanza de poder ayudar a las bebés, creí que se podrían separar, pero este diagnóstico cambia nuestros planes”, dijo el radiólogo Carlos Paz.
La madre de las siamesas, desconsolada, dijo a periodistas que ella no puede decidir cuál de las niñas tendrá que vivir.
Agregó que desea que las pequeñas lleven por nombre Guadalupe, sobre lo que no precisó detalles, aunque en el hospital presumen que podría obedecer a su fe en la Virgen de Guadalupe, patrona de México.
Los médicos también expresaron que ellos tampoco pueden decidir cuál de las dos pequeñas seguirá con vida.
El alcalde de San Pedro Sula, Oscar Kilgore, dijo ayer que ha comenzado a hacer diversas gestiones para enviar a las siamesas a Estados Unidos, donde se podría definir su futuro.
Blanca y Rosa son las segundas siamesas que sobreviven en Honduras desde que hace siete años nacieron Doris Nicole y Bessie Alejandra Trujillo González, quienes estaban unidas por la cabeza y fueron separadas en 1996 en un hospital de Estados Unidos.
Doris Nicole y Bessie Alejandra nacieron con cerebros independientes, el 23 de septiembre de 1995 en el Hospital Materno Infantil de Tegucigalpa, y hoy viven en la pobreza con sus padres.
Otro caso de siamesas en Honduras se produjo hace un mes en el Hospital del Sur, de la ciudad de Choluteca, donde nacieron dos niñas unidas por el tronco, pero que murieron 40 minutos después.
Las guatemaltecas María Teresa y María de Jesús Quiej Álvarez, hoy de un año, se sumaron a las dos hondureñas como segundas siamesas unidas por la cabeza que han nacido en Centroamérica desde 1995 y fueron separadas hace un mes en Los Ángeles (EE.UU.).