- “El hecho que no esté asentada la institucionalidad de un país y no haya un Estado de derecho, produce un aislamiento internacional, pero al mismo tiempo se produce una falta de confianza política que se traduce en una inestabilidad, que naturalmente no contribuye a un desarrollo económico”
Gabriel Sánchez Campbell [email protected]
Carlos Dupré Silva, el embajador de Chile en Nicaragua, se muestra seguro y sutilmente arrogante cuando habla de su país. No es para menos. Al igual que Japón, este país ha desarrollado su economía, consolidándola como la más fuerte y mejor proyectada en Latinoamérica.
Además repunta el primer lugar de los países menos corruptos del Continente Americano. Su esfuerzo le ha valido disminuir los niveles de pobreza y generar confianza para la inversión. Su política económica tiene una meta clara: llegar al desarrollo en el 2010.
Las hoscas facciones de Dupré se parecen a su carácter. Fuerte y pronunciado. No lo esconde para nada y cuando puede lo impone. Habla con serenidad y pausa, pero enfatiza en los aspectos importantes. Enumera sus respuestas con argumentos lógicos y los ordena en importancia, pero enfatiza en ellos siempre y cuando quiere dejarlos claros.
Desde inicios de los años 1990, cuando la dictadura del general Augusto Pinochet fue sustituida por la democracia, Dupré se embulló en las políticas de planeación y proyección internacional económica de su país. Fue alcalde, también diputado y ahora es embajador.
Desde hace cuatro años está en Nicaragua y su permanencia, según sus propias palabras, le ha permitido atestiguar el cambio de cultura de institucionalidad del país.
Me recibió en su despacho y después de un pequeño preludio, como buen chileno me pidió ir al grano.
La economía de su país es considerada un paradigma por el auge que ha tenido en los últimos años. ¿En qué momento histórico se inicia el desarrollo de Chile?
Distingo dos etapas: una militar y otra en los gobiernos democráticos. En la etapa militar hay tres momentos. El primero es el de reordenamiento, inicia en 1973 y termina en 1978 cuando en nuestra economía hay un shock, tendiente a normalizar la situación mercantil cuando dieron el golpe de Estado a inicios de la década de los años 1970. Como característica había hiperinflación, un gran déficit fiscal y bastantes complicaciones económicas.
La segunda etapa es de recuperación económica y va desde 1978 hasta 1981. En esa etapa se empiezan a dar los primeros pasos de crecimiento. Luego viene una gran crisis de grandes complicaciones estructurales, entre 1981 y 1984. Ésta es la etapa más mala de la gestión económica del gobierno militar.
De 1985, en adelante hay un crecimiento de la economía, donde se sentaron las bases de los que se denominó “El Modelo Chileno”.
¿En qué consistía ese modelo?
Se adoptó claramente una economía de mercado. Se buscó estimular las exportaciones de productos agrícolas, fundamentalmente frutícolas. Se adoptó la tesis de la diversificación en la exportación, sin embargo, no se tuvo mucho éxito. No obstante, fue la base del modelo en el tiempo del gobierno militar. También hubo un gran cambio de seguridad social, en la que el control estatal de la previsión social pasó a manos privadas y, estas cosas fueron sentando las bases para un crecimiento.
En 1989, con la elección presidencial, los partidos políticos que actualmente están en el poder se concentraron en una coalición y se inició el período de los gobiernos democráticos que reemplazaron a Augusto Pinochet en marzo de 1990.
Justamente esa es una de las principales características del desarrollo económico de Chile: que el gobierno de facto haya presentado las bases para un desarrollo comercial…
No vamos hablar del tema político que es otra cosa —sólo cuestiones económicas—, pero el gobierno militar sentó bases, pero no tuvo el mismo éxito que han tenido los tres gobiernos democráticos que le sucedieron.
¿Por qué? ¿Cuál fue la razón para que el gobierno de facto fracasara con la política económica?
La razón, es única: Un modelo económico basado en la libertad económica no es compatible para su éxito con la falta de libertad política, con la democracia y con la constitucionalidad del Estado de derecho. Tiene límites y es objetivo y le doy un solo argumento: El mundo aísla las dictaduras y los autoritarismos. Segundo, el dinero se traslada donde hay confianza y un índice importante de la confianza es el tema de la estabilidad política; un gobierno autoritario y un modelo no democrático no dan ninguna señal de estabilidad, porque en cualquier momento se dan cambios que pueden ser radicales.
El hecho que no esté asentada la institucionalidad de un país y no haya un Estado de derecho, produce un aislamiento internacional, pero al mismo tiempo se produce una falta de confianza política que se traduce en una inestabilidad, que naturalmente no contribuye a un desarrollo económico.
¿Esta posición entonces causó muchas contradicciones? El hecho que un gobierno autoritario impulsara políticas de libre mercado…
Contradicciones y limitaciones, porque esto tenía un techo. Si uno ve la apertura nuestra en el mercado europeo después que se instaurara el primer gobierno democrático, el crecimiento ha sido sostenido y muy fuerte. En cambio durante la dictadura hubo una leve situación de estancamiento de crecimiento, por la falta de igualdad.
Por ejemplo, con Japón nosotros teníamos un intercambio de 400 millones de dólares en 1990, cuando se instauró el gobierno democrático, hoy día estamos llegando a los 3,900 millones de dólares.
¿Cómo es que lograron ese intercambio con Japón?
Porque los mercado asiáticos son pragmáticos, buscan países con estabilidad política, estabilidad económica, que tengan respeto a las instituciones de derecho, a las instituciones democráticas para que le den confianza de invertir, de hacer negocios, no sólo a corto plazo, sino a mediano y largo plazo…
El régimen democrático que se instala en los noventa es mayoritario, porque lo conforman cuatro partidos políticos representados en el Parlamento.
El éxito de esto se debió a que se cambió el régimen político autoritario por uno libertario manteniendo la economía de mercado y haciendo el cambio necesario para que esa economía de mercado se transforme en una economía que crezca con equidad social.
Es un régimen que desde el punto de vista económico no hace cambios radicales pero establece un gran acento en el tema social: modifica lo que es el tema de libre mercado puramente liberal, para establecer un modelo de desarrollo y crecimiento con equidad. El punto de las políticas económicas era acentuar el acento en el gasto social, buscando el combate a la pobreza y la mejor distribución del ingreso sin dañar el tema de la economía de mercado.
¿Qué lograron desarrollar con la implementación del llamado modelo económico de su país?
Hemos logrado grandes avances en materia inflacionaria. Segundo un nivel de crecimiento muchísimo mayor a pesar de la situación económica internacional adversa, particularmente la de nuestro vecinos en América Latina y el Cono Sur con quienes tenemos un mercado muy grande. Tercero, cambiamos la cultura de la deuda externa. Esto tiene que ver con el tema inversión productiva y con el esquema de crecimiento productivo en Chile. Nuestra deuda externa en tiempo de la dictadura era: 70 por ciento del Estado y 30 por ciento del sector privado, hoy día el 85 por ciento de la deuda es privada y sólo un 15 por ciento es del Estado. Esto implica que quienes se endeudan ahora son los sectores productivos que invierten precisamente en el tema del desarrollo que es el sector privado. Prácticamente el Estado no tiene deuda externa.
Pero… ¿cuál es la clave para que Chile haya desarrollado su economía de esta forma y otros países no?
Creo que una cosa importante es el tema del retorno a la democracia. Continuar el respeto del Estado de derecho y el fortalecimiento de las instituciones. Segundo, el manejo responsable de la economía. Tercero reducir la pobreza a menos de la mitad, incorporando al mercado a millones de chilenos que estaban marginados del consumo. Cuarto generar confianza para inversión, no sólo interna sino que externa, sino externa.
¿Cómo lo han logrado?
Retornamos a la democracia y continuamos el respeto del Estado de derecho y el fortalecimiento de las instituciones democráticos. Los fortalecemos cada día y eso nos califica mejor con los organismos internacionales: Chile da confianza.
Hay una estabilidad política, hay un gobierno sucesivo de la misma coalición política que ha permitido un desarrollo. Hay reglas del juego claras para todo el mundo y ha habido un persistente crecimiento. La economía se ha manejado responsablemente. Ninguno de los ministros de Hacienda ni los presidentes de la República se han salido del esquema de seriedad para no tener déficit fiscal, sino que se han preocupado por alcanzar un superávit fiscal, manteniendo a raya los gastos innecesarios para desarrollar los programas internos que son fundamentales.
Hemos reducido la pobreza incorporando al mercado a millones de chilenos que estaban marginados del consumo y esta incorporación, sin duda alguna, ha ayudado al progreso, al desarrollo interno, al ahorro, a la posibilidad de inversión. Esto ha generado confianza para la inversión interna y externa. Además, basamos nuestro modelo de desarrollo en el comercio exterior, fundamentalmente en la inversión externa y ahora tenemos récord de inversiones.
¿Cuál será ahora el principal reto de la economía chilena?
Hoy día hay muy pocas naciones en el mundo que puedan estar exhibiendo niveles de crecimiento muy alto. Nosotros queremos volver a recuperar el índice de crecimiento promedio del 6 al 7 por ciento. Chile tiene todas las condiciones para poder crecer en ese nivel, pero lamentablemente la situación externa de crisis económica internacional hace que estemos creciendo a mitad del ritmo que podríamos crecer.
¿Ante este panorama qué piensan hacer?
Estamos tomando todas las medidas internas para ello, desde el punto de vista monetario. Se ha hecho un control permanente de la inflación, hemos bajado las tasas de interés y hay un estímulo para la inversión no sólo externa sino que internas en determinadas áreas. Estamos estimulando las posibilidades para reducir la desocupación interna, que llega al nueve por ciento, con el fin de seguir incorporando al consumo a una masa mayor. También estamos tratando de lograr la conquista de nuevos mercados.
¿La diversificación de nuevos mercados ha sido clave para su desarrollo?
En estos 12 años de desarrollo ha sido un tema muy importante la apertura de mercados. Hoy día llegamos a 170 países con 6 mil productos que los estamos exportando. Antes teníamos concentrada las exportaciones en el cobre, que era el 65 por ciento de nuestras exportaciones, hoy representa el 39 por ciento y el resto son un montón de mercadería y productos que implican una buena diversificación de mercados y productos exportables.
¿Cuál ha sido la estrategia que ha seguido para ampliar sus mercados?
La apertura de mercados han sido significativas. Hemos tenido en nuestro resultado óptimo con acuerdos de libre comercio con Canadá, México, con los países andinos. Esto ha significado un aumento considerado de nuestras exportaciones con los países que hemos firmado estos acuerdos. El acuerdo que hemos firmado con Europa es aún mucho más completo respecto de cooperación en el área de la tecnología y en el área científica, en el área política, es un efecto multiplicador para los efectos del comercio.
¿Adónde quiere llegar Chile?
La meta que se ha propuesto el presidente Ricardo Lagos es llegar a ser un país desarrollado en el 2010, primera cosa. La segunda cosa es trabajar en el área social para que los niveles de pobreza lleguen a cifras marginales. Eso nos lleva a pensar con optimismo que si tenemos una mejor recuperación del nivel de crecimiento, manteniendo las mismas políticas actuales y si corregimos los defectos internos, podremos en el 2010 cumplir nuestra meta y llegar a ser un país desarrollado.
¿Cuál ha sido el eslabón del desarrollo?
El principal bastión para el desarrollo de la economía chilena ha sido el fortalecimiento de su democracia. La solidez de sus instituciones públicas y la independencia de sus poderes.
La cultura anticorrupción lo ha colocado en el país menos corrupto de Latinoamérica y para eso han afianzado la gestión de la Contraloría General de la República de Chile y del Parlamento Nacional.
¿Cómo son las leyes que combaten la corrupción en Chile?
Hay leyes penales muy fuertes para la gente que evade impuesto, para la gente que hace cualquier cosa ilegal. Leyes para la gente que abusa de los bienes del Estado y hace mal uso. Ellos van a la cárcel y cumplen con las condenas pecuniarias para resarcir los daños efectuados.
¿Cree que la lucha contra la corrupción en Nicaragua es importante?
A mí me merece mucho respeto lo que están haciendo, creo que la campaña en contra de la corrupción es importante y un de los factores que a mi juicio que le están valiendo es la intensidad de la campaña, en cuanto permite establecer una concepción cultural distinta para dimensionar y valorar el tema de la corrupción.
Hace unos años atrás uno escuchaba con frecuencia, “no importa lo que el gobierno robe, con tal que haga algo…”, pero ahora están tomando conciencia de que hay que buscar lo óptimo. Que haya un gobierno honrado. Ese cambio debe venirse dando. Y considero que se ha hecho algo muy positivo contra la corrupción.
POLÍTICO DE CARRERA
Carlos Dupré Silva, nació el 12 de enero de 1944. Está casado con doña Alicia Arellano.
Estudió toda su vida en Chile. Estudió derecho, ciencias políticas y economía en las universidades más importantes de su país.
Durante dos períodos fue alcalde de la ciudad de La Reina y fungió como diputado del Congreso en tres períodos.
Ha tenido una ajetreada vida política y su conocimiento de políticas exteriores lo ubicó como embajador en Nicaragua.
Dupré, antes de venir al país fue presidente de Relaciones Exteriores y de la Comisión Económica de la Cámara de Diputado, entre otras cosas.