Juan Bosco Acosta Ló[email protected]
La última reunión de presidentes centroamericanos realizada en nuestro país, proyectó como uno de sus principales logros la apertura de nuestras fronteras para la conformación de una Aduana común centroamericana, a fin de volver más atractiva la región fundamentalmente a los mercados norteamericanos. Todo esto está bien la globalización de la economía así lo exige, pero entonces hay que preguntarse ¿como país estamos preparados para dar este paso? Definitivamente ¡no! Pero tampoco podemos aislarnos.
En el tema que nos ocupa debemos señalar que la apertura de nuestras fronteras implica la transferencia casi inmediata de importantes centros del crimen organizado, un incremento significativo de delitos internacionales tales como tráfico de armas, tráfico de vehículos robados, tráfico de ilegales, tráfico de drogas, tráfico de órganos, lavado de dinero, una avalancha de delitos que requiere involucrar una gran cantidad de personas y que encuentra como de cultivo un país cuya sociedad en su conjunto aún no supera la situación de post guerra, con las consecuentes secuelas de alta peligrosidad, como una falta de control sobre una inmensa cantidad de armamento que circula en el país, unos cuantos miles de ciudadanos con experiencia y preparación militar que en su mayoría se encuentran frustrados y sumidos en la desesperación.
Una sociedad desmoralizada y cansada por los gérmenes de la corrupción de la Cosa Pública a la espera de que los actuales juicios y procesos investigativos no se queden en acciones circenses, encaminadas a trasladarles a departamentos de gobernante de turno; en otras palabras estamos hablando de un salto en el perfeccionamiento de los métodos delictivos con todas las consecuencias que esto significa, ya el jefe de la Policía Nacional dio la voz de alarma en este sentido, reduciendo la problemática a la simple necesidad de aumento presupuestario a esta Institución, obviando necesidades más de fondo como el urgente diseño e implementación de una política de seguridad ciudadana que pase por la creación y perfeccionamiento de las leyes, el involucramiento de mayor número de instituciones, la participación de la sociedad civil. Por ejemplo:
Hay que legislar alrededor de modificar los mecanismos para la obtención de una credencial para portar armas.
– Hay que legislar para paralizar con mayor regularidad la manera y/o portación ilegal de armas.
– Hay que desarrollar un marco legal adecuado para el ejercicio de las actividades de seguridad privada.
– Hay que convertir una gran cantidad de vigilantes privados en una real fuerza cooperante de la Policía Nacional en el mantenimiento del orden público.
– Hay que crear un centro de información centralizado que involucre a todas las agencias de seguridad existentes en el país que permita mantener internado al presidente de la República y a su gabinete de defensa y seguridad.
Hay que diseñar una correcta política de defensa y seguridad.
Si dejamos de preocuparnos tanto de toda esta problemática y pasamos a ocuparnos de ella con responsabilidad podemos enfrentar con mejores resultados los retos de la globalización.
El autor es Consultor de Seguridad Privada.