- “No somos violentos, pero tampoco somos pendejos”, dijo Cox, en referencia a la posibilidad de que la Policía Nacional envíe refuerzos antimotines para evitar tomas de edificios
José Adán Silva ySergio León [email protected]
BLUEFIELDS.- Las protestas pacíficas de las autoridades locales, organismos de la sociedad civil, líderes religiosos, partidos políticos y pobladores de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), ocurridas ayer en la ciudad de Bluefields, tomaron ribetes de movimiento separatista, cuando algunos de los organizadores pronunciaron fuertes discursos contra las autoridades del gobierno central.
La anunciada marcha de protesta organizada por la llamada “Alianza por la Autonomía”, compuesta por 10 concejales liberales, 14 sandinistas y 2 miembros de Yatama, quienes inicialmente demandaban al gobierno central el reconocimiento pleno a las autoridades electas, terminó convertida en una especie de tribuna regional de reclamos y demandas contra las autoridades del Pacífico nicaragüense, en la que salieron a relucir resentimientos raciales y viejas heridas sociales cimentadas en el abandono histórico en que los gobiernos de Nicaragua han sumido al Atlántico.
Desde tempranas horas de la tarde, el parque central de Bluefields se fue llenando de personas de diferentes edades y grupos étnicos, políticos, religiosos y sociales, junto a miembros de la sociedad civil y representantes del gobierno local.
Bandas musicales y música caribeña, junto a la quema de juegos pirotécnicos alegraban el ambiente. Cientos de banderitas azul y blanco se agitaban por todas partes, mientras mantas alusivas a la autonomía salían, se extendían por todos lados. Una de ellas decía: “Ingeniero Bolaños, demandamos el destrabe del presupuesto regional”.
Ante el limbo legal en que el Consejo Supremo Electoral mantiene al gobierno regional, el Ministerio de Hacienda se ha limitado a enviar 1.3 millones de córdobas para gastos operativos del gobierno.
Los discursos de exigencia de autonomía comenzaron cuando tomó la palabra el primer secretario de la Junta Directiva del Consejo Regional, Orlando Obando Cabrera, quien con el respaldo de las autoridades autonómicas juramentadas el pasado 4 de agosto, declaró non grato en la RAAS al magistrado del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas.
Acto seguido, Obando expresó que el inicio de las protestas era “el comienzo de una larga lucha pacífica por recuperar nuestros derechos”. Asimismo, criticó las posibilidades que tanto el Ejército como la Policía contemplaron, de enviar tropas y fuerzas del orden para impedir las tomas de instituciones, tal como se había dispuesto antes de la marcha.
“HARTOS”
“Estamos hartos de que nos repriman y nos vean como gentes de segunda. Si acaso decidimos tomar estas instituciones, es porque son nuestras instituciones, basta ya de decisiones verticales, estamos hartos de que nos envíen genios del Pacífico que no nos resuelven nuestras necesidades, y sólo vienen a llevarse nuestros recursos naturales”, expresó Obando, culpando de ello a los gobiernos centrales del país.
La gente empezó a aplaudir, y a abuchear al Ejército, a la Policía Nacional y hasta al propio gobierno de Enrique Bolaños, a quien señalan de abandonar a la región por estar metido en una lucha política contra el diputado Arnoldo Alemán.
También pronunció un discurso contra el gobierno central, siempre en el mismo tono, el presidente de la Junta Directiva del Consejo Regional, Erasmo Flores, quien exigió al gobierno central y sus poderes del Estado, respeto a la Ley de Autonomía, a las autoridades locales, y el destrabe del presupuesto para el desarrollo de la región.
En iguales términos habló el gobernador Guy Cox, quien al igual que en los otros discursos, aseguró que la alianza de los concejales liberales con los sandinistas se mantendrá, a pesar de las medidas de presión de parte de magistrados electorales liberales.
“Aunque vengan 20 veces a Bluefields, elegiremos a la misma Junta Directiva, y se elegirá al mismo coordinador de gobierno”, dijo Cox, quien amenazó con mantener las protestas de manera pacífica hasta que el gobierno se pronuncie al respecto, pero no descartó el uso de medios violentos, como la toma de edificios y las vías públicas, para demandar mayor atención.
“No somos violentos, pero tampoco somos pendejos”, dijo Cox, en referencia a la posibilidad de que la Policía Nacional envíe refuerzos antimotines para evitar actos de violencia. La cantidad de policías desplegados en la marcha fue mínima.