Pobreza y propaganda

Tibor R. Machan*AIPE

AIX-EN-PROVENCE, FRANCIA.- Luego de participar durante casi dos semanas en una conferencia sobre ideas del liberalismo clásico en la Universidad de Aix-en-Provence, estoy harto de ver las noticias en CNN y BBC.

Fue especialmente desagradable ver estas estaciones durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable. Los reporteros no hacían más que quejarse de la maldad de Estados Unidos y de otros países ricos, especialmente en lo referente al medio ambiente, insistiendo que la tecnología hace daño y que hay que eliminar la pobreza con algún tipo de magia. Ningún reportaje terminaba sin entrevistar a un enemigo acérrimo de la globalización. Sólo el “desarrollo sustentable” era tratado con respeto, aunque ninguno de los reporteros definía qué quería decir con “sustentable”. Imagino que se trata de algo bueno, bondadoso y políticamente correcto.

¿Quién produce estos programas de los dos canales en inglés? Parece que se trata de gente que no está a favor de nada que tenga que ver con la tradición anglosajona de libertad y desarrollo económico. Un ejemplo son las lamentaciones sobre el desarrollo económico en las selvas brasileñas, a pesar de la increíble pobreza que predomina en esa región bajo la cultura tradicional indígena.

El mensaje difundido por estos supuestos canales de noticias es que lo que el mundo necesita no es desarrollo económico y tecnológico, sino algún tipo de transferencia de riqueza, de aquéllos que la tienen a quienes no la tienen. El tono predominante es que la riqueza mundial es algo estático, que unos pocos tuvieron la suerte de ponerle la mano a esa riqueza y ahora tiene que ser reasignada por sabios planificadores, en cuyos corazones no hay nada más que bondad y su único objetivo es el bienestar de los pobres. En ningún reportaje se asoma la posibilidad de que aquéllos que aspiran a redistribuir la riqueza puedan corromperse y aprovecharse de su posición, sólo los empresarios y la tecnología tienden a ser corrompidos, nunca los políticos ni los burócratas.

Incluso los periódicos International Herald Tribune y Financial Times parecen estar dedicados a difundir la misma propaganda que CNN y BBC. Esos diarios citaron las declaraciones emanadas del Foro Mundial Económico respecto a que “el mundo en que vivimos empeora cada día… cada uno de nosotros —sin tomar en cuenta nuestras profesiones, raza ni religión— es responsable y tiene que jugar un papel en el proceso de hacerlo más justo y más habitable”.

Ni los reporteros ni los entrevistados mencionaron las importantísimas investigaciones del ya fallecido Julian Simon y de Stephen Moore. En su libro “Mejora todo el tiempo” (“It’s Getting Better All the Time”, Cato Institute, 2000) quedaron totalmente desprestigiadas las tesis pesimistas de aquéllos que nos anuncian el fin del mundo. Por el contrario, el planeta es hoy más próspero, más seguro y más libre. Hay más acceso a la alimentación y los precios de los alimentos bajan, mientras su producción aumenta.

En un mundo donde tantos periodistas le han dado la espalda a su obligación de ser objetivos es difícil obtener información confiable, por lo que no sorprende que la propaganda difundida por políticos y burócratas empeñados en ampliar sus poderes sobre todos los demás no suele ser objetada ni impugnada por los medios.

* Profesor de Chapman University y asesor de Freedom Communications.

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