Centralización versus calidad

Sólo equipos de laboratorio Wilder Pérez R. [email protected] En Nicaragua el voleibol es un deporte sin desarrollo pero con capacidad, experiencia y entrenadores conocedores de la disciplina. Competitivamente es capaz de pelear un buen puesto a nivel centroamericano, pero la mala organización es como un parásito que impide avanzar. Así lo hace ver Félix Correa, […]

  • Sólo equipos de laboratorio

Wilder Pérez R. [email protected]

En Nicaragua el voleibol es un deporte sin desarrollo pero con capacidad, experiencia y entrenadores conocedores de la disciplina. Competitivamente es capaz de pelear un buen puesto a nivel centroamericano, pero la mala organización es como un parásito que impide avanzar.

Así lo hace ver Félix Correa, uno de los máximos conocedores de este deporte. Según el ex atleta y entrenador, la falta de una estrategia organizativa ha llevado a que la alta preparación en voleibol sólo se de a nivel de Managua.

“Hay mucho que hacer desde el nivel organizativo, debería practicarse en todo el país y no se hace… habiendo alto nivel técnico porque Nicaragua es uno de los países centroamericanos que más graduados tiene”, expresa Correa.

Pero esto, según el experto, se debe a las limitaciones económicas de la Federación Nicaragüense de Voleibol. Ante el cuestionamiento de que la mayoría de federaciones deportivas viven la misma situación y gozan de mejor organización, Correa responde que ninguno de los técnicos calificados de voleibol devengan un salario y el Instituto Nicaragüense de Deportes no contrata sus servicios porque no tiene para pagarles.

Aún así, acepta que existe falta de gestión. “Con una buena organización, de estar entre los cuatro primeros lugares de Centroamérica subiríamos al segundo”, expresa.

EQUIPOS DE LABORATORIO

No obstante, Correa asegura que el problema de la organización viene desde antes de la Revolución, y que, salvo en los años 80, “estuvo estancado ocho o diez años bajo la presidencia de Juan Cruz Pérez, que aunque conocía el nivel técnico sólo creaba equipos de laboratorio”.

El mismo experto explica que los “equipos de laboratorio” son los que el mismo directivo federado o director técnico se encarga de seleccionar a quienes en un futuro conformarán la selección nacional en base a sus características morfológicas y las preparan hasta que lo logren, sin darle apertura a los atletas de los departamentos.

“Esto sigue hasta ahora, por ejemplo, el caso del entrenador de la Universidad Centroamericana (René Quintana) prioriza su proyecto, y lo hace porque nadie más se mete de lleno”, asegura.

Y aquí vuelve al aspecto económico. Ningún entrenador recibe dinero estatal para ocuparse de una selección nacional de voleibol, pero además, las autoridades deportivas hasta ahora no muestran capacidad para alojar a atletas de todas partes del país en una sola ciudad para forjarlos. Los que lo hacen en Managua es porque habitan aquí.

CENTRALIZACION

Con todo, Correa considera que los conflictos entre directivos y allegados al voleibol se deben a los diferentes formas de dirección. “No se puede decir que alguien se lucra sino el estilo, porque siempre se cae en un círculo cerrado, por lo que no ha habido un desarrollo continuo”.

Con una calidad opacada por la falta de organización, lo que puede salvar al voleibol es hacer un esfuerzo de gestión financiera que permita alternativas a los departamentos, en vista de las buenas experiencias en épocas de antaño, según el experto.

“Si no se hace eso continuaremos en el estancamiento, que se reduce a seis equipos sólo en Managua”, puntualiza.  

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