Pronóstico reservado

Freddy Potoy [email protected]

El panorama en Nicaragua se ha tornado tan complejo, al punto que lo político absorbió vorazmente a la parte jurídica en los escándalos de corrupción.

Aunque la llegada del señor Otto Reich como enviado del presidente de Estados Unidos, Goerge Bush, quien respalda la lucha contra la corrupción, genera algunas expectativas en la política nacional, lo cierto es que quienes finalmente decidirán son los mismos que han mantenido secuestrado al país en los últimos años: Daniel Ortega y Arnoldo Alemán.

Daniel Ortega es el típico personaje que tira la piedra y esconde la mano. Y Arnoldo Alemán no es más que un característico pendenciero con mucha habilidad política e inteligencia para golpear a sus adversarios.

Veamos qué ha pasado en los últimos días: La juez Juana Méndez (de filiación sandinista) levanta el arresto domiciliar a doña Amelia Alemán y se quita de encima la presión del término de 10 días para dictar sentencia en el caso de lavado de dinero en el que son acusadas 14 personas, entre ellas Arnoldo Alemán, su hija María Dolores, otros miembros de la familia Alemán y sus allegados.

Luego la juez endereza el juicio prácticamente contra varios funcionarios del gobierno actual que fueron beneficiados con dinero de la “huaca” denunciada por el procurador Francisco Fiallos y desfilan a declarar en calidad de testigos, pero que más bien parecían procesados.

Mientras el pleito en los juzgados se ha convertido en un circo para el pueblo y los diputados arnoldistas dan la batalla reteniendo la solicitud de desaforación de Alemán, éste mueve sus hilos rumbo a una negociación que en parte está tejida en el mismo juicio contra él, del cual pueda sacar gigantescos réditos.

Si ya hubo una muestra de condescendencia de la juez Méndez con doña Amelia y si esta señora no resulta afectada con auto de prisión y más bien le dictan un sobreseimiento provisional o definitivo, en cascada pueden venir los mismos beneficios para el resto de la familia Alemán. En el caso del presidente del Parlamento y su hija María Dolores, la juez no puede hacer mayor cosa porque a ellos no se les ha suspendido la inmunidad.

Si agregamos que la juez puede abrir causa a personas que inicialmente comparecieron como testigos, el panorama se complica más para Bolaños. Y si sumamos que la juez puede ordenar en su sentencia que se abra causa criminal contra el vicepresidente José Rizo, el escenario político de Nicaragua estaría en un punto muy delicado.

Aunque a Daniel Ortega y Arnoldo Alemán no les guste la idea del “águila del norte”, las cosas sólo podrían ir por ahí, porque de lo contrario, don Enrique Bolaños está solo porque no tiene nada que ofrecer a ninguno de sus adversarios. No tiene absolutamente nada. Ni siquiera tiene control enérgico del propio Poder Ejecutivo, donde sus ministros y asesores lo han dejado caminar solo hacia el despeñadero. El pronóstico es reservado en esta dura lucha con los corruptos y la corrupción, que de paso es un crimen internacional.  

Editorial
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