AFP
NUEVA YORK.- Las negociaciones en el béisbol de las Grandes Ligas dieron un paso atrás luego de que los propietarios de los equipos acusaran a los jugadores de estancarlas, por lo que la fecha del próximo 30 de agosto parece ser inevitable para ir a la huelga. En días pasados el abogado de los propietarios de los equipos, Rob Manfred, planteó que los jugadores volvieron a echar atrás nuevas propuestas de los dueños, pero insistió en que de todas maneras seguirán negociando para evitar el paro.
“Han sido cortante (los jugadores), volvemos atrás”, apuntó Manfred. Por su parte, Donald Fehr, jefe de la Asociación de Jugadores, había confirmado que los propietarios de los equipos lanzaron un ataque sin cuartel contra la actual estructura salarial, aspecto que se vería afectado de ser aprobado el discutido impuesto de lujo, que unido a la repartición de ganancias, es la manzana actual de la discordia.
Las conversaciones, que habían encontrado soluciones ya al salario mínimo —ahora de 300.000 dólares— y exámenes antidopajes para la próxima temporada, siguen estancadas en esos dos aspectos.
Fehr envió una misiva a los jugadores en la que dijo que las propuestas de los dueños de clubes generarían una enorme transferencia de dinero de los equipos más ricos a los más pobres, lo que provocaría a la larga una rebaja en los salarios de los peloteros.
Los propietarios, por su parte, habían propuesto un impuesto que iría del 37 por ciento al 50 por ciento en la porción de la nómina que supere los 102 millones de dólares, pero los peloteros prefieren que sea solamente entre un 15 por ciento y 30 por ciento en las que sean mayores a los 130 millones.
En caso de aprobarse el impuesto que proponen los propietarios, y al quedarse los equipos con menos ganancias, contarían con menos recursos para hacer contratos desorbitantes, obligando a los peloteros a aceptar salarios menores, solución que los jugadores rechazan.
Ahora, a menos de 72 horas para la fecha límite, las negociaciones siguen igual, pues mientras los dueños de equipos parecían acercarse a las exigencias de los peloteros, éstos continúan sin llegar a un acuerdo fundamentalmente en la repartición de las ganancias.