ACAN-EFE
Managua.-Zoilamérica Narváez, hija adoptiva del máximo líder sandinista, Daniel Ortega, recordó ayer a éste, que “no está cerrado” el proceso que por violación y abusos sexuales, inició en los tribunales de Managua en 1998 en contra del dirigente opositor.
Narváez, que en un artículo publicado este domingo en el diario LA PRENSA se considera “sobreviviente de los delitos sexuales cometidos por Ortega”, afirma que está indignada de haber escuchado que el líder sandinista está convocando a marchas contra la corrupción.
Ortega ha convocado a una serie de manifestaciones en Managua y otras ciudades del país para demandar el desafuero del titular del Parlamento, Arnoldo Alemán.
Según Narváez, Ortega pretende ponerse al frente de un movimiento social que rechaza la impunidad, y “pronuncia descaradamente la palabra desafuero (contra Alemán) de la que él escapó cobardemente durante años”.
La socióloga, tras señalar que insiste en su reclamo contra Ortega, reconoce que hoy hay más conciencia entre los nicaragüenses y solidaridad con otros casos similares al que ella denunció.
“Mi caso no está cerrado. Daniel Ortega no ha sido exonerado aún por los delitos sexuales que desde que era una niña y durante diecinueve años cometió en mi contra”, señala Narváez.
Recuerda que un fallo de primera instancia fue favorable para Ortega, dictado por una juez “que él mismo eligió para que le arreglara un fallo judicial favorable”.
Agrega que ella apeló de esa sentencia judicial de sobreseimiento “que consiguió en diciembre (del año pasado) y que el Tribunal de Apelaciones no me respaldó”.
Pero también recuerda que después interpuso en junio de este año un recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia, donde el caso está pendiente de fallo luego que ella presentó agravios.
Señala que este caso también está vigente en un expediente judicial en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde el Estado de Nicaragua fue demandado “porque la Asamblea Nacional encubrió estos delitos protegiendo al delincuente y no dándole trámite como lo ordena la Ley de Inmunidad”.
“Por falta de entereza de Daniel Ortega y por la complicidad de Arnoldo Alemán y de todos los diputados con él, el Estado en Nicaragua está en el banquillo de los acusados”, señala Narváez.
También enfatiza en que “delito es robar, y delito también es violar. Si hoy cuestionamos el robo de bienes del Estado y el abuso del Poder del Estado para sacar ventajas personales, deberíamos también cuestionar el uso de bienes del Estado para violar”, agrega.
Finalmente, se pregunta si será posible que el presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, en su lucha por la moral del país, “necesite como aliado a un abusador sexual”, y a continuación sostiene que eso “sería trágico”.