- Juan Pablo II y científicos se pronuncian
Cables combinados
Grupos de activistas expresaron ayer esperanzas de que la Cumbre de la Tierra, a celebrarse desde hoy en Sudáfrica, cumpla con los objetivos establecidos 10 años atrás en la reunión de Río de Janeiro, de impulsar el desarrollo protegiendo a los pobres y al medio ambiente.
Muchos entre decenas de miles de delegados que se congregan en Johannesburgo para participar en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable han lamentado “la brecha de implementación” entre las promesas realizadas en la cumbre de 1992 y la falta de acción de los gobiernos.
Ayer el Papa Juan Pablo II exhortó a los participantes de Cumbre a que busquen maneras de impulsar el desarrollo sin dañar el medio ambiente y sin agravar la pobreza.
En comentarios a turistas y fieles que visitaron su residencia de verano en el sureste de Roma, el Papa dijo que Dios puso a los humanos en el planeta para ser sus administradores de la tierra, “para cultivarla y cuidarla”.
“En un mundo más interdependiente que nunca, la paz, la justicia y la protección de la creación no pueden ser más que el fruto de un compromiso de todos para lograr el bien común”, dijo el pontífice.
También un centenar de científicos de renombre mundial, treinta de ellos galardonados con el premio Nóbel, hicieron este domingo en Johannesburgo un llamamiento mundial en el que abogaban por la protección del planeta y de la integridad del ser humano al margen de la Cumbre.
Los firmantes, agrupados en el Instituto Mundial de las Ciencias (IMS), con sede en París, pidieron a quienes toman las decisiones económicas y políticas que no “se contenten con invocar el ‘realismo económico’ o el curso de la historia para disculpar y tolerar las consecuencias negativas del desarrollo tecnológico”.
“La dignidad humana y el equilibrio de la biosfera son demasiado importantes para eludirlos de esa manera”, consideraron los científicos, entre los que figuran el austriaco Max Ferdinand Perutz (Nóbel de Química 1962), el norteamericano Charles Hard Townes (Nóbel de Química 1964) y el francés Jean Dausset (Nóbel de Medicina 1980).
A escasas horas de que dé inicio el evento, considerado la mayor conferencia en la historia de la ONU, sus responsables garantizaron que lograrán compromisos concretos para mejorar la vida de millones de personas de este planeta.
“No podemos abandonar esta ciudad sin un acuerdo ni el firme compromiso de ponerlo en práctica. Es imposible. No queremos más textos, ya hemos firmado muchos en los últimos años. Ahora hay que fijar acciones concretas y modos de acción”, declaró Jan Pronk, enviado especial del secretario general dela ONU, Kofi Annan.
ONG ESCÉPTICOS
Pero el optimismo de las autoridades chocaba con el escepticismo de las numerosas Organizaciones No Gubernamentales (ONG) reunidas en la ciudad. “Esta cumbre es un circo. Sólo desea favorecer los intereses de unos pocos”, declaró el boliviano Oscar Oliveira, que participa en este foro alternativo en nombre de la Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida.
El próximo 31 de agosto, todas estas organizaciones saldrán a las calles de Johannesburgo para protestar contra el modelo de desarrollo predicado por los países industrializados.
“Toleraremos las manifestaciones siempre que sean legales, pero en ningún caso la anarquía”, advirtieron este domingo las autoridades sudafricanas.
Efectivamente, Johannesburgo, una de las ciudades con mayor índice de criminalidad del mundo, se convirtió para esta cumbre en una verdadera fortaleza: cientos de barreras de seguridad controlan el acceso al centro de convenciones Sandton, sede del encuentro, algunas grandes avenidas de la ciudad están cortadas al público y miles de policías patrullan las calles.