Con más de 51 años de experiencia en la elaboración de manjares de azúcar, doña Marina muestra las deliciosas cajetas de leche listas para la venta.

Niquinohomo

Desde hace 51 años, Francisco López y su esposa empezaron a hacer cajetas para vender en la vieja Managua, pero el terremoto de 1972 los empujó a vivir como damnificados en la casa de unos familiares de Niquinohomo. Desde entonces sobreviven de lo que más saben hacer: cajetas y manjares de todos los sabores. López […]

Desde hace 51 años, Francisco López y su esposa empezaron a hacer cajetas para vender en la vieja Managua, pero el terremoto de 1972 los empujó a vivir como damnificados en la casa de unos familiares de Niquinohomo. Desde entonces sobreviven de lo que más saben hacer: cajetas y manjares de todos los sabores.

López cuenta que el trabajo de las cajetas es muy duro, pero es un buen negocio, siempre que el producto sea de buena calidad, afirma.

En su casa, ubicada de El Rodeo una cuadra al Norte y media cuadra abajo, Francisco, su esposa y varios de sus hijos, todos los días elaboran varios tipos de cajetas y manjares, entre éstos: jalea de mango, cajeta de leche, de arroz, de piña, de coco, coyolito, toronja en miel, chivitos de arroz y otros.

Los precios de sus productos varían según el sabor, así que una libra de toronja en miel vale 25 córdobas, las cajetas cuestan 50 centavos por unidad, y venden las figuritas de mazapán en cajitas de C$ 5.00, C$ 10.00 y C$ 35.00 por libra.

Receta para Cajeta de piña

Ingredientes:

2 libras de arroz.

2 piñas grandes.

12 libras de azúcar.

Proceso:

-Se remoja el arroz un día antes, luego las dos piñas se pelan y se rayan. Después se saca la pulpa o buñiga de la piña y se aparta el jugo. Esta pulpa o bagazo de la piña se echa en el recipiente del arroz y se lleva a moler muy fino.

-En una cazuela gruesa se echa el jugo de las piñas, junto con el arroz molido, y se le echa unas 10 libras de azúcar, y se menea durante hora y media hasta que tome consistencia. Media hora antes de bajarla se le echa una pizca de rodamina roja para que agarre el tono rosado. Si está muy rala, se le va echando un poco más de azúcar, para que dé el punto, que es cuando se pone pegajosa.

-A continuación se baja del fuego y se pone a enfriar, siempre meneando la olla, así agarra un poco de consistencia. Después, con un plato de plástico aceitado, se saca de la olla y se tiende sobre una mesa de madera. Luego, sin que se enfríe mucho, con un cuchillo se hacen tiras y se le da la forma que se quiera.  

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