El Papa me revitalizó

Como todas, Linda Emilia es una chavala que le gusta “parrandear” y “haraganear” de vez en cuando. Al igual que todas, ella pasa por crisis existenciales que en muchas ocasiones la enfrascan en su mundo, aislándose de los demás. Sin embargo, como pocas mujeres de su edad (25 años), es un ser intensamente espiritual. A […]

Como todas, Linda Emilia es una chavala que le gusta “parrandear” y “haraganear” de vez en cuando. Al igual que todas, ella pasa por crisis existenciales que en muchas ocasiones la enfrascan en su mundo, aislándose de los demás.

Sin embargo, como pocas mujeres de su edad (25 años), es un ser intensamente espiritual. A tal punto que, segura de encontrarse en Dios, desde inicios del año tocó puertas ¡a más no poder! para patrocinarse el viaje rumbo a Canadá que la conduciría a la convivencia juvenil con el máximo representante de la Iglesia Católica en el mundo: Juan Pablo II.

“No sé ni cómo hice para lograrlo. El pasaje me costó 1,200 dólares. Y para poder recogerlo yo tuve que vender camisetas, junto a otros compañeros, y me movía en diferentes lugares donde imaginaba que me podían ayudar”, cuenta la jovencita.

“Yo le dije a Dios —prosigue— si es Tu voluntad regálame este viaje, camina delante de mí y ayúdame… —hace una pausa y continúa— en mi pretensión encontré todo tipo de gente: unos se reían de mí, unos me daban dinero, otros no. Pero gracias a Dios reuní el dinero y viajé a Toronto, Canadá”.

En aquel país, la chavala relata que fue acogida por la familia perteneciente a una Parroquia de Toronto. “Estuve con ellos por cuatro a cinco días”, indica.

¿Cuál fue tu itinerario?

“Bueno, en la semana del 24 de julio participé en la bienvenida del Papa. Luego estuve en el Día de Reconciliación donde meditamos sobre nuestra vida. En esa ocasión me confesé junto a los demás jóvenes y estuve en el vía crucis. Ya el sábado realizamos la peregrinación, para asistir a la misa con el Sumo Pontífice”.

Horas antes de estar frente al Papa ¿qué hicieron?

“Una vigilia. El Papa llegó por la noche. Rezamos la víspera juntos. Y el domingo concluimos, junto a él, la jornada”.

En este encuentro ¿cómo viste al Papa?

“Vi a un Juan Pablo II más fuerte que todos nosotros, pese a que se nota que sufre por su enfermedad (mal de Parkinson). Sinceramente vi en él mucha fuerza espiritual. Fíjate que llegó al encuentro, habló con firmeza, no le tembló la mano en ningún momento, no se babeó como se ha visto en otras ocasiones. Y siempre se mantuvo pendiente de lo que le decíamos”.

De lo que viviste en esta convivencia, ¿qué te impresionó al cien?

“La comunión, porque no importaba el idioma que hablaras o la historia de tu país. Sencillamente estábamos allí junto a 800 mil jóvenes, procedentes de todo el planeta, participando en juegos o rezos. Y Lo bonito es que todos nos interesábamos por todo. En realidad éramos una sola Iglesia, con un solo espíritu y un solo pastor. Allí yo pude experimentar una diversión realmente sana, sin vicio alguno”.

En cuanto al resto de la eucaristía…

“Bueno, en sí la misa fue ‘Cristo céntrica’. Cristo fue el centro de esa reunión”.

¿Y qué te pareció el mensaje?

“Conmovedor. El Papa nos dijo que Dios confía en los jóvenes y que Dios necesita de nuestra energía, ánimo y juventud. Y esto es algo que a la mayoría impresionó ya que nos hizo sentir importantes para la Iglesia.

“Aparte de eso el Sumo Pontífice nos dio esperanzas porque expresó que las bienaventuranzas se pueden vivir en la tierra… y que eso depende de nosotros, de la luz que impregnemos en el mundo”.

¿A vos qué te deja el encuentro ?

“Muchísima fuerza. Actualmente siento que la vida se puede vivir plenamente con Cristo, que lo que te pueda dar el mundo no es malo, pero no es todo. En este encuentro me di cuenta de lo débil que soy y de lo difícil que es tener coherencia en mi vida: entre lo que escuchas, crees y lo diario que te toca hacer. Y que a pesar de esto Dios confía en mí… me siento feliz”.

¿Cuáles son tus próximos pasos?

“Continuar mi trabajo voluntario en la pastoral de mi universidad (Thomas More), concluir mi carrera de Ciencias Políticas con énfasis en Relaciones Internacionales y servir con mi espiritualidad a mi comunidad”.

¿Lo que aconsejás a los chavalos y chavalas de Aquí Entre Nos?

“Que se acerquen a Dios, porque Él los quiere sin importarle sus defectos o debilidades. Además la Iglesia no es aburrida como parece, realmente te ayuda a madurar”, sostiene.

La acogida

Según Gutiérrez, en Toronto la gente los acogió calurosamente. “Las personas de allí donde nos miraban nos saludaban, nos daban recordatorios, se querían tomar fotos, sonaban sus bocinas… incluso nos decían que la ciudad se veía más alegre con nuestra visita”, refiere.

Por otro lado, cuenta que la bienvenida al Papa también fue increíble. “Unos lloraban, otros gritaban. Por ejemplo los italianos coreaban su nombre y levantaban las manos, los latinos le gritaban que le querían, los coreanos lo aplaudían… con una clara emotividad”, apunta.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí