Internet, educación y desarrollo

Como es bien sabido, las nuevas tecnologías de información y comunicación están transformando el mundo. La Internet, por ejemplo, constituye una revolución cuyos alcances ni siquiera sospechamos. Hay quienes consideran, incluso, que los beneficios que la Internet aportará al desarrollo de las naciones superarán los generados por la Revolución Industrial. De momento, como es lógico, los países desarrollados son los que mayor acceso tienen a la Internet, pero cada vez son más los que en el mundo subdesarrollado pueden conectarse a esa red a medida que las computadoras bajan de precio y que los sistemas de comunicación se modernizan. En América Latina, Chile es el país con mayor grado de acceso, pero aun así, está muy distante del nivel de conectividad que tienen los países del mundo desarrollado.

Nicaragua va a la zaga en esto, como en casi todo lo relacionado con el progreso y el desarrollo. Pero se hacen esfuerzos para acelerar el proceso de inserción del país en los beneficios de la Internet. En ese sentido, ayuda el hecho de que el presidente Enrique Bolaños demuestra ser un convencido de la necesidad de lograr esa inserción en el menor tiempo posible, y de incorporar a la mayor cantidad de nicaragüenses al uso de esas tecnologías modernas. Se recordará que durante la campaña presidencial pasada, Bolaños promovió la instalación de los “kioscos tecnológicos”, que son lugares donde las personas de bajos recursos, y especialmente los jóvenes, pueden tener acceso a las computadoras.

Como parte del esfuerzo integrador que se está haciendo, se celebró el seminario “Aprendizaje, conectividad y sostenibilidad”, el miércoles de esta semana en un hotel capitalino, bajo los auspicios del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) y del Laboratorio de Medios del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT).

Los expositores del seminario, entre los que se encontraban profesores del MIT, destacaron el hecho de que cada vez es más posible que las computadoras y el Internet sirvan no sólo como instrumentos de educación y aprendizaje, sino también como instrumentos para resolver problemas de la gente en comunidades pobres y distantes. Uno de ellos consideraba que una computadora usada de esa manera tiene mayor semejanza a una brocha de pintar que a una televisión, porque esta última sólo informa, mientras que la primera resuelve un problema concreto, como es el de pintar una casa.

Esa visión optimista difiere mucho de la que tienen los escépticos, que se preguntan hasta dónde esas tecnologías modernas pueden servir para solucionar los graves problemas del mundo contemporáneo, como el hambre, la falta de democracia, etc. Sería un error pretender que dichas tecnologías sean una panacea para todos los males que aquejan al mundo, pero, también es cierto que sin ellas es inconcebible el desarrollo de los países más atrasados. El expositor referido presentó ejemplos concretos de cómo en India y otros países del llamado Tercer Mundo, hay gente de bajos recursos que con el acceso a computadoras y al Internet, generan soluciones creativas para problemas concretos de sus comunidades.

Y algo muy importante de todo ello es que cuando la gente de una comunidad utiliza esas herramientas para darle solución a los problemas de su entorno, pueden hacerlo sin violentar tradiciones ni rasgos propios de su cultura. La diferencia está en que la solución no es llevada desde fuera, sino generada in situ. El Gobierno de Nicaragua espera tener instalados en el año 2003, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 65 kioscos tecnológicos en 48 centros de secundaria y 17 de primaria.

Uno de los profesores del MIT que estuvo presente en el seminario reconoció que el presidente Bolaños tiene muy claro el concepto de que “no solamente necesitamos un cambio tecnológico, sino en la forma en que pensamos…”, y lo contrastó con el hecho de que muchísimos políticos y presidentes del mundo creen que basta sólo con proveer tecnología a la sociedad para generar el desarrollo, pero advirtió que eso solo no es suficiente.

Es evidente que no sólo hechos malos ocurren en Nicaragua, sino también acciones muy positivas, como estos esfuerzos del Gobierno y el mundo académico para que el acceso a Internet sea cada vez más accesible a un mayor número de personas.  

Editorial
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