Miguel A. Barbosa Rivas
Perdieron la oportunidad. La noble revolución antisomocista dio en bandeja el poder y las riquezas confiscadas al FSLN; posteriormente fue desperdiciada al traicionar sus dirigentes los ideales prometidos y convertirse en un gobierno totalitario de izquierda.
La naciente democracia, fruto de la UNO, llevó posteriormente al poder al PLC, y también desperdició la oportunidad, al transformar un gobierno democrático en un poder absoluto, otro totalitarismo pero de derecha.
Olvidando los aspectos ideológicos, además de totalitarios los dos gobiernos resultaron tener el “síndrome de las lapas verdes”, que más allá de la compensación por servicios, incluye entre otros la dolaromanía incontrolable y la codicia sin límites.
Con algunas diferencias, los gobernantes sandinistas lo consideraban botín de guerra, operación recupere y posteriormente piñata; pero lo de los arnoldistas no tiene nombre, ya que llegaron al poder democráticamente por los votos de un sufrido pueblo, hambriento de alimentos y justicia, con la esperanza de una estructura física (escuelas, hospitales, rotondas, carreteras, etc.), y sobre todo económica (fuentes de trabajo y salario digno, producción, etc.) y social (educación, salud, etc.).
Hemos sido traicionados por gobiernos de ideologías opuestas, pero ambos totalitarios y corruptos, que se identificaron con el nefasto “pacto”, cuyas consecuencias sufrimos hasta hoy.
La voluntad política del presidente Bolaños, con su programa de lucha “contra todo lo que no es correcto”, nos indica el camino que debemos seguir, una vía diferente formada por pueblo y funcionarios que pensemos en función de la Patria, desterrando el botín-Estado y el culto al dictador o al partido que se desvía de sus funciones.