Freddy Potoy [email protected]
Revisando un poco los antecedentes políticos y militares que públicamente se conocen del señor Fernando Avellán, analizando sus palabras durante su conferencia de prensa al momento de sumarse como el voto número 47 para desaforar al presidente de la Asamblea Nacional, Arnoldo Alemán, y en un ambiente político en el que el ex mandatario aún, considero, no está contra las tablas, no estoy convencido de que las cosas vayan por buen camino.
Si al menos no se cuenta con 50 votos o más (para prevenir contratiempos de los arrepentidos) en el Parlamento para desaforar a Alemán, si el Parlamento Centroamericano (Parlacen) no le quita expresamente la inmunidad a solicitud del gobierno de Nicaragua, y mientras los Estados Unidos no presionen más, las cosas pueden irse a futuras negociaciones políticas.
Hay que estar pendientes de lo que pasa en los Juzgados de Managua, porque en medio de tanto alboroto político, conociendo a los abogados litigantes y la práctica judicial, de repente surgen peticiones y resoluciones que cuando se reacciona para cuestionarlas, ya es tarde. Por ejemplo, la juez Primero de Distrito del Crimen de Managua, Juana Méndez, habló de una posible salida de doña Amelia Alemán y que ella podría autorizarla, pero sólo horas después el abogado Francisco Fletes, defensor de doña Amelia, dijo que él no ha solicitado salida de la señora para realizarse chequeos médicos fuera de Nicaragua. Entonces, ¿quién miente?
Volviendo sobre Avellán, ojalá esté actuando por el bien del país. El problema es que uno no puede dejar de pensar en que este famoso voto 47 sólo puede ser una jugada maestra de Alemán y su grupo para penetrar en el corazón del monstruo y descuartizarlo en sus propias entrañas.
Alemán no ha hecho un solo disparo y parece estar ganando la batalla. Al gobierno parece que las cosas se le están saliendo de control porque las improvisaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) han dado espacio a esto. Eso es delicado. Un asunto de Estado no se puede manejar así. Esto pone en ventaja a Alemán y su gente en los juicios.
Alemán parece respirar a momentos en medio del ojo del huracán, porque últimamente el eje central en el juicio de lavado de dinero contra él no ha sido él ni su gente, sino, parte del gabinete del presidente Enrique Bolaños, lo cual ha generado descontento entre la gente que tiene que sentarse a declarar frente a una Juez del Crimen.
El abogado del Estado (la PGR) no está trabajando bien. Lamentablemente el gobierno refleja que no tiene buenos asesores, y Alemán da la impresión de estar pasando de zopilote a escopeta. La corrupción no es objeto de negociación, pero como van las cosas, se está haciendo todo para llegar a ese punto.
Si la juez Méndez revuelve el juicio de lavado de dinero con los señalamientos que Byron Jerez formuló contra miembros del gabinete de gobierno, el ganador será Alemán mientras el proceso de desaforación siga trabado.