Leonel A. Marín McEwan
Día a día se va perdiendo el poder adquisitivo, llamado también salario real (lo que se compra con el ingreso) y no hay reajuste de los salarios nominales (lo que se recibe como sueldos y salarios). El córdoba con su constante deslizamiento demuestra una minidevaluación en el poder adquisitivo. Existe un alto desempleo, la gente compra menos con sus córdobas, ya que los salarios se han mantenido congelados desde el 91. El deslizamiento de la moneda ha tenido su reducción del 12 por ciento al 6 por ciento anual. Pero esta reducción no tiene mayor significado en los escuálidos ingresos de los asalariados; sí en los jugosos megasalarios, viáticos y estipendios de ministros, diputados y magistrados.
El Ing. Bolaños anunció que ya no se va a gravar algunos productos de la canasta básica, pero el problema radica en el encarecimiento de todos los productos debido a su volatilidad.
Todos los precios de la canasta básica deben estar sujetos a las fuerzas de oferta y demanda de lo contrario se crean distorsiones de índole económica que afectan el poder adquisitivo de los asalariados pobres. Es necesario que en la economía de escala se evalúe el reincidente índice inflacionario del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, a menor índice inflacionario mejor será el poder adquisitivo evitando de cierto modo la volatilidad de los precios. Hay que eliminar los megasalarios y megapensiones vitalicias equiparando el salario mínimo con el costo de la canasta básica para el bien de las mayorías.